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Evo Morales llama a un “cerco total” sobre La Paz y asegura que Bolivia está “paralizada”

La Paz, Bolivia, 18 mayo.— El ex presidente boliviano Evo Morales afirmó este lunes que Bolivia atraviesa una situación de “parálisis total” a raíz de las protestas y bloqueos impulsados por sectores afines a su liderazgo, mientras denunció un supuesto operativo militar y de inteligencia destinado a capturarlo o atentar contra su vida. Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista concedida a la emisora argentina AM 530, en momentos en que el país enfrenta una creciente tensión política y social.

Morales, quien permanece refugiado en el Trópico de Cochabamba bajo protección de las federaciones cocaleras, sostuvo que las movilizaciones han logrado aislar las principales ciudades del país. “La Paz está totalmente cercada.

Cochabamba cercado. Santa Cruz solo tiene salida hacia Tarija. Sucre cortado, Oruro y Potosí cortados. Prácticamente todo está paralizado”, declaró el ex mandatario, al describir el alcance de los bloqueos instalados por sus simpatizantes.

El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), sobre quien pesa una orden de captura por un caso de presunta trata y tráfico de personas que hasta ahora no ha sido ejecutada, aseguró que las protestas responden al rechazo popular contra las políticas del presidente Rodrigo Paz.

Según Morales, la administración actual intenta imponer un programa económico de corte neoliberal respaldado por organismos internacionales.

El ex jefe de Estado también denunció un despliegue militar ocurrido el pasado sábado en las rutas que conectan La Paz con El Alto, operativo que el gobierno presentó como una acción para habilitar corredores humanitarios. Morales aseguró que las fuerzas militares y policiales fueron “derrotadas por el pueblo” y obligadas a retroceder tras varias horas de enfrentamientos.

“Anteayer sacó la fuerza militar y policial inconstitucionalmente. Y el pueblo lo derrotó”, afirmó. Según su versión, el operativo comenzó durante la madrugada y concluyó con el repliegue de efectivos militares y policiales hacia la Plaza Murillo, sede del poder político boliviano.

Las condiciones de Morales para una salida a la crisis

En sus declaraciones, Morales planteó tres condiciones que, a su juicio, deberían cumplirse para abrir un diálogo y destrabar el conflicto político.

La primera consiste en impedir cualquier modificación de la Constitución sin la realización previa de un referendo popular. La segunda apunta a frenar eventuales privatizaciones de sectores estratégicos como hidrocarburos, minería, telecomunicaciones, agua y energía.

La tercera exige que el gobierno cumpla las promesas de austeridad anunciadas durante la campaña electoral.

El ex mandatario acusó al presidente Paz de incumplir compromisos relacionados con la reducción de salarios de altas autoridades y la eliminación de beneficios para ex presidentes. “Engañó con las promesas y el pueblo se levantó”, resumió.

Morales atribuyó el origen de la actual crisis a un paquete de diez proyectos de ley impulsados por el Ejecutivo, los cuales —según afirmó— abrirían el camino a privatizaciones masivas y modificaciones estructurales del Estado plurinacional establecido en la Constitución boliviana.

Asimismo, vinculó esas medidas a las negociaciones que el gobierno mantiene con el Fondo Monetario Internacional para obtener financiamiento externo. Según Morales, el organismo habría condicionado cualquier acuerdo a la eliminación de subsidios, la devaluación monetaria y la privatización de empresas públicas.

Denuncias sobre amenazas y presencia militar

Durante la entrevista, Morales aseguró que existe una operación orientada a detenerlo o incluso eliminarlo físicamente. “Pueden darse esa situación, pero es más sobre todo privarnos de libertad y si no, acabar con nuestra vida”, afirmó.

El ex mandatario describió la presencia de unidades militares especializadas y supuestos agentes de inteligencia en las inmediaciones de su refugio en Cochabamba.

Entre ellos mencionó francotiradores del grupo F10, efectivos Rangers y miembros de inteligencia del Ejército boliviano vestidos de civil.

Además, denunció una supuesta participación indirecta de Estados Unidos en la actual crisis política boliviana. Morales aseguró, sin presentar pruebas, que integrantes del Comando Sur estadounidense visitaron recientemente instalaciones militares bolivianas y que se entregaron drones al Ejército nacional.

También afirmó que agentes de la DEA operan actualmente en territorio boliviano. “La DEA opera ya públicamente, están bajando de aviones, de helicópteros”, declaró el ex presidente, quien cuestionó además la actuación del organismo antidrogas estadounidense en investigaciones recientes relacionadas con narcotráfico.

“Una persecución política”

Morales insistió en que la causa judicial abierta en su contra forma parte de una estrategia política para impedir su eventual candidatura presidencial. El ex mandatario recordó que, durante sus casi 14 años de gobierno, nunca fue condenado por corrupción y calificó las denuncias actuales como un “montaje judicial”.

El líder cocalero sostuvo además que anteriores intentos de vincularlo a investigaciones criminales fracasaron durante los gobiernos transitorios y posteriores a su salida del poder en 2019.

La crisis política boliviana se desarrolla en medio de fuertes divisiones internas dentro del oficialismo y de una creciente presión social por el deterioro económico, el aumento del costo de vida y la incertidumbre institucional.

Mientras tanto, los bloqueos continúan afectando la circulación de alimentos, combustibles y mercancías en distintas regiones del país.

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