Con los azuanos

Rafael Chaljub Mejìa

Desde hace un buen tiempo, la gente de Azua lucha contra los riesgos que representa la instalación de una barcaza con una planta generadora de energía, en playa Los Negros, municipio de Puerto Viejo.

Pese a las protestas de los pobladores y las organizaciones ambientalistas, la empresa Powership, procedente de Turquía, fue autorizada a instalar y operar la barcaza y ahora los azuanos luchan contra las consecuencias.

No hace un año que la planta entró en función y ya se denuncia un gran derrame de sustancias contaminantes. Dice un representante de la empresa que todo se debió a la rotura de una manguera, pero moradores de la zona amenazada dicen que este no es el primer incidente de ese tipo que se produce.

Entonces aquí hay asuntos que plantear. El contrato que autoriza las operaciones de la barcaza prevé los riesgos, en la teoría todo parece estar previsto, hasta las sanciones en caso de violación a los protocolos correspondientes. Como siempre ocurre. No creo que haya otro país con leyes mejores que las nuestras, el problema es quién las hace respetar.

Y suele ser que este tipo de empresa transnacional acostumbra a llegar a países como el nuestro y regirse tan solo por lo que le dictan sus ansias de ganancias. Ya lo hemos visto en la minería.

En este caso específico las autoridades que tienen que ver con la defensa del medio ambiente, incluyendo los recursos costeros y marinos, han reiterado que están sobre el problema y que harán cumplir con rigor los términos del contrato al que está obligada a acogerse la Powership.

Como debe ser. Ojalá que así ocurra y, ante la realidad ya insoslayable de la instalación de la barcaza, los recursos naturales y especialmente la población, salgan lo menos lesionados posible.

No soy experto ni mucho menos en asuntos del medio ambiente, pero el sentido común indica que las sustancias contaminantes en el mar causan daños de alcance imposible de determinar, esos daños deben ser enormes, a la naturaleza, al futuro del medio ambiente a la vida humana.

Los perjuicios se extienden mucho más allá de la frontera de una provincia y, por consiguiente, esta es una batalla de todos.

Los azuanos están aportando lo que le corresponde, con su vigilancia, sus denuncias, su resistencia, su perseverancia, pero sería un error dejarlos solos como si fuera algo exclusivamente de ellos.

El Día

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