El mundo retrocede en combatir el hambre

Jeovanny Terrero

El hambre es la escasez de alimentos básicos que causa carestía y miseria generalizada. Y la hambruna es un problema que afecta a muchos países y que también se le da referencia a uno de los problemas en el planeta.

Erradicarla es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que forman parte de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y se formularon en 2015 como medio para combatir los grandes problemas globales a los que se enfrenta el mundo.

En los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) número 1, meta 1C se señala la necesidad de “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padece hambre”. Y en el momento en que se iniciaron los debates del contenido de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que sustituyó a los anteriores, el problema del hambre ha sido un área de interés relevante, en especial por la crisis alimentaria que afecta a millones de personas en el mundo.

Alimentarse no es un privilegio de la gente rica ni es una caridad que hacemos a la gente pobre. Cuando decimos que es inherente al ser humano por el derecho de existir, estamos diciendo que los Estados tienen la obligación de hacer cumplir ese derecho.

En 1996 la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), definió el concepto de seguridad alimentaria cuando las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida.

Pero el último informe multiagencial de las Naciones Unidas publicado el miércoles seis sobre la situación alimentaria, dice que el mundo retrocede en la tarea de acabar con el hambre. En 2021, los latinoamericanos desnutridos alcanzaron los 56,5 millones, el 8,6% de la población de la región y cuatros millones se sumaron a las filas del hambre. A nivel global, el número de personas hambrientas aumentó en 46 en 2020 y en 150 millones a partir del inicio de la pandemia. Y el número de personas afectadas por el hambre en el mundo ha llegado a 828 millones en 2021, el 9,8% de la población mundial. Según ese informe el mundo está retrocediendo en sus esfuerzos por acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la desnutrición para 2030.

A esto se agrega la guerra en Ucrania, que involucra a dos de los mayores productores mundiales de cereales básicos.

Para terminar existe una emergencia alimentaria mundial inminente que podría tener repercusiones a largo plazo para cientos de millones de niños y de adultos. La mitad de esos 828 millones de personas pobres viven en cinco países. Estos son. India, Nigeria, República del Congo, Etiopía y Bangladesh.

Publicado en El Caribe

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