A redoblar la vigilancia que el fin de la Covid-19 no ha llegado

Ignacio Nova

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Todos esperamos impacientes el fin de la pandemia de Covid-19. Para algunos, especialmente en los sectores tecnología, mercado electrónico, profesionales y servicios de la salud, laboratorios, farmacéuticas y Tv por streaming, este impacto ha significado una verdadera bendición económica. Un inesperado regalo del cielo.

Después de casi dos años subsumidos en los hogares y enclaustrados; de observar y cumplir las necesarias políticas restrictivas y anti pandémicas, la Covid-19 empieza a presentar el perfil que desde el inicio advirtieron los expertos, incluidos científicos y premios Nobel de medicina: el virus se degradaría. De modo que su versión mundialmente predominante, Omicrom, continúa infectando a millones de personas, pero con menor gravedad. Al momento de escribir estas notas, Our World in Data presenta un gráfico estadístico de la evolución de los casos desde el 13 de febrero del 2020 al 4 de febrero, 2022, cubriendo casi dos años de incidencia.

Esta revela que Inglaterra fue el país donde esta infección alcanzó niveles más altos, el 22 de enero del año 2021: 17.94 millones de casos, en tanto su nivel más bajo a la misma fecha ocurrió en Japón, donde apenas se registraron 600 mil personas infectadas.

Lo curioso es que hoy, sin embargo, los casos en el Reino Unido han descendido a 3.9 millones, -78.28% que entonces, en tanto en Estados Unidos, donde el 21 de enero del 2021 se registraban 9.41 millones de casos, anteayer se notificaron 7.39 millones, describiendo una caída menos intensa, de -21.46%.

La curva descrita por el gráfico precitado da sobrada cuenta de que el virus es un fenómeno estacionario y que sus picos se han erigido, cual montes Everest y por tres veces consecutivas, en el invierno; que su escalada toma bríos a partir del final del verano (septiembre), para intensificarse entre octubre o noviembre.

Esta conducta es importante para los planificadores y diseñadores de las políticas y los servicios de salud. Y, mucho más aún, para las personas porque les ayuda a empoderarse ante la amenaza, aún vigente, del Sars-COV2.

La mayor caída en los niveles de propagación viral se registró, durante la primera oleada, a partir del 3 de julio 2020 y, en el segunda embate, en igual fecha del 2021.

El 03 de julio 2020 los casos cayeron (en millones) a menos de 0.01 en Japón y a 0.08 en Alemania, 0.25 en Francia, 0.33 en Canadá, 0.69 en Estados unidos y 1.66 en Inglaterra.

Esta historia se repitió en igual fecha del 2021: Japón, 0.2; Reino Unido, 0.25; Italia, 0.42; Francia, 0.43; Alemania, 0.47; Canadá, 0.5 y Estados Unidos, 0.71.

El descenso de los niveles de propagación viral, sin embargo, está mostrando signos relativamente aleatorios. Si durante la primera oleada el punto de inflexión o descenso empezó a principios de abril del 2020, durante la segunda (2021) este devino difuso porque iniciando un relativo declive entre noviembre y diciembre 2020, repuntó con la llegada plena del invierno (28 de diciembre, 2020) para alcanzar los registros consignados el 23 de julio 2021: Japón, 0.64; Canadá, 3.83; Francia, 5.72; Italia, 7.92; Estados Unidos, 9.39; Alemania, 10.20 y Reino Unido, 18.2.

A mediados de Julio, 2021, entonces, el virus emprendió su actual escalada alcista en los Estados Unidos. Allí, el 26 de septiembre, los casos, en millones también, fueron 6.25. Esto es más del triple que en Inglaterra (20.02); más de seis veces que en Canadá (0.94) e Italia (0.92); más de siete veces que en Francia (0.86); más de ocho veces que en Alemania (0.74) y más de veinte veces que en Japón (0.31).

Actualmente, los contagios en USA representan el 19.52% de aquellos, pero la gráfica nos presenta una tendencia inestable hacia el incremento.

La gráfica parece inducir el criterio de que se está en un período de riesgo que puede perdurar hasta mediados de abril del corriente año.

La ventaja es que, gracias a esas estadísticas cuyas curvas nacionales permiten construir un perfil relativamente aceptable del comportamiento viral, hoy también sabemos que los sistemas de salud deben redoblar sus esfuerzos en lo que resta del invierno y durante de la primera mitad de la primera.

Y la ciudadanía, la colaboración.

Todos debemos esforzarnos en fortalecer la vigilancia y el cumplimiento de las medidas sanitarias preventivas, comunicadas sobradamente, completando la agenda de vacunación sin que signifique afectar más las agendas económicas y los enfoques nacionales sobre el desarrollo.

Esta situación es razón suficiente para que el Doctor Michael Bang Peterson, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Aarhus, Dinamarca, afirme, en un artículo de opinión bajo su firma publicado ayer por el New York Times: “Una pandemia menguante no significa el fin del liderazgo en Covid, sino que puede significar que es más necesario que nunca”.

Hablar de “Liderazgo en Covid” apunta directamente a la necesidad de apuntalar aún más la gobernanza del sector salud y de la autoridad pública nacional en las políticas sanitarias.

Localmente significa que la pelota continúa en la cancha del gabinete de salud presidido por la Vicepresidenta.

Aunque la situación de Covid-19 actual en República Dominicanas es significativamente halagüeña, porque los niveles de propagación son apenas algo más que la mitad de los prevalecientes en Japón (0.41 en este contra 0.26 aquí).

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