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Haití se hunde en la violencia mientras una nueva fuerza internacional prepara su despliegue antipandillas

Puerto Príncipe, 19 mayo.- Haití se encamina hacia una nueva etapa de intervención internacional con la entrada en operaciones, prevista para junio, de la denominada Fuerza de Represión de las Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), una coalición militar internacional creada para enfrentar el avance de las bandas armadas que mantienen bajo terror a gran parte del país y controlan la mayoría de Puerto Príncipe.

La nueva misión surge en medio del colapso institucional, político y humanitario que vive la nación caribeña, donde las pandillas han extendido su dominio territorial y las autoridades haitianas reconocen enormes dificultades para recuperar el control del país.

De acuerdo con estimaciones ligadas al despliegue internacional, la fuerza estará integrada por unos 5,550 efectivos y podría contar con cerca de 2,000 agentes operativos sobre el terreno a partir de julio. Actualmente ya hay unos 750 miembros desplegados en Haití y se prevé que la totalidad de las tropas esté operando antes de finalizar el año.

La GSF sustituirá gradualmente a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada anteriormente por Kenia, la cual nunca logró desplegar los 2,500 efectivos prometidos debido a problemas financieros y logísticos.

A diferencia de operaciones anteriores, esta nueva estructura no estará bajo control directo de Naciones Unidas, sino que funcionará como una coalición autónoma de apoyo a la Policía Nacional Haitiana, aunque contará con respaldo financiero y logístico de la ONU.

Chad encabezará el contingente militar

La fuerza internacional tendrá como principal componente militar a Chad, país africano que aportará 1,500 soldados distribuidos en dos batallones de 750 efectivos cada uno.

También permanecerán en Haití tropas de países que participaron en la misión anterior, como El Salvador. En cambio, las unidades kenianas ya abandonaron territorio haitiano y no participarán en esta nueva fase de pacificación.

El financiamiento de la misión se sustentará en dos grandes mecanismos. El primero corresponde a un fideicomiso internacional alimentado por aportes voluntarios de distintos países y que ya dispone de unos 180 millones de dólares en efectivo, dentro de una proyección global de 232 millones.

El segundo mecanismo contempla un presupuesto adicional de 400 millones de dólares procedentes de Naciones Unidas para apoyar las operaciones logísticas y técnicas de la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH).

República Dominicana anunció recientemente un aporte de 20 millones de dólares para respaldar la misión antipandillas. El Gobierno dominicano ya realizó una primera entrega de 10 millones y se espera otro desembolso similar en 2027.

Radiografía de un país dominado por las pandillas

La crisis de seguridad haitiana se agravó significativamente tras la salida de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas (MINUSTAH) en 2017 y explotó definitivamente después del asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.

Desde entonces, el país ha permanecido sin estabilidad política, sin elecciones y con un progresivo fortalecimiento de las organizaciones criminales.

Naciones Unidas y organismos internacionales estiman que actualmente alrededor del 90 % de Puerto Príncipe y su área metropolitana están bajo control de grupos armados.

La coalición criminal “Viv Ansanm” se ha convertido en la estructura dominante de las pandillas haitianas, extendiendo sus operaciones hacia los departamentos de Artibonite, Centro y Noroeste, mientras controla carreteras estratégicas, puertos y rutas de acceso a la capital.

El impacto humanitario es devastador. Más de seis millones de haitianos necesitan asistencia urgente y alrededor de 1.4 millones de personas han sido desplazadas internamente por la violencia armada y el avance de las bandas criminales.

Según cifras de Naciones Unidas y organismos de derechos humanos, la violencia dejó más de 5,900 muertos durante 2025 y miles de heridos en enfrentamientos entre pandillas, operaciones policiales y acciones de grupos de autodefensa.

Solo en el primer trimestre de 2026 se reportaron al menos 1,642 muertos y 745 heridos producto de la violencia armada.

La semana pasada, una nueva masacre perpetrada por el grupo armado Gran Grif dejó al menos 70 muertos y más de 6,000 desplazados en comunidades del departamento de Artibonite, en uno de los episodios más sangrientos registrados este año.

El Estado haitiano bajo presión

Las autoridades haitianas han insistido en que la llegada de la nueva fuerza internacional será crucial para intentar restablecer el orden y crear condiciones mínimas de seguridad de cara a las elecciones previstas para agosto de este año, aunque el calendario electoral sigue condicionado al deterioro de la violencia.

El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, ha defendido las operaciones de seguridad impulsadas por su Gobierno, incluyendo el uso de drones armados contra posiciones de pandillas, alegando que buscan contener el derramamiento de sangre y proteger a la población civil.

Sin embargo, organizaciones humanitarias y de derechos humanos han cuestionado la eficacia de esas operaciones y denunciado posibles ejecuciones extrajudiciales y víctimas civiles.

Human Rights Watch sostiene que entre marzo de 2025 y enero de 2026 las operaciones con drones dejaron al menos 1,243 muertos y 738 heridos, incluidos civiles y menores de edad.

Mientras tanto, la población haitiana continúa atrapada entre el avance de las pandillas, el colapso de los servicios básicos y una profunda crisis política que mantiene al país sin elecciones desde 2016.

La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro acelerado de Haití, considerado actualmente uno de los escenarios de violencia urbana y crisis humanitaria más graves del hemisferio occidental.

Fuente: Agencias de prensa internacionales y medios haitianos

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