Opinión

Gasto corriente avanza, inversión pública sigue rezagada

Por Ramón Núñez Ramírez

Cuando el Gobierno presentó el proyecto de Presupuesto General del Estado para 2026, el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, señaló que una de las prioridades sería aumentar el gasto de capital. De hecho, este pasó de 2.2% del PIB en 2025 a 2.5% para 2026 y, además, adelantó la meta de tratar de incrementarlo en un punto porcentual adicional.

Sin embargo, los datos publicados por la Dirección General de Presupuesto (Digepres) al 15 de mayo revelan una subejecución del gasto de capital.

Modelos económicos como el VAR (Vector Autorregresivo), el SVAR (Vector Autorregresivo Estructural) y el DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium), coinciden en que el efecto multiplicador del gasto de capital es mayor que el del gasto corriente.

Los modelos VAR y SVAR son los más utilizados por bancos centrales y ministerios de Hacienda para predecir cómo un incremento de la inversión afecta variables como el PIB, el empleo, la inflación, la inversión privada y las tasas de interés.

¿El impacto se siente a corto o mediano plazo?

En el caso de la inversión en construcción, el impacto sobre el empleo y el consumo se percibe a corto plazo, mientras que el estímulo al crecimiento económico suele reflejarse entre uno y cuatro trimestres después. En grandes infraestructuras como puertos, carreteras, metros o proyectos energéticos el impacto es a mediano plazo por el tiempo de ejecución, pero su multiplicador es mayor por convertirse en un activo productivo y estimular al sector privado a invertir para aprovechar la plusvalía.

El multiplicador fiscal no depende exclusivamente del monto destinado al gasto de capital. Dos países pueden ejecutar el mismo volumen de inversión pública y obtener resultados distintos, dependiendo de factores como corrupción, retrasos, sobrecostos, calidad institucional y capacidad técnica. En la ejecución de proyectos este gobierno adolece de muchas de esas debilidades.

Retomando la publicación de la Digepres, al 15 de mayo, los ingresos por RD$516,087.0 millones se han ejecutado en un 38.4%, equivalente al 6.0% del PIB, mientras que los gastos corrientes, por RD$513,981.9 millones, muestran una ejecución de 36.5% respecto de lo presupuestado, equivalente al 6.0% del PIB.

Los intereses de la deuda ascendieron a RD$115,019.9 millones y, por cierto, superaron el gasto en educación durante ese período, que alcanzó RD$100,491.8 millones.

El gasto de capital ascendió a RD$53,636.9 millones, equivalente al 24.9% de lo presupuestado y apenas 0.62% del PIB, mientras que el gasto en construcción alcanzó solo RD$18,063.2 millones, equivalente al 27.5% de lo presupuestado. El porcentaje del gasto corriente ejecutado es 1.5 veces la ejecución del gasto de capital.

Si bien en transferencias de capital se han ejecutado RD$19,178.3 millones, equivalentes al 26.3% de lo presupuestado, su composición, en términos de impacto sobre construcción, es similar a la ejecutada por el Gobierno central.

Aunque el gasto de capital tiende a acelerarse en el último cuatrimestre del año, este rezago debería preocupar al área fiscal del Gobierno, debido a que, en las actuales circunstancias, con una inflación de 3.8% en Estados Unidos al mes de abril, lo más probable es que la Reserva Federal, presidida por Kevin Warsh, mantenga sin cambios la tasa de fondos federales en el rango de 3.5%-3.75%, lo que limita las posibilidades de una política monetaria expansiva por parte del Banco Central, a menos que pretenda alimentar la inflación y la volatilidad del tipo de cambio.

Solo la ejecución del gasto de capital , o su incremento, como aspiraba el Ministro de Hacienda, garantizaría cierto estímulo fiscal capaz de sostener un moderado crecimiento económico, por cierto inferior al estimado por las autoridades de 3.8%.

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