Cadena perpetua para el rebelde liberiano Kunti K por crímenes contra la humanidad

París, 2 nov (EFE).- El excomandante rebelde liberiano Kunti Kamara, conocido como Kunti K, fue condenado este miércoles en París a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra civil que asoló ese país africano entre 1989 y 1996.

La acusación le imputaba actos de tortura, canibalismo, trabajo forzado y complicidad en crímenes de lesa humanidad en la región de Lofa, en el noroeste del país.

«No tengo nada que decir. Soy inocente hoy, seré inocente mañana, era solo un soldado», afirmó este miércoles el excomandante en su última intervención ante el tribunal especial de París encargado de juzgarle, según transmitió Civitas Maxima, una de las ONG impulsoras de la denuncia contra Kamara en Francia.

Esta era la primera vez que un africano no ruandés era juzgado en Francia desde que este país se adhirió a la llamada «competencia universal», que le permite juzgar casos graves cometidos fuera de sus fronteras por personas detenidas en su territorio.

Es el caso de Kunti K, quien fue arrestado en 2018 en Bobigny, a las afueras de París, fue liberado en un primer momento por un error de procedimiento y de nuevo detenido dos años más tarde cuando trataba de abandonar el país.

El acusado reconocía haber sido dirigente del grupo militar Movimiento Unido de Liberación de Liberia por la Democracia (Ulimo), una de las tres milicias que se enfrentaron al Frente Patriótico Nacional de Liberia (NPFL) de Charles Taylor, que gobernó el país entre 1997 y 2003.

Los hechos juzgados datan de la primera guerra civil en el país africano, cuyos conflictos provocaron unas 250.000 víctimas.

Varios testigos señalaron a Kunti K como responsable de lo que la acusación definió como «actos inhumanos», que incluían violaciones, torturas, esclavitud, canibalismo y otros crímenes contra la humanidad.

Varios testigos afirman haber visto como se abría el cuerpo de víctimas y los hombres de Kunti K se comían su corazón.

Los abogados del acusado, de 47 años y que actualmente tiene la nacionalidad neerlandesa (donde residió hasta 2016), rechazaban esos cargos y cuestionaban la legitimidad de Francia para juzgar un conflicto tan lejano y del que carece de contexto.

Varias asociaciones humanitarias destacaron la importancia de este proceso para combatir la impunidad en un país olvidado por la comunidad internacional.

Es la primera vez que un caso liberiano llegaba a la justicia francesa, pero no era la primera vez que se juzgaba a responsables de ese país fuera de sus fronteras.

En 2021 la justicia suiza condenó al excomandante de Ulimo Alieu Kosiah a 20 años de prisión y otro dirigente de ese grupo, Mohammed Jabath, cumple una pena de cárcel de 30 años en Estados Unidos. EFE

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