El papa León XIV está ganando la batalla con Trump

Andrés Oppenheimer

La pelea pública entre el presidente Donald Trump y el papa León XIV ya lleva varios rounds, y —a diferencia de lo que ocurría en tiempos del fallecido papa Francisco— todo indica que esta vez el ganador es el inquilino del Vaticano.

En el pasado, cuando Trump lanzaba dardos verbales contra el papa Francisco por sus posturas sobre la inmigración o el cambio climático, el presidente no perdía el apoyo de los cristianos en Estados Unidos. Al contrario, muchos fie-les de la Iglesia católica le daban la razón a Trump, porque veían a Francisco como un progresista.

Con el papa León, sin embargo, las cosas son diferentes. El nuevo papa estadounidense no solo habla el idioma del electorado de Trump, sino que tiene mucho más apoyo de los sectores conservadores de la iglesia que su antecesor.

Entre otras cosas, León se viste con atuendos más tradicionales que Francisco, y ha vuelto a darle el visto bueno a la misa en latín, una causa importante para los sectores conservadores de la iglesia.

Trump está siendo criticado por muchos cristianos estadounidenses no solo por sus duras críticas a León en torno a la guerra contra Irán, sino —quizás más aún— por su reciente meme en el que parece estar comparándose con Jesús.

El meme de Trump es un montaje con inteligencia artificial que el presidente posteó en su red social, en el que aparece retratado como si fuera Jesús con una mano extendida rodeada de luz sanando a un hombre enfermo en una cama. Trump ya había publicado el año pasado un meme en el que se retrataba a sí mismo vestido de papa.

Después de que varios líderes católicos, evangélicos y protestantes cercanos a la derecha religiosa criticaron su más reciente meme, Trump lo borró tras haberlo dejado en línea durante más de doce horas. El presidente dijo después que él pensaba que la imagen lo mostraba como un médico curando enfermos, pero pocos le creyeron.

El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, dijo que lo que había hecho Trump era “desconcertante”. El diario ‘Catholic Review’ señaló que “obispos católicos y líderes laicos de todo el espectro político han expresado su consternación” por los mensajes de Trump.

La pelea recrudeció después de que León dijo que Jesús “no escucha las plegarias de quienes libran la guerra”. Las declaraciones de León fueron interpreta-das como una respuesta a las afirmaciones del gobierno de Trump de que el conflicto con Irán es una guerra justa supuestamente inspirada en los preceptos de Dios y Jesús.

El 12 de abril, Trump elevó la apuesta y dijo que el papa León es “flojo en cuanto a la criminalidad” y “terrible en política exterior”. El día siguiente, durante su viaje a África, León respondió que “no tengo miedo” al gobierno de Trump.

Cuando le pregunté a Daniel Álvarez, profesor de estudios religiosos de la Universidad Internacional de la Florida, quien está ganando la pelea entre Trump y León, no titubeó: “Obviamente, está ganando el papa”, me dijo.

“Muchas personas están diciendo que Trump cruzó una línea por la forma tan despreciable y ofensiva en que trató al papa, y por la imagen que posteó en sus redes sociales mostrándose como Jesús”, señaló Álvarez. Incluso muchos evangélicos están ofendidos por la actitud de Trump, que consideran una blasfemia, agregó.

La gran pregunta en círculos políticos es si las riñas entre Trump y el papa le van a restar votos al Partido Republicano de Trump en las elecciones legislativas de noviembre, en las que el presidente podría perder el control del Congre-so.

“Yo creo que le va a costar votos a Trump”, me dijo Álvarez. “La Iglesia cató-lica ha luchado contra emperadores durante 2,000 años, y la historia muestra que los papas siempre ganan”.

Mi pronóstico es que, aunque Trump tiene como lema nunca reconocer errores ni disculparse, la Casa Blanca va a buscar una forma de reconciliarse con León antes de las elecciones de noviembre.

No me extrañaría que, por más que ambos sigan enemistados, Trump busque una foto sonriente con el papa en los próximos meses para poder decir que la disputa con el pontífice ya quedó atrás. Si no lo hace, Trump perderá votos que según las encuestas va a necesitar desesperadamente en noviembre.

Listín Diario

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