Opinión

Del vómito en Adelante

Por J. C. Malone

El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, resbaló en una “pendiente jabonosa”, y baja por una acelerada e indetenible espiral descendente. El 19 de abril, Abinader envió a su ministro de Justicia, Antoliano Peralta, a España, a una cumbre globalista financiada por George Soros.

      Abinader es parte del “Escudo de las Américas”, una iniciativa antiglobalista del Presidente Donald Trump. Su compromiso con los globalistas parece muy fuerte, que mandó a su ministro de Justicia a la conferencia de Soros.

Nadie puede estar con Trump y los globalistas simultáneamente, se debe asumir y mantener una posición, mostrar lealtad, la “ambigüedad estratégica” de Kissinger aquí se asume como traición.

      El 20 de abril, la embajadora Leah Francis Campos reaccionó con un pasaje bíblico. Apocalipsis 3:16: “Porque eres tibio, y no eres ni frío ni caliente, te voy a vomitar de mi boca”. Ahí declaró una ruptura definitiva.

      El 11 de mayo sale la encuesta. Todo está muy mal, pero Abinader está “muy bien”; tiene “mucho apoyo popular”.

      Vino una contrarrespuesta.

Ese día, supimos que Abinader aceptaría deportados “transitoriamente” de Estados Unidos, el gobierno aclaró que no aceptaría  haitianos. Se tragaron sus palabras, aceptarán a un deportado haitiano de alto perfil.

Los militares estadounidenses usarán aeropuertos dominicanos, para posibles acciones militares contra Cuba. ¿Sobrevivirá la cacareada “popularidad de Abinader” a estas cosas?

Aliados políticos y legislativos de Abinader se pronuncian en contra de esas cosas. El senador de Santiago Rodríguez, Antonio Marte, con llana elocuencia, lleva la voz cantante contra la decisión presidencial.

El presidente siente las ráfagas del vendaval, debe cambiar todos los planes.  De pronto, Abinader empieza a recibir muchísimos “reconocimientos” cabildeados, “soy importante” es el discurso latente.

Abinader luce desesperado, busca protección política, sugiere suspender elecciones internas del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM). La desesperación es la peor de todas las consejeras.

Puede desatar una guerra civil dentro del PRM, y destruir el partido, dejando a Abinader políticamente desnudo, sin partido ni apoyo político.

Las cosas se pusieron muy malas para Abinader, del vómito en adelante.

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