Debilidades de gobierno

Néstor Arroyo

Una convergencia de hechos sacó al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del poder. Y, ya fuera del mismo, lucha por recomponerse y limpiar el nombre de la marca. De su lado, el presidente Luis Abinader aprende rápidamente sus funciones. Donde hay un problema, inmediatamente sale a solucionarlo. Incluso acepta fallos y rectifica de cara a la ciudadanía. Pero esto, precisamente, puede ser nocivo después. Quizás el presidente se expone demasiado y podría sufrir un desgaste de su figura política. Para esto necesita varias cosas, entre estas, (1) un partido político activo, que salga a defender la obra de gobierno, (2) funcionarios que ejecuten las directivas gubernamentales y que tengan la capacidad de defenderlas; y, también, (3) voceros válidos.

1. El partido. Sin dudas el presidente de la República es el líder del partido de gobierno y lo que suceda allí debe contar con su anuencia. Al respecto, dicha organización, debe estar “aceitada”, activa, sentirse parte del gobierno, además debe contar con una burocracia dedicada solo a la administración partidaria, encabezada por interlocutores con autoridad y capacidad de respuesta, tanto hacia la base partidaria y la estructura del gobierno, como hacia la oposición política, en defensa de las ejecutorias públicas. Es decir, debe tener la firmeza de fijar posturas políticas frente a la nación y ser, de igual manera, un equilibrio y transmisor de energía y de apoyo entre el gobierno y el partido gobernante.

2. Los funcionarios. Al parecer la mayoría de los funcionarios están muy ocupados, ojalá que haciendo las cosas de forma correcta. Pero no comunican, no promocionan lo correcto que hacen ni defienden la gestión. Por ejemplo, el ex presidente Leonel Fernández hizo dos declaraciones de mucho impacto público y no hubo una respuesta firme ni del partido ni del gobierno al respecto. El ex presidente Fernández dijo que el pollo, tan básico en la mesa de los dominicanos, estaba a precios inalcanzable y no hubo una respuesta contundente de parte del Ministro de Agricultura ni de los sectores que inciden en el tema afines al gobierno. En otra ocasión, el doctor Fernández habló del manejo de los datos económicos por parte del gobierno. ¿Acaso no ameritaba una rueda de prensa, en el Salón Orlando Martínez del Palacio Nacional, donde participara el equipo económico del gobierno, incluyendo al Gobernador del Banco Central, fijando criterios de manera firme al respecto?

3. El vocero. ¿Quién es el vocero del gobierno dominicano? O ¿quiénes tienen la autoridad para fijar posturas gubernamentales? El presidente no debe ser su propio vocero, ni su propio defensor.
Por esto, precisamente, debe asumir luego directamente las fallas cuando alguna ejecutoria política no resulta. Y esto es malo para la figura presidencial. Pero el vocero no solo debe comunicar bien y ser prudente, sino que, también, debe conocer los actores de la vida pública nacional y, obviamente, al partido en el poder (aunque es un vocero oficial, no partidario). Sería una obviedad afirmar que no debe ser un empresario, o un representante de estos, pues estos tienen sus intereses sectoriales. Debe ser un político, sin dudas, pero que vele por todos los sectores de la vida nacional y, principalmente, por los más necesitados. El presidente necesita esa ayuda. Entonces, ¿por qué no tiene un vocero Palacio?

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