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Líderes religiosos y políticos llaman a enfrentar la violencia con acciones integrales y prevención social

Santo Domingo, 15 mayo.– El incremento de los hechos violentos en República Dominicana, reflejado en homicidios, feminicidios y enfrentamientos entre presuntos delincuentes y agentes policiales, mantiene en estado de preocupación a líderes religiosos y representantes políticos, quienes consideran urgente la aplicación de estrategias integrales para combatir la problemática desde sus raíces sociales y familiares.

Las inquietudes fueron expresadas durante la décima edición del “Desayuno Nacional de Oración 2026”, celebrado este jueves en el Hotel El Embajador, en el Distrito Nacional, actividad que reúne cada año a representantes de los sectores religioso, político y empresarial con el propósito de promover la unidad, la paz y la reflexión sobre valores espirituales.

En el encuentro, varios pastores y dirigentes abordaron los recientes acontecimientos violentos ocurridos en el país y coincidieron en que la situación requiere respuestas más profundas que simples medidas punitivas.

El pastor y presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica, Feliciano Lacen Custodio, afirmó que no basta con analizar las estadísticas sobre criminalidad, sino que resulta imprescindible atacar las causas estructurales que generan violencia en la sociedad.

Lacen consideró que, aunque algunos sectores plantean la pena de muerte como una alternativa para enfrentar el problema, esa medida por sí sola no resolvería la situación que atraviesa el país.

“Es importante aplicar el cúmulo de pena, eso es necesario e interesante; sin embargo, eso no está resolviendo la situación”, expresó el líder religioso al explicar que en muchos casos los agresores terminan quitándose la vida luego de cometer los hechos, lo que impide incluso que sean procesados judicialmente.

El presidente del Codue insistió en que la solución debe incluir una participación activa de todos los sectores sociales mediante programas de orientación, diálogo comunitario y fortalecimiento familiar.

“Es más sabio trabajar con el problema que está trayendo esta situación de violencia. Hay que integrar a las familias, las juntas de vecinos, las iglesias, la sociedad civil, empresarios, sindicatos y las comunidades en sentido general”, sostuvo.

Asimismo, advirtió sobre las consecuencias económicas y sociales que podría generar un deterioro de la seguridad ciudadana, señalando que la violencia afecta la confianza de inversionistas y pone en riesgo sectores estratégicos como el turismo.

“La gente que invierte no va a querer hacerlo en un país violento”, manifestó Lacen, quien además destacó que la República Dominicana todavía mantiene una percepción internacional de estabilidad y seguridad, aunque alertó sobre el peligro de conformarse únicamente comparando los niveles de violencia locales con los de otros países de la región.

“Los turistas, cuando conocen estadísticas elevadas de violencia, prefieren no viajar a esos destinos”, agregó el dirigente evangélico.

De su lado, la diputada y pastora Lidia Pérez, hermana del merenguero Rubby Pérez, sostuvo que la prevención de la violencia debe comenzar desde el núcleo familiar.

“Cuando hablamos de violencia, tenemos que enfocarnos en que pueda ser prevenida totalmente, comenzando desde nuestros hogares”, expresó la legisladora, al tiempo que abogó por reforzar las normas de convivencia y los valores en todos los programas sociales.

Pérez consideró que el establecimiento de límites claros y la educación en valores podrían contribuir significativamente a reducir los niveles de violencia y conflictividad social que afectan al país.

Las declaraciones de los líderes religiosos y políticos se producen en medio de una creciente preocupación ciudadana por los recientes hechos delictivos y los casos de violencia de género registrados en distintas provincias del territorio nacional.

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