Burnham se alista para contienda para liderar a laboristas británicos que puede ser su coronación
LONDRES, 23 junio. — Andy Burnham, el nuevo diputado británico y probable próximo primer ministro, se reunía el martes con colegas laboristas para preparar una contienda por el liderazgo de la formación en la que podría ser el único aspirante.
Burnham es el claro favorito para reemplazar a Keir Starmer, quien el lunes anunció que dejará el cargo de primer ministro en cuestión de semanas tras dos años en el poder marcados por tropiezos y errores de juicio que erosionaron su posición ante el partido y la población.
Burnham, un exministro que desde 2017 se desempeñaba como alcalde del Gran Manchester, ganó la semana pasada una elección especial para obtener un escaño en el Parlamento con el objetivo expreso de desafiar a Starmer por el liderazgo.
Las opciones de Burnham recibieron un gran impulso el lunes cuando el exsecretario de Salud Wes Streeting, considerado su principal rival, anunció su respaldo a su candidatura.
El sistema parlamentario británico permite que los partidos gobernantes cambien de líder —y, por lo tanto, de primer ministro— sin necesidad de elecciones generales. Los próximos comicios a nivel nacional no están previstos hasta 2029.
El plazo de presentación de candidaturas para dirigir el Partido Laborista se abrirá el 9 de julio y cerrará una semana más tarde. Si Burnham es el único aspirante, podría ser primer ministro el 17 de julio. Si hay una contienda, el ganador debería asumir cuando el Parlamento regrese de su receso de verano el 1 de septiembre.
Aún se desconocen los planes económicos de Burnham
Burnham fue un popular alcalde de Manchester, donde supervisó un periodo de rápida regeneración de la ciudad donde se forjó la Revolución Industrial, y se ha comprometido a repetir su sello característico de “manchesterismo” a escala nacional.
Muchos miembros del Partido Laborista esperan que sus habilidades sociales y su carisma de Burnham conecten con la población más de lo que lo hizo el imperturbable Starmer.
Pero en muchos ámbitos sus políticas son desconocidas y no han sido puestas a prueba. Algunos legisladores laboristas quieren una elección interna en la que se enfrente a un debate y escrutinio públicos.
Se espera que Burnham pronuncie un discurso la próxima semana en el que exponga algunos de sus planes económicos.
El exministro de las Fuerzas Armadas Al Carns, quien renunció este mes en protestar por lo que consideraba un gasto en defensa insuficiente, afirmó que “Debemos tener una discusión clara y concisa sobre lo que este país quiere ser”.
Ha sugerido que podría postularse para el liderazgo, pero en declaraciones a la televisora ITV apuntó que no estaba “listo para tomar una decisión al respecto de ninguna manera, forma o modo”.
Otros han sugerido que Darren Jones, un ministro de alto rango y aliado de Starmer, debería postularse, aunque él no se ha pronunciado al respecto.
Los aspirantes necesitan el apoyo de al menos 81 legisladores laboristas, una quinta parte del grupo parlamentario, para postularse.
Muchos sostienen que una contienda por el liderazgo solo concentrará la atención en las divisiones internas de la formación y prolongará el periodo de incertidumbre política.
“Creo que la transición debería ser rápida y ordenada”, dijo a la BBC el ministro de la Oficina del Gabinete, Nick Thomas-Symonds.
Starmer ganó por goleada, pero tropezó en el cargo
Starmer renunció el lunes tras un fin de semana en el que consideró su futuro, reconociendo que el Partido Laborista ya no cree que “yo sea la persona mejor situada para guiarnos hacia las próximas generales”.
Fue el sexto primer ministro en una década que se paró frente al número 10 de Downing Street y anunció su marcha. Coincide con el 10mo aniversario del referéndum en el que los británicos decidieron abandonar la Unión Europea, una decisión que aún sacude su economía y su política.
Tras semanas insistiendo en que lucharía por conservar su puesto, Starmer cedió ante la creciente presión para entregar el mando a un nuevo líder que pueda intentar reactivar la suerte menguante del gobierno. Starmer guio al Partido Laborista a una victoria electoral aplastante en julio de 2024, pero desde entonces su popularidad y la del partido se han desplomado.
Tuvo dificultades para lograr el crecimiento económico prometido, reparar unos servicios públicos deteriorados y rebajar el costo de vida. Se ha visto lastrado por repetidos tropiezos, incluida su decisión de nombrar a Peter Mandelson, un amigo de Jeffrey Epstein marcado por escándalos, como embajador de Reino Unido en Estados Unidos.
El Partido Laborista está perdiendo votantes liberales frente al Partido Verde, en auge, y enfrenta el ascenso de Reform UK, la formación antiinmigración liderada por Nigel Farage que encabeza de forma constante las encuestas de opinión a nivel nacional. AP
