Económicas

Crisis energética global amenaza con prolongarse por caída de reservas y cierre del estrecho de Ormuz

PARÍS, Francia, 13 mayo.– La crisis internacional del petróleo podría ser mucho más profunda y prolongada de lo previsto inicialmente, en medio de una combinación de conflictos geopolíticos, restricciones al suministro y un acelerado descenso de las reservas mundiales de crudo, según las más recientes proyecciones divulgadas por organismos energéticos internacionales.

Los mercados petroleros continúan bajo fuerte presión mientras el precio del barril de Brent y del West Texas Intermediate (WTI) permanece cerca de los 100 dólares, pese a ligeros retrocesos registrados en las últimas jornadas.

Analistas internacionales consideran que la incertidumbre sobre el suministro global sigue dominando el comportamiento del mercado debido a la persistente tensión en Oriente Medio y al impacto del conflicto que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos.

Uno de los principales factores que mantiene en alerta a los inversionistas y gobiernos es la situación en el estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.

La interrupción parcial del tránsito marítimo en esta zona estratégica continúa limitando una parte significativa de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado.

Las preocupaciones aumentaron luego de que la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés) revisara sus previsiones y advirtiera sobre una crisis de suministro más severa de lo esperado.

La agencia estima ahora que las restricciones en el estrecho de Ormuz podrían mantenerse prácticamente hasta finales de mayo, generando pérdidas de suministro en Oriente Medio cercanas a los 10,8 millones de barriles diarios durante este mes.

Como consecuencia directa de esta situación, la EIA proyecta que las reservas mundiales de petróleo disminuirán en aproximadamente 2,6 millones de barriles diarios durante el año, una reducción considerablemente superior a las estimaciones anteriores.

Precios elevados y riesgo de nuevas alzas

Las previsiones de la EIA indican que el petróleo Brent podría promediar alrededor de 106 dólares por barril entre mayo y junio, antes de registrar una moderación gradual hacia el último trimestre del año, cuando se acercaría a los 89 dólares por barril si la producción regional logra estabilizarse nuevamente.

No obstante, el organismo advirtió que cualquier prolongación de las interrupciones en Oriente Medio podría provocar un nuevo repunte inmediato de los precios.

En un escenario de agravamiento del conflicto, el barril podría aumentar temporalmente otros 20 dólares, elevando aún más la presión sobre las economías importadoras y los consumidores.

La tensión geopolítica también se mantiene alimentada por la incertidumbre diplomática en torno a un frágil alto el fuego regional y las expectativas de una eventual reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, considerada clave para el equilibrio económico global y la estabilidad de los mercados.

La demanda mundial comienza a desacelerarse

El encarecimiento sostenido de la energía ya comienza a impactar de forma directa la demanda mundial de petróleo. La EIA redujo drásticamente su previsión de crecimiento del consumo global de crudo para este año, pasando de 600 mil barriles diarios a apenas 200 mil barriles diarios.

El organismo explicó que los elevados costos energéticos están reduciendo la actividad económica y afectando el consumo en distintos países, especialmente en sectores industriales y de transporte.

Los altos precios de los combustibles también están generando nuevas preocupaciones inflacionarias, complicando el panorama para consumidores, empresas y bancos centrales, particularmente en Estados Unidos y Europa, donde persisten las presiones sobre las tasas de interés y el crecimiento económico.

La AIE alerta sobre rápida caída de reservas mundiales

La Agencia Internacional de Energía (AIE), con sede en París, también emitió advertencias sobre el acelerado descenso de las reservas internacionales de petróleo tras el recrudecimiento de la guerra en Oriente Medio.

En su más reciente informe mensual, el organismo indicó que las reservas globales disminuyeron en 117 millones de barriles durante abril, luego de haber caído otros 129 millones en marzo, coincidiendo con el inicio de la ofensiva militar israelí-estadounidense contra Irán el pasado 28 de febrero.

La AIE sostuvo que la rápida reducción de inventarios, en medio de las actuales perturbaciones geopolíticas, podría anticipar nuevas subidas del precio del crudo en los próximos meses.

Según el reporte, la oferta mundial de petróleo cayó en abril en alrededor de 1,8 millones de barriles diarios, ubicándose en 95,1 millones de barriles diarios. Desde febrero, la pérdida acumulada de suministro alcanza ya los 12,8 millones de barriles diarios.

El estrecho de Ormuz agrava la emergencia energética

El conflicto regional ha provocado el cierre parcial del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en respuesta a la ofensiva militar desarrollada contra territorio iraní. Esta vía marítima es considerada esencial para el comercio energético mundial, ya que conecta las exportaciones petroleras del Golfo Pérsico con los mercados internacionales.

A esto se suma el bloqueo naval implementado por Estados Unidos desde mediados de abril sobre puertos iraníes, limitando severamente las exportaciones de crudo de la república islámica.

La combinación de ambas medidas ha generado una importante escasez de suministro y un fuerte incremento de precios, obligando a numerosos países a recurrir a sus reservas estratégicas e implementar programas de ahorro energético.

Las naciones asiáticas figuran entre las más afectadas debido a su elevada dependencia del petróleo proveniente del Golfo.

Liberación de reservas estratégicas

Ante la magnitud de la crisis, la Agencia Internacional de Energía anunció en marzo la liberación de 400 millones de barriles provenientes de las reservas estratégicas de sus 32 países miembros.

Hasta el momento ya se han movilizado aproximadamente 164 millones de barriles, mientras se prevé que el ritmo de liberación continúe acelerándose durante los próximos meses para intentar estabilizar el mercado y reducir la volatilidad de los precios.

Sin embargo, expertos advierten que estas reservas son limitadas y que una prolongación del conflicto podría superar la capacidad de respuesta de las economías occidentales.

Impacto global sobre la economía y el consumo

La incertidumbre energética está afectando directamente la actividad económica mundial. La AIE estima que la demanda global de petróleo se reducirá en 2,4 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026.

En términos generales, la demanda mundial disminuiría en unos 420 mil barriles diarios respecto al año 2025, situándose alrededor de 104 millones de barriles diarios.

El deterioro más severo se proyecta precisamente para el segundo trimestre, período en el que podría registrarse una caída de hasta 2,45 millones de barriles diarios debido al impacto combinado de la guerra, el cierre del estrecho de Ormuz y la desaceleración económica internacional.

Los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aportarían cerca de 930 mil barriles diarios a esta reducción del consumo, mientras que las economías fuera del bloque representarían aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios.

Sectores como el petroquímico, la aviación y el transporte figuran entre los más afectados por el encarecimiento de los combustibles, aunque el impacto se extiende también al comercio, la industria y el consumo doméstico.

Producción y refinación bajo presión

La producción mundial de petróleo continúa mostrando señales de deterioro. En abril se registró una caída de 1,8 millones de barriles diarios, hasta alcanzar los 95,1 millones de barriles por día.

Desde febrero, la reducción acumulada alcanza los 12,8 millones de barriles diarios.

Los países del Golfo, particularmente afectados por las restricciones en el estrecho de Ormuz, produjeron aproximadamente 14,4 millones de barriles diarios menos que antes del inicio de la guerra, aunque parte de este déficit ha sido compensado parcialmente mediante un aumento de la producción y las exportaciones desde regiones de la cuenca atlántica.

La industria mundial de refinación también enfrenta importantes dificultades. La AIE prevé que el procesamiento global de crudo caerá en 4,5 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre, reduciéndose hasta 78,7 millones de barriles diarios.

Entre las principales causas figuran los daños a infraestructuras energéticas, las restricciones comerciales y la escasez de materias primas derivadas del conflicto.

Para el conjunto del año 2026, la actividad mundial de refinación podría disminuir en aproximadamente 1,6 millones de barriles diarios, reflejando la profundidad de una crisis energética que amenaza con extenderse más allá de lo inicialmente previsto por los mercados internacionales y los organismos especializados.

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