Democráticamente elegimos nuestros esclavistas

J.C. Malone

El Tribunal Superior Administrativo decidió cercenar el Parque Nacional Jaragua para que inversionistas turísticos se hicieran súper ricos, contruyeran hoteles y “crearan empleos”. Un resort turístico “crea cientos de empleos”, eso es innegable, pero son empleos para cargar bandejas, arreglar camas, limpiar baños, habitaciones, y patios, cobrando sueldos de hambre. Sin un escalafón para el ascenso laboral y económico.

Destruiremos áreas protegidas, para perpetuar la pobreza absoluta de un grupo de dominicanos, garantizando que un microscópico grupúsculo amase grandes fortunas. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales apeló el fallo, esa decisión puede ser riesgosa, porque la política del gobierno es “promover el turismo”.

La promoción del turismo, en el largo plazo, convertirá el país en una nación de meseros, sirvientes y otros encargados de que el turista “la pase bien”. Todo para que un puñado de avivatos bien conectados políticamente multipliquen fortunas, muchas de origen muy fétido.

Imaginemos un escenario absolutamente posible, pero diferente al actual.

El gobierno consulta con los moradores del lugar, diciéndoles que tienen dos opciones: primero, se construirán varios hoteles que generarán mil empleos para estas comunidades y zonas aledañas. Claro, más del 90 por ciento serán empleos de sueldo mínimo sin opciones de avance o de ascensos.

Segunda opción: construiremos una sucursal del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), que cada dos años graduará a unos 300 jóvenes que ganarían varios sueldos mínimos para empezar. En 10 años, cinco graduaciones, habrá 1,500 jóvenes ganando buen dinero y los primeros graduados, además, dentro de 10 años, habrán multiplicado varias veces sus sueldos iniciales.

Por eso debemos elegir gobernantes comprometidos con la nación, no a quienes “nos caigan bien” o tengan las mejores consignas de campaña para beneficio exclusivo del gran capital. Si educamos a los jóvenes dominicanos, les entregamos el libre control de sus destinos, si construimos hoteles, esclavizamos a esa misma juventud en una vida de servidumbre.

Nuestros gobernantes prefieren meseras, limpiadoras de baños, no jóvenes con pensamientos independientes, nosotros los elegimos, ellos nos esclavizan.

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