Deterioro fiscal en Colombia sirve de advertencia a República Dominicana, advierte el CREES
Santo Domingo, 17 abril. – Colombia se ha convertido en un referente de alerta para República Dominicana y otros países de América Latina, debido al progresivo deterioro de su calificación de riesgo soberano, según el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).
En 2021, la agencia Standard and Poor’s rebajó su calificación de grado de inversión a nivel especulativo, y recientemente la redujo de BB a BB-. Actualmente, solo Moody’s mantiene al país en grado de inversión, en su nivel más bajo (Baa3).
En el plano económico, Colombia enfrenta inflación, bajo crecimiento y un marcado desbalance fiscal. La presión tributaria alcanzó 25.7% el pasado año, mientras que el gasto público se situó en 31% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con datos de Standard and Poor’s citados por el CREES. Este desfase refleja debilidades estructurales en el manejo de las finanzas públicas.
El CREES señala que déficits fiscales superiores al 5% y 6% terminan generando consecuencias negativas. En lugar de reducir el gasto, la práctica ha sido mantener niveles elevados de erogación, lo que incrementa la insostenibilidad fiscal.
Cuando los gobiernos buscan que los ingresos crezcan al ritmo del gasto, se produce una espiral que deriva en mayor endeudamiento, una dinámica que también ha estado presente en República Dominicana.
En materia tributaria, Colombia habría replicado esquemas poco efectivos. La reforma de 2021, respaldada por el Fondo Monetario Internacional, siguió un enfoque similar al planteado en República Dominicana en 2024: aumento de tasas, creación de nuevos tributos y ampliación de la base sin reducir cargas existentes.
Este modelo, según el CREES, ya había mostrado resultados limitados en República Dominicana en 2012, y volvió a evidenciar debilidades en Colombia.
Durante la gestión del presidente Gustavo Petro, en 2022 se aprobó un incremento de impuestos que elevó la presión fiscal en 2023, pero esta se redujo nuevamente en 2024 y 2025.
Un comportamiento similar se observó en República Dominicana tras la reforma de 2012, cuando la presión tributaria subió en 2013, pero regresó a niveles de 2012 en 2014. En 2025, el gobierno colombiano intentó una nueva reforma, sin lograr aprobación.
A partir de estas experiencias, el CREES considera que República Dominicana debe evitar repetir estos esquemas tributarios. La entidad advierte que los ciudadanos son los principales afectados por estas políticas, por lo que resulta fundamental tomar en cuenta los efectos de reformas fiscales que no logran resultados sostenibles.
En cuanto al crecimiento, Colombia no ha implementado reformas estructurales orientadas a elevar la productividad, una situación que también se observa en República Dominicana.
En 2025, la economía colombiana creció 2.6%, ligeramente por encima del desempeño dominicano. Para 2026, aunque los precios del petróleo podrían favorecer su crecimiento, las políticas monetarias restrictivas limitarían su expansión, en un contexto donde controlar la inflación es prioritario.
Finalmente, aunque República Dominicana no presenta el mismo nivel de deuda respecto al PIB que Colombia, sí registra una mayor carga de intereses en relación con sus ingresos fiscales, lo que constituye un indicador clave de sostenibilidad.
Además, aunque los déficits no han alcanzado los niveles colombianos, el CREES advierte que, de no aplicarse controles al gasto, el déficit podría superar el 4% este año e incluso acercarse al 5% en un escenario adverso.


