CATALEJO: Un sistema en crisis

Por ANULFO MATEO PEREZ

Para Carl Marx, la superestructura define todos los órganos e instituciones de una sociedad, revestida de ciertas ideologías y políticas; definen el carácter de la misma, vinculada de forma directa con el de la infraestructura, que se establece como la base fundamental del Estado y quienes están bajo su control.

La infraestructura pauta el desarrollo social y económico, dominado por las fuerzas y relaciones de producción, mientras que la superestructura surge de esta base y manifiesta la ideología de la sociedad.

En nuestro país esas estructuras están muy agrietadas, creando una tensa situación en que se avizora una crisis de grandes dimensiones, por la acumulación de factores económicos, sociales y políticos.

Interesante sería el debate de si se trataría de una crisis orgánica, estructural, de régimen, de hegemonía o todos esos aspectos a la vez, cuando las instituciones han perdido la credibilidad y formal legitimidad.

¿Estamos seguros de que se vislumbra una solución a la crisis cuando sean celebradas las elecciones generales en 2024, cuyos protagonistas son prácticamente una réplica en términos políticos e ideológicos?

Podríamos considerar que de mantenerse en progreso la tendencia actual, la situación desembocaría en una crisis orgánica, que como decía Antonio Gramcsi afecta al conjunto de las relaciones sociales.

Lo cierto, es que el agravamiento de la crisis económica que se aproxima en el país, con una deuda externa impagable que atrapa más del 50 por ciento de su PIB, se podría acompañar de una crisis de hegemonía.

Por supuesto, el estallido de la misma requiere de confluencia e interacción de la crisis de acumulación, política e ideológica con agudización de los choques entre clases y entre sus mismas fracciones internas.

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