Centro Automotriz Jáquez cierra sus puertas tras 67 años de historia y legado en el sector automotriz dominicano
Santo Domingo, 7 mayo. – El reconocido Centro Automotriz Jáquez anunció el cierre definitivo de sus operaciones este jueves 30 de abril, poniendo fin a una trayectoria de 67 años marcada por la innovación, la confianza de sus clientes y una filosofía empresarial basada en la honestidad y el trabajo digno.
La noticia fue comunicada por su fundador, Rafael Jáquez, junto a su esposa, Nurys Castillo, quienes expresaron que concluyen esta etapa “con el orgullo del deber cumplido”, luego de dedicar más de seis décadas al desarrollo de uno de los talleres automotrices más emblemáticos de República Dominicana.
Ubicado en la avenida 27 de Febrero, en el Distrito Nacional, el establecimiento se convirtió durante generaciones en un punto de referencia para miles de conductores dominicanos que encontraron en sus instalaciones no solo servicios mecánicos especializados, sino también una cultura de atención sustentada en la transparencia, la ética profesional y el compromiso con la calidad.
La empresa, fundada en 1959, inició como un pequeño taller mecánico familiar y con el paso de los años evolucionó hasta convertirse en una operación especializada en servicios automotrices avanzados, consolidando una reputación que trascendió generaciones y sectores sociales.
Una historia construida con disciplina y formación técnica
El crecimiento del Centro Automotriz Jáquez estuvo estrechamente ligado a la preparación técnica y visión de su fundador. Rafael Jáquez apostó desde temprano por la capacitación internacional como vía para introducir innovaciones tecnológicas en el mercado dominicano.
En 1968 viajó a Nueva York, donde trabajó y realizó estudios especializados en la reconocida Brooklyn High School of Automotive Trades, institución enfocada en la formación técnica automotriz.
Posteriormente, continuó ampliando sus conocimientos en tecnología avanzada aplicada al mantenimiento vehicular.
Entre las experiencias que marcaron su carrera figura la capacitación recibida directamente en la fábrica Hunter, ubicada en San Luis, Missouri, considerada una referencia internacional en equipos de alineación y diagnóstico automotriz.
Ese proceso de especialización permitió que el Centro Jáquez introdujera al país innovaciones técnicas poco comunes para la época, especialmente en áreas como transmisiones automáticas y alineación electrónica, servicios que comenzaron a posicionar al taller entre los más avanzados del mercado nacional.
La incorporación de nuevas tecnologías y métodos especializados contribuyó a que la empresa se diferenciara en un sector altamente competitivo, ganándose la confianza de clientes particulares, empresas y profesionales del transporte.
Una relación de confianza construida durante décadas
Durante sus 67 años de operaciones, el Centro Automotriz Jáquez logró mantener una relación cercana y estable con una amplia cartera de clientes, muchos de los cuales permanecieron vinculados al negocio durante décadas.
La permanencia de varias generaciones de familias entre su clientela fue una de las características que definieron la identidad del establecimiento, cuyos propietarios siempre promovieron un trato directo y personalizado.
Al anunciar el cierre de operaciones, Rafael Jáquez y Nurys Castillo agradecieron públicamente el respaldo recibido a lo largo de los años y reconocieron que la fidelidad de sus clientes fue determinante para sostener la empresa durante tanto tiempo.
“Nada de esto hubiera sido posible sin ustedes”, expresaron en su mensaje de despedida dirigido a quienes confiaron durante décadas en sus servicios.
La pareja destacó que más allá de los logros empresariales o del crecimiento técnico alcanzado, uno de los mayores motivos de satisfacción fue haber construido relaciones humanas basadas en la credibilidad y el respeto mutuo.
El valor del capital humano
Otro de los pilares fundamentales en la historia del Centro Jáquez fue la estabilidad de su equipo de trabajo. Según resaltaron sus propietarios, muchos de sus colaboradores acumularon entre 30 y 40 años de servicio continuo dentro de la empresa, convirtiéndose prácticamente en parte de la familia.
Ese sentido de pertenencia y permanencia contribuyó a fortalecer la cultura organizacional del negocio y a mantener estándares constantes de calidad en el servicio.
Los propietarios reconocieron el compromiso y la dedicación de sus empleados, señalando que la reputación alcanzada por el establecimiento no habría sido posible sin el esfuerzo colectivo de técnicos, mecánicos y personal administrativo que acompañaron el proyecto durante décadas.
La permanencia de trabajadores por períodos tan prolongados también reflejó la estabilidad interna de una empresa que logró sostenerse activa a través de distintas etapas económicas y transformaciones del mercado automotriz dominicano.
Un legado más allá de la mecánica
En sus palabras de despedida, Rafael Jáquez aseguró que el principal legado que deja junto a su esposa no está únicamente relacionado con los avances técnicos o el éxito comercial alcanzado, sino con los valores que guiaron su vida empresarial.
“Más allá de los avances técnicos, el orgullo más grande que nos llevamos Doña Nurys y yo, y nuestro mayor legado, es haberles dejado a nuestros hijos un ejemplo inquebrantable de honestidad y trabajo digno”, expresó.
La frase resume la filosofía que acompañó al negocio desde sus inicios y que permitió que el nombre Jáquez se asociara durante años con responsabilidad, integridad y servicio confiable.
La pareja reafirmó además que esos principios fueron la base sobre la cual construyeron tanto su empresa como su vida familiar, destacando la importancia de mantener la ética y el compromiso como elementos esenciales en cualquier actividad empresarial.
El cierre de una era en el sector automotriz
La salida del Centro Automotriz Jáquez representa el cierre de una de las empresas tradicionales más reconocidas del sector automotriz dominicano, especialmente para generaciones que crecieron identificando el establecimiento como un referente de calidad y experiencia técnica.
Durante décadas, el taller fue testigo de la evolución del parque vehicular nacional, de los cambios tecnológicos en la industria automotriz y de las transformaciones urbanas experimentadas por Santo Domingo.
Su permanencia durante 67 años también simboliza la historia de miles de negocios familiares dominicanos que surgieron con esfuerzo y disciplina, logrando consolidarse en mercados competitivos gracias a la confianza construida con sus clientes.
Aunque el establecimiento cerrará definitivamente sus puertas, sus propietarios aseguran retirarse satisfechos por haber mantenido intactos los principios que dieron origen al proyecto.
Con su despedida de la vida empresarial activa, Rafael Jáquez y Nurys Castillo dejan atrás una extensa trayectoria que marcó a varias generaciones de dominicanos y que, según expresaron, siempre estuvo guiada por una misma convicción: “honestidad y trabajo digno, nuestro mejor legado”.
