Ignorar la bachata ofende a los pobres
Juan Llado
En días recientes se anunció un Festival de Jazz en Punta Cana y se reportó una reunión del presidente de la Republica con los merengueros en el Palacio Nacional. Sorprende, por supuesto, que lo que se anuncie en Punta Cana sea un festival de música extranjera y que se soslaye la música nuestra. Sorprende también que al Palacio solo hayan invitado a los merengueros, dejando fuera a los bachateros. Dada la enorme proyección internacional de la bachata resulta más lógico y deseable que, en ambos lugares, los eventos musicales a celebrar sean, por razones muy atendibles, de este último género musical. Da grima que en el pais no surjan eventos de bachata cuando abundan en el resto del planeta.
Esa sospechosa ausencia refleja una misteriosa insensibilidad a lo que mejor proyecta la imagen de nuestro pais en el exterior: la bachata. El origen humilde del ritmo, convertido en estigma social, es lo único que puede explicar que nuestra bachata reine en la preferencia de países ricos mientras aquí no la valorizamos. Si bien nuestro merengue merece el empuje presidencial (“a la clase artística”) que se anunció en el mencionado evento del Palacio, también la bachata merece lo mismo. Después de todo, estos componentes del pegajoso binomio musical han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO –merengue, bachata— y ratificados con días conmemorativos por decreto presidencial el merengue y por ley la bachata.
En mi conferencia del 2023 en el Centro Leon titulada “La Bachata Borracha de Amor”, afirmé que esta “surge en nuestro pais por los años 1922 a 1927 sobre la base de la guitarra, la güira y el bongó. Su nombre proviene de un dialecto africano y etimológicamente es sinónimo de juerga o parranda.” Esta creación musical, producto de un gran sincretismo y nacida de las entrañas mismas del pueblo dominicano, ha pasado de ser un género estigmatizado localmente –tal y como lo fue el mismo merengue en sus orígenes– a convertirse en uno de los ritmos latinos de mayor expansión global, una verdadera Marca País. Hoy no solo es música: también es una industria internacional de baile, turismo cultural, academias, festivales y competencias.
Nadie ha podido medir si la bachata supera al merengue en términos de la preferencia y simpatía por parte de las grandes mayorías nacionales. Pero no sería osado suponer que una proporción de por lo menos la mitad de la población la prefiere, siendo la población pobre su principal base de fans. “Paradójicamente, en muchos países europeos la infraestructura de festivales de bachata es hoy más intensa y profesionalizada que en la propia República Dominicana, lo que explica por qué muchos observadores consideran que el país aún no ha explotado plenamente el potencial turístico-cultural internacional del género.”
Ciertamente, vivimos de espaldas al arraigo mundial de la bachata. El internet nos puede ratificar el gusto de los turistas extranjeros por la bachata y la posición subordinada del merengue para ese público. Si en Google buscamos “festivales de merengue” encontraremos solo uno que se celebrara en julio de este año en el Malecón de Santo Domingo. (Anteriormente hubo otro en Puerto Plata, pero ya ha desaparecido y el presidente Abinader ofreció en el evento del Palacio celebrar un festival de merengue de una semana.) En cambio, según la IA “la bachata surgió en una «escena internacional de baile social y “bachata sensual”, especialmente en España, que multiplicó academias y festivales en Europa, Norteamérica y Asia. Hoy existen miles de escuelas y eventos especializados en más de 30 países, siendo España donde más arraigo tiene la bachata.”
Para muestra basta un botón. La arrolladora presencia de la bachata en escenarios internacionales la recoge la página Go&Dance con 205 eventos en diferentes países para el año 2026. Existe tambien una página que recoge los intérpretes y composiciones más destacados en el crecimiento de la favorabilidad del género. Otra página interesante lista una veintena de las mejores escuelas de bachata que operan en el exterior (mientras aquí solo un par y no muy estables). A juzgar por Google, no existen escuelas de merengue fuera de nuestro pais, aunque existe una docena en el pais. (Solo en Hong Kong aparece una escuela donde se puede aprender a bailar merengue y bachata.) Afortunadamente, el presidente Abinader ha prometido la ayuda de nuestras legaciones diplomáticas para contribuir a la difusión del merengue.
Sin duda, la bachata actualmente es la música preferida de la población más vulnerable del pais y es el género más efectivo para conquistar las simpatías y la empatía de los mercados internacionales. Los ya famosos Carrandales y el Corito Bachatero son lugares donde acuden extranjeros a bailar bachata con los nacionales. Miles de extranjeros viajan cada año a nuestro pais para aprender “bachata auténtica”, mientras que ciudades europeas organizan festivales con miles de asistentes y hoteles completos durante varios días. Por eso la bachata se distingue por ser la herramienta perfecta para atraer más turistas, incrementar el comercio exterior y captar más inversión extranjera. Ignorar esa realidad equivale a darle la espalda a la Patria por qué, además, emborracharnos con la bachata es emborracharnos con el amor. Su ondulante sensualidad así lo determina.
Como símbolo identitario de nuestro pais se requiere que las autoridades, principalmente de los ministerios de Turismo y Cultura, patrocinen un proyecto de Festival Internacional de la Bachata que rivalice con el Congreso Mundial que se celebra todos los años en Madrid, con miles de participantes. Ese evento sería un mecanismo promocional por excelencia que, articulándose con las escuelas y contactos desperdigados por todo el mundo, generen un flujo importante de visitantes. La decisión de donde celebrar ese evento dependerá de las consideraciones atinentes: Punta Cana por ser el destino mejor conocido, Santo Domingo porque ofrece un ambiente citadino y Puerto Plata/Santiago porque se necesita darle prioridad en la promoción. Ojalá y la Presidencia tome la iniciativa de invitar a los bachateros al Palacio Nacional y ahí se plantee la semilla de ese evento anual. Y ojalá una vez remodelado se bautice el antiguo anfiteatro Agua y Luz con el nombre de Palacio del Merengue y la Bachata. La dignidad del pobre así lo exige.
Fuente: Acento
