El agua de mar caliente mata a la mayor parte del coral cultivado en los cayos de Florida

La temperatura récord del agua del mar mató a más de tres cuartas partes del coral cultivado por el hombre que los científicos habían colocado en los cayos de Florida en los últimos años en un intento de mantener una especie amenazada muy vulnerables al cambio climático, según descubrieron los investigadores.

Investigadores de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) regresaron esta semana a cinco arrecifes donde habían plantado coral cuerno de ciervo y cuerno de alce, ambos clasificados como amenazados en la lista de especies en peligro de extinción, para ver cómo habían respondido a las continuas altas temperaturas del agua, por encima de los 30 grados Celsius (90 Fahrenheit), durante el verano y el otoño pasados.

La mayoría no sobrevivieron.

Además, observaron muertes generalizadas tanto en los corales repoblados como en los salvajes en cinco arrecifes de los cayos.

Los científicos culpan al cambio climático provocado por el hombre, con el empuje del fenómeno natural El Niño, de hacer que el agua esté demasiado caliente para que los delicados corales, que son animales, puedan sobrevivir. Luego de tratar de rescatar corales durante el caluroso verano pasado, esta fue la primera inmersión invernal de los científicos para revisar qué había sobrevivido.

Solo el 22% de los 1.500 corales de cuerno de ciervo repoblados que examinaron seguían vivos, indicó la NOAA. En el caso del coral cuerno de alce, apenas el 5% de los 1.000 colocados seguían vivos. En Looe Key, el más septentrional de los arrecifes que se revisaron, “no encontramos ningún coral cuerno de ciervo o cuervo de alce vivo, ni salvaje ni plantado”, dijo la bióloga coralina Katey Lesneski, coordinadora de investigación y seguimiento de la Misión Arrecifes Icónicos de la agencia.

“Es realmente horrible ser testigo de esto”, dijo Lesneski en una entrevista apenas dos días después del final de las inmersiones. “Además de pensar en los beneficios económicos y ecológicos que proporcionan los arrecifes y estos corales, está la pérdida de la belleza intrínseca que mucha gente viene a ver y experimentar a los cayos. Y asimilar la pérdida de eso es también muy perturbador”.

“Quedan muchos datos por recopilar para comprender realmente todo el impacto”, apuntó Lesneski, “Pero ciertamente no hemos visto nada así en los registros de la historia humana”.

Normalmente son corales de intensos colores rojos, amarillos, tostados y marrones. Pero lo que Lesneski y otros investigadores vieron en sus inmersiones fueron corales muertos con algas de color marrón verdoso instaladas en su esqueleto sin vida, dándoles un aspecto “bastante monótono”, añadió.

Las poblaciones de corales de cuerno de ciervo y alce no solo se están reduciendo tanto que están en peligro de extinción, sino que además son cruciales para una vasta comunidad de distintos tipos de coral porque son los que forman el armazón que sirve de “marco estructural” para el hábitat coralino, apuntó Lesneski.

AP

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