Academia de Ciencias advierte sobre grave proliferación de cianobacterias en la Presa de Hatillo
Santo Domingo, 17 Feb.– La Academia de Ciencias de la República Dominicana (ACRD), a través de su Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente, expresó su profunda preocupación por el progresivo deterioro ambiental que afecta a la Presa de Hatillo, donde se ha registrado de manera cíclica un proceso de contaminación asociado al exceso de nutrientes en el agua y la proliferación masiva de cianobacterias del género Microcystis.
La institución científica explicó que este fenómeno ha provocado un cambio drástico en la coloración y calidad del agua del embalse, evidenciado por la presencia de una capa pastosa de tonalidad verdosa sobre la superficie.
Según la ACRD, esta situación representa una amenaza directa para la salud del ecosistema acuático, las comunidades que dependen del recurso hídrico y los múltiples usos estratégicos de esta infraestructura.
Ante este panorama, la Academia reiteró la necesidad de que las autoridades competentes adopten medidas inmediatas, estructurales y sostenidas para enfrentar la problemática y evitar consecuencias ambientales y socioeconómicas de mayor alcance.
Un activo estratégico para la seguridad nacional
La Presa de Hatillo, ubicada en el municipio de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, es considerada el embalse de agua dulce más grande del Caribe insular, con una capacidad aproximada de almacenamiento de 710 millones de metros cúbicos. Construida entre 1977 y 1984, recibe principalmente las aguas del río Yuna y de diversos afluentes provenientes de la Cordillera Central.
Desde su concepción, la presa fue diseñada con tres objetivos fundamentales: el control de inundaciones, el riego agrícola y la generación de energía hidroeléctrica limpia. Con el paso del tiempo, su función se amplió para incluir actividades turísticas, pesqueras y el abastecimiento de agua a sistemas comunitarios.
Actualmente, la infraestructura constituye un humedal artificial de alto impacto económico y ambiental, irrigando más de 2,200 hectáreas agrícolas y contribuyendo a la seguridad alimentaria nacional. Asimismo, dispone de una central hidroeléctrica con capacidad instalada de 8 megavatios y cumple un papel clave en la mitigación de riesgos frente a eventos de lluvias intensas.
Origen y alcance de la crisis ambiental
La Academia de Ciencias advirtió que la problemática no se limita al embalse, ya que las aguas del río Yuna desembocan en la bahía de Samaná. En consecuencia, la calidad del agua que fluye desde la presa incide directamente en los manglares del Bajo Yuna, su biodiversidad, la actividad pesquera y la temporada de observación de ballenas jorobadas, uno de los principales atractivos del turismo ecológico del país.
Entre los factores que inciden en el proceso de eutrofización y proliferación de cianobacterias, la ACRD identificó el uso intensivo de fertilizantes y agroquímicos en actividades agropecuarias, el arrastre de materia orgánica hacia el embalse, la reducción de los niveles de agua durante períodos prolongados de sequía y los vertidos provenientes de operaciones mineras en el entorno de la cuenca.
La entidad explicó que el exceso de nutrientes —principalmente nitrógeno y fósforo— favorece el crecimiento acelerado de las cianobacterias, algunas de las cuales pueden producir toxinas que afectan la fauna acuática y representar riesgos para la salud humana.
Propuestas y recomendaciones
La Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente recordó que la Presa de Hatillo forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, al estar incluida dentro del Parque Nacional Aniana Vargas, por lo que su manejo debe regirse por estrictas normas de protección ambiental.
En ese contexto, la Academia recomendó la conformación de un equipo multidisciplinario que realice un diagnóstico integral de la cuenca hidrográfica y del embalse, así como la cartografía detallada de la zona de influencia y el inventario de las actividades productivas que inciden en la calidad del agua.
También planteó la necesidad de caracterizar los contaminantes físicos, químicos y biológicos presentes en el embalse, establecer un plan permanente de monitoreo, seguimiento y control ambiental, y fortalecer la gobernanza de la presa con la participación coordinada de instituciones públicas, sector productivo, comunidades locales y organizaciones ambientales.
La Academia de Ciencias manifestó su esperanza de que esta alerta sea atendida con la urgencia y responsabilidad que amerita la situación, subrayando que la protección de la Presa de Hatillo constituye una prioridad nacional vinculada al desarrollo sostenible, la seguridad hídrica, la estabilidad económica y la calidad de vida de la población dominicana.

