Daños cognitivos (cerebrales) por covid

En mi condición de neurólogo he manejado numerosos pacientes que han padecido las alteraciones de los aspectos cognitivos cerebrales, luego de haber sido infectados por el letal y microscópico enemigo de la humanidad.

Los aspectos cognitivos son las funciones superiores que realiza el cerebro: la memoria, la atención, el lenguaje, la percepción, la solución de problemas, la inteligencia y la planificación. Es decir, que se pueden alterar todas las funciones cerebrales de importancia.

Uno de los estudios más completos publicados hasta ahora sobre el tema es del grupo del hospital Mount Sinai, publicado en la revista JAMA en diciembre pasado. El estudio incluyó 740 pacientes que habían dado positivo a SARS-CoV y no tenían antecedentes de demencia o de otra enfermedad psiquiátrica.

De las alteraciones más destacadas que encontraron fue la alteración de la velocidad de procesamiento cerebral. Esta se pudiera definir como el tiempo que le lleva a una persona hacer una tarea mental. La velocidad de procesamiento implica la capacidad de realizar con fluidez las tareas fáciles o las ya aprendidas, no necesariamente está relacionada con la inteligencia.

En esto coincido con los investigadores: en mis pacientes esta es también la queja principal. Normalmente me indican doctor: “estoy enlentecido en mis pensamientos”, “no soy como el de antes”, “me da brega el pensar”, “no retengo igual”, etc., son parte de las expresiones que escucho de boca de los pacientes que han padecido la virosis, aun meses después de curados del proceso infeccioso.


Las deficiencias que encontraron fueron: en el funcionamiento ejecutivo, la velocidad de procesamiento, la fluidez de categorías, la codificación de la memoria y el recuerdo, fueron más predominantes entre los pacientes que habían sido hospitalizados. Los pacientes manejados ambulatoriamente presentaron una menor severidad en los daños a estas funciones cognitivas estudiadas.

Felizmente han sido pocos los casos que padecieron el “síndrome disejecutivo”. Este último se refiere a un conjunto de síntomas que implican un deterioro del control ejecutivo de las acciones, causado por daño a los lóbulos frontales del cerebro. Las personas pueden realizar sus tareas rutinarias, pero les cuesta afrontar nuevas actividades o situaciones de demanda mental.

Es bien sabido que hay un segmento de la población con mayor riesgo de padecer post-COVID estas alteraciones psicológicas: estos son los adultos de la tercera edad. Pero mis pacientes afectados son todos adultos jóvenes, al igual que en este trabajo de investigación comentado.

Todas las publicaciones aceptan que son necesarias más investigaciones para valorar las alteraciones cerebrales, con resonancia magnética y PET scan, para tratar de ser más específicos en estimar los daños a las neuronas de la cognición.

En estos encuentros psicológicos plantean la pregunta ¿de qué tan largo debe ser el tratamiento contra el diminuto enemigo? Felizmente en los casos que he participado, en los que no ha habido depresión, infartos o hemorragia cerebrales (condiciones graves) y la expresión de las alteraciones son solo psicológicas, el pronóstico y los resultados de cómo lo hemos manejado han sido hasta el momento muy satisfactorios.

Esto obligatoriamente necesita más tiempo para conocer más detalles. Por la realidad de un agresivo quinto brote del covid, nos oponemos como Academia de Ciencias y en mi condición de Coordinador de la Comisión de Salud, a que se permitan por el momento las clases presenciales.

Aspectos cognitivos son las funciones superiores que realiza el cerebro.

El hospital Monte Sinaí publicó uno de los más completos estudios del tema.

Estudio incluyó 740 casos positivos a covid sin antecedentes de demencia.

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