Gaza queda incomunicada de nuevo mientras extranjeros y heridos se alistan para salir de la Franja

RAFAH, Franja de Gaza, 1 nov.  — Gaza volvió a quedar aislada del mundo durante horas el miércoles debido a un corte en los servicios de internet y telefonía mientras las tropas terrestres de Israel se enfrentaban a los insurgentes de Hamás. Docenas de personas con pasaporte extranjero se agolpaban en un paso fronterizo antes de lo que podría ser la primera salida masiva de gente del sitiado enclave palestino.

Las comunicaciones empezaban a restablecerse gradualmente tras el segundo apagón de este tipo en Gaza en apenas cinco días, pero las agencias de ayuda humanitaria advirtieron que esos cortes alteran gravemente su trabajo en una situación ya de por sí desesperada. Los ataques aéreos diarios — incluido uno que arrasó edificios residenciales en un campo de refugiados próximo a la Ciudad de Gaza en la víspera — han obligado a muchos a huir de sus hogares y los productos básicos se están agotando.

Nuevos ataques alcanzaron bloques de apartamentos en el campo de Jabaliya por segundo día consecutivo el miércoles, según el gobierno dirigido por Hamás, que dijo que había numerosos muertos y heridos, aunque la cifra exacta se desconocía de inmediato. La televisora Al-Jazeera, que sigue reportando desde el norte del enclave palestino, emitió videos de la devastación y de cómo varios heridos, entre los que había menores, eran trasladados a un hospital cercano.

A pesar del deterioro de las circunstancias, nadie ha podido marcharse de Gaza — a excepción de las cuatro rehenes liberadas por Hamás — desde que Israel declaró el sitio total a la Franja tras la letal incursión del grupo insurgente en el sur de su territorio el 7 de octubre, que desencadenó la guerra.

Pero parecía que el miércoles se había alcanzado un acuerdo. La autoridad palestina del paso dijo que el miércoles se permitiría la salida de más de 400 personas con pasaporte extranjero. Egipto ha señalado que no aceptará la llegada de refugiados palestinos por temor a que Israel no les permita regresar al territorio palestino tras la guerra.

Docenas de personas fueron vistas entrando al paso de Rafah — el único operativo actualmente — y las ambulancias que trasladaban a los heridos salieron por el lado egipcio de la frontera. Más de 80 palestinos, de los miles de heridos en la guerra, fueron llevados al país vecino para recibir tratamiento, según el Ministerio de Salud de Egipto. Además, se ha habilitado un hospital de campaña en una localidad próxima al cruce.

Pero mientras unos pocos centenares se preparaban para marcharse, el resto de los 2,3 millones de habitantes de Gaza volvieron a quedarse aislados.

La empresa palestina de telecomunicaciones Paltel dijo que los servicios de telefonía y de internet se estaban restableciendo de forma gradual tras una “interrupción total”. Las comunicaciones estuvieron cortadas también el pasado fin de semana coincidiendo con la entrada de una gran número de tropas terrestres israelíes en el enclave.

El grupo de defensa del acceso a internet NetBlocks.org atribuyó ambos cortes a las “medidas impuestas por Israel” y su director, Alp Toker, apuntó que el “servicio sigue estando significativamente por debajo de los niveles previos a la guerra.

El Comité Internacional de la Cruz Roja dijo que la interrupción de las comunicaciones dificulta que los civiles se pongan a salvo. “Incluso el acto de llamar a una ambulancia, que podría salvar vidas, se vuelve imposible”, afirmó Jessica Moussan, portavoz del CICR.

Más de 8.500 palestinos han muerto por los ataques de Israel, la mayoría mujeres y niños, informó el martes el Ministerio de Salud de Gaza, sin proporcionar un desglose entre civiles y combatientes. La cifra no tiene precedentes en las décadas de enfrentamientos entre israelíes y palestinos.

Más de 1.400 personas han muerto en el lado israelí, la mayoría de ellas civiles durante el ataque del 7 de octubre, una cifra que tampoco tiene precedentes. Los combatientes palestinos también tomaron a 240 personas como rehenes durante su incursión y han seguido disparando cohetes contra Israel.

El ejército confirmó el miércoles que nueve de sus soldados murieron en los combates del norte de Gaza, lo que eleva a 11 el total de bajas militares desde el inicio de la campaña terrestre.

En la víspera, una serie de bombardeos aéreos israelíes arrasaron edificios residenciales en Jabaliya, donde los rescatistas tuvieron que abrirse paso entre la destrucción para sacar a hombres, mujeres y niños de entre los escombros. El director de un hospital próximo a donde fueron trasladadas las víctimas, el doctor Atef Al Kahlot, reportó cientos de fallecidos y heridos, pero la cifra exacta se desconocía por el momento.

Israel dijo que el ataque, que tenía como objetivo a un alto cargo militar de Hamás, Ibrahim Biari, destruyó un centro de mando del grupo insurgente y una red de túneles subterráneos y acabó con la vida de docenas de combatientes. El vocero militar Jonathan Conricus afirmó que Biari había sido también uno de los ideólogos del asalto del 7 de octubre y que los edificios residenciales se vinieron abajo debido al vasto complejo subterráneo de Hamás que se destruyó.

Ninguno de los relatos de las dos partes pudo ser confirmado de forma independiente.

En los últimos días, las tropas israelíes han avanzado hacia las afueras de la Ciudad de Gaza desde el norte y el este. Israel sostiene que la infraestructura militar de Hamás, que incluye cientos de kilómetros (millas) de túneles, se concentra en la ciudad, que antes de la guerra tenía unos 650.000 habitantes.

Israel ha sido impreciso sobre su operativo en Gaza, pero los residentes y los portavoces de los grupos insurgentes dicen que las tropas parecen estar intentando tomar las dos principales carreteras que unen el norte y el sur del territorio.

Unos 800.000 palestinos han huido hacia el sur siguiendo las órdenes de evacuación israelíes, pero cientos han decidido quedarse en el norte — muchos de los cuales regresaron tras marcharse en un primer momento — porque Israel está lanzando ataques aéreos también en el sur.

Gaza está sellada desde el inicio de la guerra, lo que ha derivado en una grave escasez de alimentos, agua, medicinas y combustible.

El ataque en Jabaliya puso de manifiesto el previsible aumento de víctimas en ambos bandos mientras las tropas israelíes avanzan hacia vecindarios residenciales sumamente poblados.

Israel ha prometido acabar con la capacidad de Hamás para gobernar Gaza o para amenazar al país, pero indicó que no tiene previsto ocupar el enclave del que retiró sus soldados y colonos en 2005, aunque tampoco ha dado más pistas sobre su futuro.

AP

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