Continúan las conversaciones para poner fin a la huelga en tren de cercanías de Long Island
NUEVA YORK, 18 mayo. — Con la hora pico matutina del lunes a la vuelta de la esquina, los negociadores trabajaban hasta entrada la noche del domingo para tratar de poner fin a una huelga que ha paralizado a Long Island Rail Road, el sistema ferroviario de cercanías más grande de Norteamérica.
Los sindicatos que representan a los trabajadores ferroviarios y la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA, por sus siglas en inglés), que opera el ferrocarril, reanudaron las conversaciones el domingo ante la presión de la Junta Nacional de Mediación y de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul.
Pero no hay certeza de que se pueda alcanzar un acuerdo a tiempo para evitar una afectación en el desplazamiento del lunes por la mañana, debido al tiempo que se requiere para poner en su lugar a las cuadrillas y trenes.
La junta, la agencia federal que rige las relaciones laborales para ferrocarriles y aerolíneas, convocó a representantes de ambas partes a una reunión vespertina en un intento por reactivar las conversaciones, que se han extendido más allá de las 10:30 de la noche.
Horas antes, Hochul compareció acompañada del director ejecutivo de la MTA y dijo que estaban listos para hacer lo que fuera necesario para ayudar a avanzar las conversaciones mientras la huelga se extendía por segundo día.
“Todos sabemos que el ferrocarril es el alma de Long Island. Sin él, la vida tal como la conocemos simplemente no es posible. La conclusión es que nadie gana en una huelga. Todos salen perjudicados”, subrayó la gobernadora.
El LIRR presta servicio a cientos de miles de viajeros que viven a lo largo de una masa de tierra de 189 kilómetros (118 millas) de largo y de hasta 97 kilómetros (23 millas) de ancho que incluye Brooklyn y Queens en la ciudad de Nueva York y los Hamptons, un lugar de recreo veraniego para los ricos y famosos cerca de su extremo oriental. Desde hace mucho tiempo, el ferrocarril ha brindado a los viajeros un alivio de sus carreteras congestionadas en hora pico.
La mayoría de sus usuarios vive fuera de la ciudad de Nueva York en dos condados con casi tres millones de habitantes.
Tras la conferencia de prensa, la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales y el Sindicato de Comunicaciones del Transporte señalaron en un comunicado que los trabajadores sindicalizados “no piden un trato especial; simplemente luchan por mantenerse al ritmo del vertiginoso costo de vida en la región de Nueva York tras años sin un aumento”.
El ferrocarril, que presta servicio a la ciudad de Nueva York y a sus suburbios del este, dejó de operar al primer minuto del sábado, luego de que miembros de cinco sindicatos —que representan a aproximadamente la mitad de su plantilla— abandonaron sus puestos de trabajo por primera vez en tres décadas.
Los trabajadores han pasado años sin un nuevo contrato
Los sindicatos y la Autoridad Metropolitana de Transporte, la agencia pública que opera el ferrocarril, han estado negociando un nuevo contrato desde 2023, pero las conversaciones se estancaron por el tema de los salarios de los trabajadores y las primas del seguro médico. El gobierno del presidente Donald Trump se involucró en septiembre, después de que los sindicatos pidieron la creación de un panel de expertos, perono se llegó a un acuerdo. Los sindicatos estaban legalmente autorizados a irse a la huelga a partir de las 12:01 de la mañana del sábado.
En su conferencia de prensa, Hochul dijo que los trabajadores perderían cada dólar que ganarían con un nuevo contrato al permanecer en huelga durante tres días.
En la conferencia de prensa de Hochul, el presidente de la MTA, Janno Lieber, sostuvo que las propuestas de los sindicatos “harían estallar el presupuesto de la MTA”, pero se sumó a la petición de la gobernadora de que los sindicatos reanuden las conversaciones.
“Ellos eligieron abandonar el trabajo. Estamos más que dispuestos a encontrarnos a mitad de camino en materia salarial”, dijo.
Los aficionados al deporte sintieron el golpe primero
El impacto de la huelga, la primera del LIRR desde un paro de dos días en 1994, cayó sobre muchos aficionados al deporte que querían ver a los Yankees y los Mets enfrentarse o seguir la participación de los Knicks en los playoffs en el Madison Square Garden, ubicado directamente encima de la estación Penn del ferrocarril en Manhattan, un importante centro de transbordo.
La ley federal complica enormemente que los trabajadores ferroviarios puedan irse a huelga, e incluso permite que el Congreso bloquee un paro laboral, pero los legisladores no intervinieron, a diferencia de un estancamiento en las negociaciones con los ferrocarriles de carga del país en 2022.
Los posibles viajeros fueron recibidos todo el fin de semana por tableros de salidas que listaban trenes fantasma marcados como “No Passengers” (“Sin pasajeros”) en lugar de los próximos trenes según su destino.
Hochul dijo que los trabajadores esenciales entre los cerca de 250.000 usuarios del LIRR en días hábiles pueden tomar autobuses hacia la ciudad desde seis ubicaciones en Long Island a partir de las 4 de la mañana del lunes y durante el desplazamiento vespertino en hora pico, de 3 de la tarde a 7 de la noche.
Hochul y Trump se culpan mutuamente por la huelga
La demócrata Hochul culpó al gobierno de Trump de acortar la mediación en septiembre e impulsar las negociaciones hacia una huelga. El republicano respondió en su plataforma Truth Social que no tuvo nada que ver con la huelga.
“No, Kathy, es tu culpa, y ahora, al revisar los hechos, no debiste haber permitido que esto ocurriera”, dijo Trump.
Hochul instó a las empresas y agencias que emplean a trabajadores de Long Island a permitirles trabajar desde casa siempre que sea posible.
“Es imposible reemplazar por completo el servicio del LIRR. Así que, a partir del lunes, pido que los viajeros habituales que puedan trabajar desde casa, lo hagan. Por favor, háganlo”, subrayó .
La MTA ha dicho que las exigencias iniciales de los sindicatos para aumentar los salarios habrían generado grandes incrementos en las tarifas y serían desproporcionadas en comparación con lo que se paga a otros trabajadores sindicalizados.
Los sindicatos, que representan a conductores de trenes, maquinistas, encargados de señales y otros trabajadores ferroviarios, han afirmado que se justificaban aumentos más sustanciales para ayudar a los empleados a mantenerse al ritmo de la inflación y del aumento del costo de vida. (AP)
