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Europa negocia con Irán paso seguro por Ormuz ante temor a crisis energética

TEHERÁN, 16 mayo 2026. — Varios países europeos iniciaron contactos con autoridades iraníes para garantizar el tránsito de buques mercantes y petroleros por el estrecho de Ormuz, en medio de la creciente tensión regional y del temor a una nueva crisis energética global.

La información fue divulgada este sábado por la televisión estatal iraní, que citó fuentes vinculadas a la Guardia Revolucionaria. Según el reporte, las conversaciones comenzaron después de que Teherán autorizara el paso de embarcaciones procedentes de países asiáticos como China, Japón y Pakistán.

“Hoy hemos recibido información que indica que los europeos también iniciaron negociaciones con la Armada de la Guardia Revolucionaria para obtener permiso de tránsito”, señaló la cadena estatal iraní, sin identificar cuáles países participan en los contactos.

Medios iraníes y analistas europeos consideran probable la participación de naciones altamente dependientes del suministro energético del Golfo Pérsico, entre ellas Italia, Grecia, España, Alemania y Francia, preocupadas por el impacto económico de un eventual cierre prolongado del estrecho.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta. Por esa vía transita cerca del 20 % del petróleo consumido en el mundo, además de importantes volúmenes de gas natural licuado exportados desde Catar y otros productores del Golfo.

Aunque Irán no ha anunciado oficialmente un bloqueo total, la reducción del tráfico marítimo y el aumento de controles militares ya provocaron fuertes alzas en los precios internacionales del petróleo y del gas, generando preocupación en Europa por posibles problemas de abastecimiento e inflación energética.

Expertos consultados por medios europeos advierten que la prolongación de la crisis podría afectar severamente sectores industriales, el transporte y la producción petroquímica en la Unión Europea, particularmente en momentos en que varias economías del bloque aún enfrentan una recuperación frágil.

En respuesta a la situación, algunos países europeos comenzaron a reforzar reservas estratégicas y a diversificar importaciones energéticas desde Noruega, África y Estados Unidos, buscando reducir su dependencia de las rutas del Golfo.

La Unión Europea mantiene hasta ahora una posición prudente frente al conflicto en Oriente Medio. Bruselas reiteró su apoyo a la libertad de navegación internacional y llamó a evitar una escalada militar que pueda comprometer la estabilidad regional y el comercio mundial.

Fuentes diplomáticas europeas señalan que la prioridad de la UE es mantener abiertos los canales de diálogo con Teherán para impedir un cierre total del estrecho, escenario que podría desencadenar una crisis energética comparable a las grandes conmociones petroleras de la década de 1970.

Además del impacto económico, gobiernos europeos temen que una expansión del conflicto genere nuevas presiones migratorias desde Oriente Medio y mayores riesgos de seguridad para el Mediterráneo y las rutas comerciales internacionales.

Fuente: ANSA

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