Clamor de justicia marca audiencia por tragedia del Jet Set: víctimas piden juicio de fondo y cambio de tipificación

Santo Domingo, 28 abril.–El dolor acumulado por la tragedia del centro nocturno Jet Set volvió a sentirse con fuerza este lunes en el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, donde más de una docena de querellantes —entre sobrevivientes y familiares de fallecidos— comparecieron para exigir justicia y un giro en la calificación jurídica del caso.

Durante la audiencia, los presentes solicitaron al magistrado Raymundo Mejía que envíe a juicio de fondo a los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, a quienes atribuyen responsabilidad en el colapso del techo que cobró la vida de 236 personas. De igual manera, manifestaron su rechazo al comportamiento de los imputados, señalando una marcada falta de empatía hacia las víctimas.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Gregorio Adames, exempleado del establecimiento, quien denunció presuntas negligencias reiteradas por parte de los propietarios. Aseguró que las fallas estructurales y eléctricas eran conocidas desde hacía años.

“Desde 2023 había cables provisionales. Los técnicos advertían que no se podía operar en esas condiciones, pero se priorizaba abrir el local a toda costa”, afirmó, al tiempo que señaló que las soluciones eran improvisadas y orientadas a evitar inversiones mayores.

El reclamo de justicia también fue elevado por Simón Bolívar Soto y Elsa Digna Mejía, padres de una de las víctimas mortales. Ambos expresaron su confianza en el sistema judicial, aunque consideraron que las pruebas presentadas apuntan hacia una figura penal más grave, como homicidio voluntario con dolo eventual.

En la misma línea, denunciaron supuestos intentos de negociación por parte de los imputados, lo que, según dijeron, refuerza la percepción de responsabilidad.

El drama humano se hizo evidente en múltiples intervenciones. Alcides Acosta relató que su hermano y su cuñada fallecieron en el siniestro, dejando dos niños en la orfandad. “Esos niños merecen crecer sabiendo que se hizo justicia”, expresó, apelando directamente a la responsabilidad del tribunal.

Socorro Valera, madre de una de las víctimas, denunció la ausencia de disculpas por parte de los acusados. “Ni siquiera han tenido el gesto de decir lo siento”, lamentó. Entre lágrimas, describió a su hija como su único sostén emocional y económico.

Testimonios similares se repitieron a lo largo de la audiencia. Ramona Patricia, madre de una joven de 23 años que asistía por primera vez al establecimiento, sostuvo que la tragedia pudo evitarse. “Sabían lo que estaba pasando, pero pesó más el dinero”, afirmó.

Deyanira Sosa, otra de las madres presentes, pidió a los acusados que reconozcan su responsabilidad como vía para encontrar paz, mientras reiteró su confianza en que la justicia dominicana actuará conforme a la gravedad de los hechos.

Marta Almonte, visiblemente afectada, apeló tanto a la ley como a la conciencia del magistrado, al considerar que el testimonio de los testigos es contundente. “Estamos en pie de lucha hasta el final”, expresó.

Entre los sobrevivientes, Cristóbal Hilario Moya sostuvo que la tipificación actual no refleja la magnitud de lo ocurrido. Recordó que incluso su hijo había advertido sobre las condiciones del lugar antes de asistir al evento.

Otra sobreviviente, Darisleidys Lebrón, relató el trauma que arrastra tras perder a su pareja en el derrumbe. “Nadie debería presenciar algo así”, dijo, al tiempo que insistió en que no se trate el caso como un hecho involuntario.

El impacto social de la tragedia también se refleja en historias como la de Maritza Díaz, quien perdió a su hija, madre de un niño que ahora queda en la orfandad. “Estamos sobreviviendo, no viviendo”, expresó ante el tribunal.

La audiencia concluyó con la intervención de Eliezer Pérez, hermano del fallecido merenguero Rubby Pérez, quien reveló que el artista evitaba presentarse en el Jet Set por desacuerdos con la administración del lugar.

Pérez pidió a las autoridades actuar con firmeza para evitar que el dolor colectivo continúe profundizándose, en un caso que ya ha dejado una huella imborrable en la sociedad dominicana.

La decisión del juez sobre el envío a juicio de fondo y la posible recalificación del caso marcará el rumbo de un proceso que, más allá de lo judicial, se ha convertido en un símbolo de reclamo social por responsabilidad, justicia y memoria.

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