CATALEJO: Celos y violencia

Por ANULFO MATEO PÉREZ

I

Los celos son una expresión de significativos desajustes en la relación de pareja. Si no son abordados y resueltos, pueden constituirse en la base de lo que hoy se conoce como violencia de género, provocando, además, conflictos legales y perjuicios económicos. Destruirán así la sana relación emocional y darán al traste con la convivencia e integración familiar.

El lógico reclamo a la fidelidad, generado por “extravíos amorosos” de uno o ambos, es un mecanismo de compensación psicológica cuando se ha lesionado la autoestima del agraviado.

En nuestro medio, pese a su desequilibrio androcéntrico, el respeto a la fidelidad (en su doble dirección), sigue siendo una condición indispensable para una adecuada relación, si está fundada en el amor.

Debemos diferenciar entre los celos propios de la infidelidad demostrable y los llamados “celos patológicos”, secundarios a trastornos emocionales menores o a una alteración mental de mayor complejidad.

Los celos patológicos pueden ir desde la inmadurez de la personalidad hasta alteraciones psicológicas de alta significación médica, los cuales pueden terminar con los vínculos de noviazgos o conyugales.

Es común que parejas en conflicto por los celos (por infidelidad real o ficticia), estén sometidas a una relación pendular, caracterizada por separaciones tormentosas y reencuentros “felices”.

Por lo general, en estos casos encontramos (en un individuo o en ambos), trastornos neuróticos o de personalidad (inadecuada, histérica, pasivo-dependiente, obsesiva y paranoide), entre otras afecciones.

También, los celos aparecerán en portadores de entidades psicóticas como la esquizofrenia paranoide, trastorno bipolar y en el estado paranoide alcohólico, mejor conocido como “celopatía alcohólica”.

II

Una adecuada o defectuosa relación de pareja va a estar determinada por la cultura, personalidad, patrones de comportamiento y vivencias que hayan experimentado antes y/o después de establecerse los vínculos sentimentales y, por supuesto, si existe o no el amor recíproco. Por lo general, los celos en la pareja van acompañados de miedo, a perjuicios económicos, inseguridad, ansiedad, soledad, tristeza, hostilidad, violencia ejercida, que puede llegar al homicidio y/o suicidio.

Si los celos son provocados por afecciones emocionales, de uno o de ambos miembros de la pareja, se abre la posibilidad de un buen arreglo con la ayuda de un psicoterapeuta experimentado y la cooperación adulta de los involucrados.

Se puede llegar a una relación madura y gratificante, donde prevalezca la armonía, confianza, amor y felicidad, delimitando espacios y abriendo esos vínculos a la sinceridad plena.

Si esa relación es defectuosa porque el amor es el gran ausente, lo recomendable es la separación definitiva, para evitar complicaciones que pueden envolver a toda la familia, si es que se ha formado.

En muchos casos, las dificultades llegan a nivel crítico porque se ocultan planes, de uno o ambos miembros de la pareja, como el divorcio legal y las maniobras para evitar la repartición justa de bienes materiales acumulados durante el matrimonio.

Lo inadecuado e inmaduro es pretender una relación “amorosa” mediante el recurso del engaño y la manipulación, por un lado, o la coacción y persecución permanentes, por el otro, sacrificando la felicidad por posesiones materiales.

Esa dinámica con evidentes rangos psicopatológicos, empeora la situación de la pareja y su entorno, lastima profundamente y termina irremisiblemente en el más absoluto fracaso.

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