Venezuela: entre el amor y el interés que se fueron al campo un día.
Lina Paulino. Periodista, psicóloga clínica.
Hablar de Política para mí a pesar de que toda mi vida periodística transcurrió en ese entorno, es como hablar de la época de los dinosaurios, ósea, he evitado perder mi tiempo en cosas vánales que al final no llevan a ningún lado, es decir, si existieron o no los dinosaurios o si políticamente esto son los buenos o aquellos son los malos, la conclusión siempre es la misma.
Aclarado este hecho, voy a permitirme hablar desde mi percepción e interpretación personal, sobre los hechos ocurridos recientemente en Venezuela, de cuya nación también he hablado en otros Artículos, tratando de partir desde la Realidad Tangible, y no desde una visión meramente geopolítica.
De repente vi llegar a mi país a miles de venezolanos, y otros millones de ellos a cualquier otra nación que los recibieran, y es así como aquellos para quienes la emigración era su última opción, de pronto, buscaban cualquier hueco por donde escaparse, desde ahí, todo indicaba que las cosas no iban bien, no podía ser que más de nueves millones de emigrantes y muchos otros que no corrieron la misma suerte, estuvieran equivocados, independientemente de que fuera Socialismo o Capitalismo.
El Mundo levantó la alarma y todos los ojos fueron centrados en ese País Sur Americano, rico por naturaleza y ahora pobre por ideología, en donde el Amor y el interés por la patria se debatían en un mismo ring a merced de quien comiera más hojaldra, lo que más adelante, obligó a recopilar las firmas para una posible sentencia de muerte.
Es por eso, que no quiero hacer mi enfoque en los intereses meramente políticos, ideológicos, o de violación a derechos internacionales, porque de admitir la realidad humana que era innegable ante los ojos de todos, cómo podríamos justificar un mal con otro mal, o una violación con otra, ante la vulnerabilidad de un pueblo que llevaba años clamando por un ¨ basta ya¨. Y que solo recibían la burla de quienes decían ser sus compatriotas.
También sabemos que todos los intentos de consensos y negociaciones fueron inútiles, y que por el contrario los riesgos aumentaron, lo que impidió el consenso y la salida democrática y al contrario fueron escenarios de las acciones más vergonzosa posibles, en respuesta, a los que opinan que el pueblo era soberano para pelear sus propias batallas, ¨Que soberano ni qué carajo chico, diría un venezolano, con esta gente no había forma posible¨.
Por eso no me voy adelantar ni a entrar en debate sobre los reales intereses o no de un lado y del otro, porque en la política mundial todo siempre ha operado de la misma forma, y es allí donde los ciudadanos comunes nunca hemos tenido participación, y voy hacer tan conformista como para alegrarme con aquellos, que hoy ven una luz a final del túnel, a quienes se le abre una nueva posibilidad, quienes de alguna forma podrán comenzar a escribir una nueva historia a partir de una experiencia aprendida y que no querrán volver a repetir.
Lo que es impuesto nunca será bueno no importa desde que lado lo mires, pero una acción siempre tendrá reacción y sus consecuencias y es como ya sabemos, que aquí inicia una nueva Historia para Venezuela, de la cual esperamos que tenga un final aceptable para la mayoría, porque el final feliz sólo será recibido por aquellos que esperan a Jesús.
Algunos dirán que esta es una opinión banal o fácil de ver lo complejo de la situación, y lo que busco es ser fiel con el tiempo que siempre revela, evitar contiendas y posiciones que como extranjera no me corresponde y adherirme a una realidad que hasta mi hijo recién salido de la adolescencia pudo discernir con objetividad.

