CATALEJO: Pseudología fantástica

Por ANULFO MATEO PEREZ

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Es conveniente diferenciar entre mentira, engaño, simulación y mentira patológica, porque existen líneas divisorias entre ellas desde el punto de vista psicopatológico psicosocial y puramente conductual, donde las tres primeras tienen más que ver con algo intencionado y más externo al sujeto.

En tanto, la mentira patológica se vincula sobre todo con las interioridades del individuo, con la necesidad de crearse otra identidad, por las pretendidas gratificaciones psicológicas que recibiría de los demás.

La diferencia entre el mentiroso compulsivo fabulador y el mentiroso intencional parece estar en un “limbo”, donde lo consciente o intencional se mueve hacia lo inconsciente, entre lo patológico y la normalidad.

La mentira, el engaño y la simulación, tienen que ver con algo intencionado y más externo a la persona que miente; la mentira patológica se relaciona con el interior del individuo; con la necesidad de crearse otra identidad.

En la mentira patológica, el sujeto hace de la mentira su vida, construyen su identidad desde lo inexistente, de ahí lo patológico, pero luego llega a convertirse en una verdad para ellos, y forman parte de ella.

Para diferenciarlas, en la mitomanía hay grandes y extensas invenciones, el contenido y extensión de las mentiras son desproporcionados para cualquier finalidad discernible o ventaja personal.

Lo patológico en la mitomanía, es que estas personas, llegan a creer sus mitos; es una característica central y persistente, y la pseudología de su vida pasa a suplantar recuerdos verdaderos.

La causa de la mitomanía suele estar en la falta de atención, negligencia o abuso de los padres durante la niñez de la persona afectada, y la consecuente baja autoestima. Esta afección puede tratarse con psicoterapia.

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