Ejemplo de Polonia

Juan Guiliani Cury

 Polonia es una nación ubicada en Europa Cen­tral abarcando una extensión geográfica de 312, 685km2 y una población de unos 38 mi­llones de habitantes. Duran­te la II Guerra Mundial pasó a ser parte del llamado blo­que socialista soviético. Este país después de una serie de problemas internos en el siglo XVIII recobró su independen­cia de Austria, Prusia y Rusia en 1918 a raíz de la llegada de los alemanes y también rusos a su territorio en aquel enton­ces. Al desaparecer la Unión de Repúblicas Socialistas So­viéticas (URSS) en los albores de la década de los 90, Polo­nia adoptó un régimen liberal y social de mercado. Es uno de los 27 países miembros de la Unión Europea, como de la Organización del Atlánti­co Norte (OTAN) Su religión es predominante católica en un 87.2%, incluyendo católi­cos romanos 86.9% y grecos católicos, armenios católicos y católicos bizantinos que en conjunto éstos suman un 3%. Debido al conflicto bélico lan­zado el 24 de febrero 2022, con el ataque militar de Mos­cú a Kiev, Polonia ha jugado un papel de extraordinaria importancia en dar refugios a más de 2.45 millones de ciu­dadanos ucranianos, según el Alto Comisionado de la ONU para Rusia, que han cruzado la frontera al sureste que los une con Polonia, huyendo de la guerra. Ha sido impresio­nante como los ciudadanos de Polonia han abrazado a sus vecinos territoriales, hom­bres, mujeres y niños, brin­dándole protección familiar a cada uno de ellos. La gue­rra ucranio-ruso ha causado más de 7,1 millones de per­sonas desplazadas, que en su gran mayoría abandonan su país dejando atrás bienes y otras pertenencias mate­riales, además de muchos seres queridos. Pero lo más impresionante de los pola­cos, ha sido que cada fami­lia de esa nación de la Euro­pa Central, ha acogido con el mayor entusiasmo y espí­ritu eminentemente solida­rio en sus propias casas y al­bergues, a estos refugiados ucranianos que han llegado sin nada a ese país vecino. Pocos países en el mundo después de la II Guerra Mun­dial han mostrado tal grado de sensibilidad humanitaria como es el caso de Polonia, que, por su extraordinaria vo­cación humanitaria y solida­ridad internacional, y en es­tos momentos angustiosos y desesperantes que viven los habitantes de Ucrania, debe otorgársele el Premio Nobel de la Paz, a esa nación euro­pea, que también sufrió en el pasado en sus propias entra­ñas los crueles horrores de la guerra.

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