Cuba admite agotamiento de sus reservas de petróleo y prevé apagones más severos
LA HABANA, Cuba, 16 mayo. — El gobierno cubano reconoció que las reservas de combustible del país prácticamente se han agotado, en medio de una crisis energética que amenaza con intensificar los apagones masivos y prolongados en toda la isla, según declaraciones oficiales divulgadas este miércoles y reportadas por agencias internacionales y The New York Times.
El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, afirmó que el país enfrenta una situación crítica debido a la falta total de fuel oil y diésel para sostener el sistema eléctrico nacional.
“No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel”, declaró el funcionario durante una comparecencia televisada. Añadió que en La Habana los cortes eléctricos ya superan las 20 y hasta 22 horas diarias en algunos sectores.
La crisis energética cubana se ha agravado durante los últimos dos años por el deterioro de la infraestructura eléctrica y la reducción progresiva del suministro petrolero proveniente de Venezuela, tradicional aliado político y principal abastecedor energético de la isla.
Aunque Cuba mantiene una producción nacional cercana a los 40.000 barriles diarios de petróleo, el consumo interno ronda los 100.000 barriles por día, por lo que depende de importaciones y donaciones extranjeras para cubrir la demanda.
Según informaciones difundidas por The New York Times y agencias de prensa internacionales, el flujo de petróleo venezolano prácticamente se detuvo en enero, después de nuevas sanciones y restricciones impulsadas por Washington sobre el sector energético venezolano y las exportaciones hacia Cuba.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la situación como “particularmente tensa” y responsabilizó a Estados Unidos por la crisis.
“Ese dramático agravamiento tiene una única causa: el genocida bloqueo energético al que EE.UU. somete a nuestro país”, escribió el mandatario en la red social X.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses rechazan esa versión. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró recientemente a The New York Times que la escasez de petróleo en Cuba responde principalmente a la falta de recursos financieros del gobierno cubano para pagar el combustible.
“La razón por la que no tienen petróleo es porque no tienen dinero para pagarlo”, afirmó Rubio en marzo.
La situación ha provocado severas afectaciones en gran parte del país. En numerosas provincias los apagones diarios se extienden por más de 18 horas, obligando a miles de familias a cocinar con carbón o leña ante la imposibilidad de utilizar equipos eléctricos.
En distintos puntos de La Habana y otras ciudades se han registrado protestas espontáneas de ciudadanos golpeando cacerolas para expresar su descontento por los cortes eléctricos y la escasez de combustible.
El ministro De la O Levy reconoció además que incluso los proyectos de energía solar enfrentan limitaciones debido a la fragilidad de la red eléctrica nacional, incapaz de absorber adecuadamente la generación proveniente de parques fotovoltaicos.
Durante abril, un cargamento ruso de aproximadamente 100.000 toneladas de petróleo ofreció un alivio temporal al sistema energético cubano, aunque las autoridades admitieron que esas reservas ya fueron consumidas.
Expertos internacionales consideran que la situación podría empeorar en las próximas semanas con el aumento de las temperaturas y la mayor demanda eléctrica del verano.
Jorge Piñón, especialista en energía cubana de la Universidad de Texas, declaró a medios internacionales que la cadena de suministro de combustible en Cuba “está vacía”.
“Ahora incluso los camiones que transportan diésel no tienen diésel para funcionar”, explicó.
Mientras tanto, la población intenta adaptarse a una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. Muchos cubanos duermen en azoteas para escapar del calor durante las largas horas sin electricidad, mientras otros aprovechan los breves momentos en que regresa el servicio para cocinar, cargar teléfonos móviles o almacenar agua.
En provincias orientales como Santiago de Cuba y Guantánamo, trabajadores y residentes consultados por agencias internacionales señalaron que el fin del suministro venezolano ha tenido consecuencias devastadoras sobre el transporte, la generación eléctrica y la vida cotidiana.
“Venezuela era el sustento de todo”, declaró una residente de Guantánamo. “De Venezuela dependíamos de muchas cosas: transporte, electricidad”.
