Invasión de Rusia a Ucrania despierta morbo de conflagración nuclear.

Occidente sanciona a Rusia y suministra armas a Ucrania.

Rusia amenaza con ataques relámpagos a Occidentes

 Por Freddy Sandoval

Periodista, experto en temas de seguridad

Santo Domingo, 3 mayo – Desde hace varios años Rusia ha venido acusando a Occidente y en particular a Estados Unidos, vía la –OTAN- de estar utilizando a Ucrania para hacerle una –Guerra Proxy- o guerra por delegación. Esas fueron, en el pasado reciente, las guerras calientes de la guerra fría que se enarbolaron en su momento como un principio geopolítico. Este tipo de conflictos fueron muy frecuentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la Guerra Fría cuando, por ejemplo, había fuerzas enfrentadas en una guerra civil en lugares como Somalia o Etiopía en África, también se libraron en Asia, Medio Oriente y América Latina, como ocurrió en Nicaragua en la década de 1980.

Pero resulta que la invasión de Rusia a Ucrania no es un a Guerra Proxy, es una acción directa, una invasión a un país vecino y el mismo ha resultado ser un evento de gran intensidad donde ya se están utilizando armas superiores a las convencionales como es el caso del misil hipersónico Zirkon que se desplaza a una velocidad cinco veces superior a la del sonido y tiene capacidad para portar una ojiva nuclear recorriendo dos mil kilómetros de distancia.

A más de dos meses del inicio de la guerra de Rusia en Ucrania el curso que ha ido tomando el conflicto y los movimientos que se observan desde fuera, más el tono de las voces de las partes parecen apuntar hacia una conflagración mayor, de larga duración que podría desencadenar un conflicto mundial de orden nuclear.

Rusia, país agresor, parece que no oye, no ve ni entiende que ha invadido otro país y descalifica a los mediadores cuando estos hablan de la guerra en Ucrania con el argumento de que se trata de una -Operación Militar Especial- no una invasión, el último de esos desmanes se lo hizo el presidente ruso, Vladimir Putin al secretario general de las Organización de las Naciones Unidas –ONU- Antonio Gueterrez, ya se lo había hecho al presidente de Francia, Emmanuel Macron.

La invasión y agresión de Rusia a Ucrania es de tal magnitud que el presidente de Ucrania en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas denuncio que Rusia está cometiendo en su país reiterados crímenes de guerra en violación a las normas internacionales y dijo que los soldados del país agresor han sido inmisericorde con la población civil de Ucrania y se han comportado de una manera bárbara con los miembros del ejecito de ese país, irrespetando los convenios internacionales para la guerra y han caído abiertamente en una conducta homicida evidenciada en las investigaciones de los organismos de Derechos Humanos que están observando esas acciones criminales en el teatro de los hechos y puso los ejemplos de lo sucedido en Kíev, Buchas y Mariupol.

“Esa es la guerra, así es la guerra han dicho los comandantes de las tropas rusas” y lo repite el Canciller ruso, Serguéi Lavrov y advierte que –Occidente cae en un error cuando continua el suministro de armas a Ucrania- mientras que Occidente explica de forma convincente que  la OTAN en su oposición a la invasión de Rusia a Ucrania está aplicando sanciones económicas para que el invasor pague un precio por esa agresión y están proveyendo armas a los ucranianos para ayudarles a combatir la invasión y reforzando a los países de la OTAN para dejar claro que resistirán cualquier invasión adicional de Rusia.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, rechazó la idea de que su país o la OTAN estén participando en una guerra proxy contra Rusia. “No es cierto y me preocupa, porque eso muestra la desesperación que siente Rusia por su fracaso miserable al no ser capaces de hacer lo que inicialmente habían dicho que harían. Creo que no refleja la verdad sino su fracaso», dijo. Expertos en geopolítica consultados sobre el particular expresaron que, Si hubo un país haciendo una guerra proxy en Ucrania, ese fue Rusia que desde 2014 estuvo apoyando y promoviendo a los rebeldes separatistas en el sureste de Ucrania. Moscú creó toda esta situación a partir de una guerra proxy que ha librado en contra de Kiev».

Rusia dice que su Operación militar Especial en Ucrania ha sido un éxito, pero el hecho de que no pudo hacer una guerra rápida como lo había vaticinado y que no pudo tomar a Kiev la capital de Ucrania más la cantidad de soldados y oficiales generales muertos y equipos perdidos tanto en tierra como en el mar o en el aire dicen que esa campaña militar no ha sido exitosa. Esa situación ha creado en el presidente ruso Vladimir Putin un visible estado de ánimo alterado que lo lleva a amenazar con utilizar armas nucleares contra las naciones que ayuden a Ucrania y para ello ha puesto en alerta su gabinete nuclear.

Joe Bien y Vladimir Putin.

Los analistas de la geopolítica global, los profesores de las universidades de política internacional y los veteranos de las guerras expresan sus opiniones sobre lo que pudiera pasar si Rusia persiste en avanzar pese a los fracasos que ha cosechado en la primera parte de su invasión a Ucrania.

Unos dicen que el presidente Putin está enfermo que padece de Parkinson progresivo más un cáncer de Toroide y eso lo mantiene rabioso y alterado y que por ello ha activado una acción de guerra mal calculada sin consultar a su Estado Mayor militar.

Otros explican que el presiente Putin está rodeado de un equipo que no comparte sus opiniones belicistas sabiéndose en desventaja con sus adversarios Occidentales y un creciente imperio chino que se dirige en línea recta a ocupar el primer lugar de la economía mundial pero no se atreve, tiene miedo decirle la verdad a su presidente.

Los más descarnados explican que Rusia después de la debacle, el despelote de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas –URSS- en 1989, no ha podido levantar cabeza en los órdenes militar y económico para competir con Estados unidos y mucho menos con China y como tal acude a acciones desesperadas para tratar de alcanzar alguna notoriedad en el gran escenario geopolítico.

Una buena parte de las naciones que integraron la –URSS- después de su independencia han procurado buscar el cobijo económico de la Unión Europea y la protección militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –OTAN- elementos que Rusia no puede ofrecerle porque carece de ambas cosas. Ese alejamiento de antiguos socios y aliados sin esperanza de retenerlos para recomponer el antiguo imperio provocan rabias, coraje y desatino en Vladimir Putin que se ve impotente en no poder restaurar el bloque soviético que en su momento fue la segunda fuerza económica y militar del mundo y hoy ocupa un lejano tercer lugar que Reino Unidos, Alemania, Japón y Francia le diputan con ventajas.

La furia de Israel por los comentarios del canciller ruso de que Hitler tenía sangre judía – BBC News Mundo

Rusia hace alarde de que es la nación que más armas nucleares tiene y que por eso hay que respetarla y obedecerle, eso no es necesariamente así, dicen los que saben de estos asuntos, que el número de armas nucleares es importante en una guerra nuclear, sin embargo, ya eso es relativo, porque los bloques de países armados importan más que la concentración. Es cuestión de repartir tareas sabiendo siempre que quien primero dispara es el segundo en morir.

No se sabe que va a pasar, que puede pasar, pero lo cierto es que Occidente y Europa Central aparentemente están homogéneamente unidos mientras que la Europa del Este presenta una agrietada dispersión que no parece recomponerse a la fuerza con una Rusia económicamente débil, degastada militarmente y con un líder que parece confundido, enfermo y desorientado. Esperemos a ver hacia donde nos conducen estos caminos.

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