Irán como posible «Afganistán» de Estados Unidos:

Consideraciones geopolíticas y macroeconómicas en perspectiva histórica

Por Milton Olivo

Introducción. Haciendo un análisis estratégico contemporáneo me ha  surgido una hipótesis de carácter comparativo: la posibilidad de que IRAN pueda convertirse, para EEUU en lo que representó Afganistán para la URSS durante la década de 1980.

Esta analogía no debe entenderse como una equivalencia mecánica entre contextos históricos distintos, sino como una herramienta analítica destinada a evaluar riesgos estratégicos asociados a conflictos prolongados, asimétricos y económicamente costosos para una potencia global.

El presente artículo examina dicha hipótesis desde una perspectiva geopolítica, macroeconómica y sistémica, ponderando tanto las similitudes como las diferencias estructurales entre ambos escenarios.

 El antecedente histórico: Afganistán y la implosión soviética. La intervención soviética en Afganistán (1979–1989) constituyó un conflicto prolongado que combinó desgaste militar, presión económica y deterioro reputacional internacional.

Aunque la disolución de la Unión Soviética respondió a múltiples factores

—Ineficiencias estructurales del sistema planificado, caída de los precios del petróleo, crisis fiscal y reformas internas fallidas

— La guerra afgana funcionó como un acelerador del agotamiento estratégico.

Entre los efectos más relevantes se destacan:

– Incremento sostenido del gasto militar en un contexto de bajo crecimiento económico.

– Erosión de la legitimidad interna del liderazgo político.

– Aislamiento diplomático y sanciones internacionales.

– Impacto moral sobre las fuerzas armadas y la opinión pública.

 El conflicto afgano se convirtió, así, en un símbolo del límite de la proyección de poder soviética.

 II. Irán: actor regional con proyección estratégica. A diferencia del Afganistán de finales del siglo XX, Irán es un Estado con institucionalidad consolidada, infraestructura estratégica y capacidad de proyección regional. Su ubicación geográfica le confiere un papel central en la seguridad energética global, particularmente por su proximidad al Estrecho de Ormuz, paso fundamental del comercio mundial de hidrocarburos.

Desde el punto de vista estratégico, Irán dispone de:

– Capacidades misilísticas de alcance regional.

– Redes de influencia indirecta en distintos teatros de Medio Oriente.

– Vínculos tácticos con milicias en diversos puntos de la región,  en un contexto de creciente multipolaridad.

Un eventual conflicto con Teherán no sería periférico, sino sistémico, con implicaciones que podrían extenderse al mercado energético, al sistema financiero internacional y a la estabilidad regional.

 III. Dimensión macroeconómica: el factor estructural. La comparación entre el escenario soviético y el estadounidense exige analizar las condiciones macroeconómicas actuales.

 1. Capacidad fiscal y deuda. Estados Unidos mantiene una elevada deuda pública y déficits fiscales estructurales. No obstante, conserva ventajas sustantivas:

– Emisión de la principal moneda de reserva global.

 – Profundidad y liquidez de sus mercados financieros.

– Capacidad de innovación tecnológica y liderazgo en sectores estratégicos.

A diferencia de la economía soviética —centralizada y rígida— la economía estadounidense presenta mayor flexibilidad estructural y capacidad de absorción de choques externos.

 2. Sistema internacional multipolar.  En la actualidad, la arquitectura global muestra tendencias hacia la diversificación monetaria y comercial, impulsadas por bloques como los BRICS. No obstante, el dólar continúa siendo el eje central del sistema financiero internacional.

Un conflicto que interrumpiera el flujo energético del Golfo Pérsico podría generar presiones inflacionarias globales y tensiones financieras, pero la resiliencia estructural estadounidense sigue siendo significativamente superior a la soviética de los años ochenta.

IV. Guerra asimétrica y riesgo de prolongación. El principal elemento de la analogía radica en la posibilidad de un conflicto prolongado y de desgaste. Irán ha desarrollado doctrinas de defensa basadas en:

– Disuasión asimétrica.

– Uso de actores no estatales aliados.

– Capacidades cibernéticas y de guerra híbrida.

– Estrategias de presión indirecta sobre rutas energéticas.

Un escenario de confrontación directa podría derivar en escaladas regionales, afectando a actores vecinos y generando inestabilidad prolongada. En ese contexto, el riesgo no sería la derrota militar convencional, sino el desgaste político, económico y estratégico acumulativo.

 V. Diferencias estructurales determinantes. Pese a las analogías, existen diferencias fundamentales que limitan la equivalencia histórica:

1. Estructura económica: la economía estadounidense es diversificada, tecnológica y orientada al mercado; la soviética estaba basada en planificación central con baja productividad.

2. Arquitectura de alianzas: Estados Unidos lidera una red global de alianzas militares y económicas.

3. Capacidad de proyección tecnológica: la superioridad militar y tecnológica estadounidense supera ampliamente la capacidad soviética de finales del siglo XX.

4. Experiencia estratégica reciente: las intervenciones en Irak y Afganistán han influido en la doctrina estadounidense, reduciendo la probabilidad de ocupaciones extensas.

VI. Evaluación final. La hipótesis de que Irán pueda convertirse en el «Afganistán» de Estados Unidos no constituye una predicción determinista, sino una advertencia estratégica basada en precedentes históricos.

Para que dicha analogía adquiriera consistencia, tendrían que confluir simultáneamente:

– Una guerra prolongada sin objetivos políticos claramente definidos.

– Escalada regional sostenida.

– Impacto macroeconómico persistente con efectos internos significativos.

– Deterioro de la legitimidad política doméstica.

A la luz de las diferencias estructurales entre la Unión Soviética y Estados Unidos, resulta improbable que un conflicto puntual, por sí solo, desencadene una implosión sistémica similar a la de 1991. Sin embargo, en un entorno internacional caracterizado por la multipolaridad, la competencia estratégica y la interdependencia económica, ningún actor está exento de riesgos de sobre-extensión.

 La lección histórica no reside en la repetición literal de los acontecimientos, sino en la comprensión de que el poder, cuando se ejerce sin límites estratégicos claros, puede transformarse en vulnerabilidad.

*El autor es escritor, novelista, pensador social y analista dominicano, comprometido con la reflexión ética, el desarrollo humano y la construcción de una República Dominicana más justa y consciente. Su escritura aborda temas de interés público, gobernanza, valores cívicos y visión de futuro, con un enfoque humanista que conecta la política, la economía y el bienestar colectivo. Desde una perspectiva crítica y propositiva, promueve el fortalecimiento institucional, la responsabilidad social y una cultura de compromiso con el bien común enfocado en hacer realidad una Quisqueya potencia. 

Comentarios
Difundelo