Escala la tensión en Ormuz: Irán amenaza a buques mientras potencias coordinan plan para reabrir la ruta marítima

Teheran, 27 marzo. – La Guardia Revolucionaria Islámica reafirmó este viernes que el estrecho de Ormuz continúa cerrado y lanzó una advertencia directa a cualquier embarcación que intente cruzarlo, asegurando que enfrentará “graves consecuencias” si viola las restricciones impuestas por Teherán.

De acuerdo con reportes de las agencias EFE y Reuters, el organismo militar iraní prohibió el tránsito marítimo “hacia y desde” puertos vinculados tanto a países aliados como adversarios, extendiendo la restricción a todos los corredores del área.

En ese contexto, autoridades iraníes informaron que tres buques portacontenedores de distintas nacionalidades intentaron ingresar a rutas habilitadas, pero fueron obligados a retirarse tras recibir advertencias de la armada de la Guardia Revolucionaria. A pesar de las restricciones, Irán estaría permitiendo el paso selectivo de embarcaciones procedentes de países considerados aliados.

La situación ocurre en medio de la cuarta semana de enfrentamientos en Oriente Medio, tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Desde entonces, Teherán ha respondido con ataques mediante misiles y drones, ampliando el conflicto hacia objetivos estratégicos en el Golfo y consolidando un bloqueo de facto en Ormuz, punto clave por donde circula alrededor del 20 % del petróleo y gas a nivel mundial.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene sobre la mesa la posibilidad de una operación terrestre contra Irán, aunque extendió hasta el 6 de abril la pausa en ataques contra infraestructuras energéticas iraníes, tras una solicitud del gobierno de Teherán.

Frente a este escenario, Europa intensifica gestiones para restablecer la navegación. El Reino Unido y Francia lideran conversaciones con cerca de 30 países para evaluar la creación de una misión internacional de seguridad marítima que permita reabrir el paso.

Según Reuters, en estas discusiones participan naciones como Alemania, Italia, Países Bajos y Japón, que han condenado los ataques contra buques comerciales y la interrupción del tránsito en el estrecho. El objetivo inmediato es definir el tipo de coalición necesaria y las condiciones para un eventual despliegue.

No obstante, persisten diferencias dentro de Europa sobre el momento oportuno para intervenir. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha dejado claro que su país no participará en operaciones para desbloquear el estrecho mientras continúe la fase más intensa del conflicto.

Por su parte, el gobierno británico encabezado por Keir Starmer ha propuesto ampliar el diálogo mediante una conferencia internacional sobre seguridad marítima, que podría celebrarse en Londres o Portsmouth, como paso previo a la conformación de una coalición operativa.

Además del impacto militar, la crisis en el estrecho de Ormuz mantiene en alerta a la comunidad internacional por sus implicaciones sobre el suministro energético global. A las preocupaciones se suman acusaciones de que Irán habría sembrado minas o generado condiciones de alto riesgo para la navegación, lo que implicaría que una eventual misión internacional no solo tendría que escoltar buques, sino también asegurar y despejar la vía marítima.

En este contexto, la reapertura efectiva del estrecho sigue condicionada por un escenario complejo marcado por la guerra en curso, el bloqueo marítimo y las diferencias entre aliados sobre cómo y cuándo intervenir.

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