El caos marca la Bienal de Venecia tras renuncia del jurado por participación de Israel y Rusia
VENECIA, Italia, 9 mayo.— Las tensiones geopolíticas han salpicado a la exposición de arte contemporáneo de la Bienal de Venecia, que inaugura el sábado su edición más caótica y polémica de la historia, sin Leones de Oro después de la renuncia del jurado en protesta por la participación de Israel y Rusia y con ruidosas protestas en el exterior de sus pabellones.
El jurado limitó su acción a los países investigados por la Corte Penal Internacional por abusos de derechos humanos, pero algunos sostienen que Estados Unidos debería haber sido incluido en la lista. El artista británico Anish Kapoor citó “la política del odio y la guerra y todo lo que ha estado ocurriendo ya por demasiado tiempo”.
Los visitantes de los recintos de Giardini y Arsenale votarán por el mejor pabellón nacional, entre 100 participantes, y por el mejor en la exposición principal comisariada, “In Minor Keys”, al estilo de Eurovisión. Los ganadores se anunciarán el día de clausura, el 22 de noviembre.
A continuación, algunos puntos por donde empezar:
“In Minor Keys”, de Koyo Kouoh
Una imponente escultura roja de plumas con bordados de cuentas recibe a los visitantes de la principal muestra comisariada. Arraigada en la cultura del Black Masking de Nueva Orleans, nacida de las prácticas llevadas por africanos esclavizados, la escultura, similar a un traje, señala el enfoque de la exposición en las perspectivas minoritarias.
La difunta Koyo Kouoh, la primera mujer africana elegida para organizar la exposición principal de la Bienal, reunió a 110 artistas y colectivos artísticos bajo un título destinado a poner en primer plano lo que suele pasarse por alto, y cinco co-comisarios continuaron su legado tras su fallecimiento hace un año.
“Era alguien que pensaba en crear espacios para que todos brillaran y lo vemos en su exposición, lo vemos en nosotros mismos”, señaló Marie Helene Pereira, una de las colaboradoras.
Lubaina Himid, ganadora del Premio Turner, explora lo que supone formar un nuevo hogar en un sitio nuevo en su exposición titulada “Predicting History: Testing Translation” para el Pabellón Británico, con pinturas de colores vivos de parejas que enfrentan los dilemas de quienes llegan a un luegar por primera vez.
En una de las obras, dos arquitectos intentan decidir dónde construir. “Uno de ellos está tratando de decidir si ‘¿Construiríamos aquí un edificio que demuestre que hemos contribuido a la cultura?’, y el otro arquitecto está diciendo ‘No, no, no, no, no. Construyamos algo de lo que podamos escapar mañana’”, explicó Himid, nacida en Zanzíbar y que ha pasado más de 70 años en Reino Unido.
El Jardín Místico del Vaticano
El Vaticano ofrece un respiro espiritual ante la agitación del mundo en los Jardines Místicos de la orden de las Carmelitas Descalzos, junto a la principal estación de tren de Venecia.
Los participantes caminan entre los viñedos y pasan junto a un granado y canteros de hierbas, con auriculares que reproducen música de la abadesa, mística y compositora del siglo XII, Santa Hildegarda de Bingen, reinterpretada por artistas como Brian Eno y Patti Smith.
“La música también nos ayuda a adentrarnos en nosotros mismos y a comprender, para usar una frase de Hildegarda, la sinfonía que Dios ha puesto en nuestras vidas”, señaló Ermanno Barucco, prior de la orden carmelita.
El Pabellón de Austria usa aguas residuales como medio artístico
Una mujer desnuda cuelga de una campana en el exterior del Pabellón de Austria; un badajo humano que convierte el arte performativo de Florentina Holzinger en una de las citas más codiciadas en los Giardini. Dentro, una persona desnuda da vueltas en una moto acuática dentro de un tanque, una imagen que simboliza la degradación de Venecia a parque de diversiones masificado por el turismo.
En otro enorme tanque, una mujer desnuda respira a través de una boquilla de buceo, en aguas procedentes de inodoros cercanos y filtrada varias veces. La presentación se titula “Seaworld Venice”.
Israel: meditación sobre el amor y la guerra
Dentro de la instalación del artista Belu-Simion Fainaru, nacido en Rumania, el agua gotea desde tubos suspendidos hacia una pileta, deteniéndose en ciclos durante apenas 42 segundos, lo que representa el poder creativo divino en el misticismo judío. Candados colgados alrededor del pabellón, como los que colocan los enamorados en puentes de toda Europa, están grabados con el mandamiento “Ama al prójimo como a ti mismo”, en hebreo, y con la exhortación esperanzadora “Esto también pasará”.
“Estoy en contra del boicot, estoy a favor del diálogo, y eso es una declaración política”, manifestó Fainaru, quien calificó la exclusión de Israel por parte del jurado como una forma de discriminación.
El arte como práctica diaria en el Pabellón de Estonia
La artista estonia Merike Estna trabajará durante toda la Bienal en una enorme pintura mural dentro del gimnasio de un centro comunitario que antes fue una iglesia —la historia estratificada del espacio refleja su práctica de derramar pintura para construir, con el tiempo, superficies de textura profunda. El acto de pintar a diario representa el trabajo cotidiano, infravalorado, de las mujeres. (AP)
