Inflación, euríbor, crisis de suministros… Los factores clave de los que depende la llegada de una nueva recesión económica en España

La decisión de Rusia respecto al corte o no de suministro a países como Alemania será crucial para el devenir de la economía de cara al otoño y el invierno

Carlos de Barrón

@carlosbarron21

España, al igual que el resto de economías europeas, atraviesa un momento económico muy complicado, con índices como la inflación o el euríbor en niveles récord. Esta situación se debe a un conjunto de factores internos y externos, que se remontan a marzo de 2020. Cuando parecía que todos los efectos de la crisis económica que comenzó en 2008 desparecían por completo y se planteaba un horizonte de bonanza, llegó la pandemia y colapsó la economía. Ahora, más de dos años después, la influencia de la COVID en los sistemas financieros parece superada, pero ha llegado la invasión rusa de Ucrania y con ella las duras sanciones a su economía, que han repercutido inevitablemente en las occidentales, hasta llevarlas a plantearse un horizonte de recesión.

En primer lugar, para que en términos económicos se pueda considerar que la economía de un país está en crisis o recesión, debe presentar una caída del Producto Interior Bruto (PIB) durante dos trimestres consecutivos. Desde el sector bancario dan por hecho que habrá al menos uno con casi total seguridad, pero no se muestran tan seguros sobre el segundo, que es el que confirmaría la entrada en recesión. Así, existen una serie de factores interconectados que determinan el rumbo de este índice y, por tanto, si la economía entra en recesión. Según apunta el banco suizo Julius Baer, en Estados Unidos sus ciudadanos ya están usando tanto las tarjetas de crédito como sus ahorros para mantener su nivel de vida, una situación que es probable que ocurra también en Europa.

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El primero de ellos es la inflación, que está considerado el impuesto más dañino para la sociedad, ya que encarece todos los productos y empobrece más al que menos tiene. Una subida del 10% en los precios, como la actual en España, supone que, para un hogar con rentas de 1.500 euros, su capacidad adquisitiva quede en 1.350, teniendo las mismas necesidades que antes de la inflación. Así, para combatir este fenómeno, el Banco Central Europeo (BCE) ha comenzado a subir los tipos de interés lo que supone que se eleva el precio del dinero, es decir, de los créditos. Los empresarios piden menos dinero al banco porque es más caro devolverlo. Los ciudadanos piden menos hipotecas porque son más costosas y los sueldos no han subido en proporción a lo que están elevándose los créditos. Además, los bancos prestan menos porque si los tipos son más altos, puede haber clientes que no los devuelvan y se conviertan en morosos.

Esta subida se ha reflejado en el euríbor, que es el tipo de interés al que se prestan dinero los bancos entre sí y marca el precio de las hipotecas. Este escenario de subida de tipos hace que se construya menos, se abran menos fábricas porque es más caro financiarlas, se contrate a menos trabajadores, se consuma menos y, en definitiva, provoca que la economía se empiece a detener poco a poco.

De esta forma, la responsabilidad cae en última instancia sobre Christin Lagarde, presidenta del BCE. Su labor consiste en subir los tipos de interés de una forma que no provoque una caída del PIB de los países. Debe elevarlos poco a poco para ir frenando la inflación pero sin matar a la economía, sin que el PIB caiga tanto que se convierta en negativo, lo que se denomina decrecimiento económico. Esta operación siempre es difícil porque los efectos de los tipos tardan en verse y si la economía cae con rapidez, aunque baje los tipos para que se anime, en muchas ocasiones no se llega a tiempo. Ante este escenario, la incertidumbre sobre qué pasará en el futuro es total y no depende únicamente del BCE, sino también de las decisiones que tome Putin en relación al gas.

Joaquín Maudos, Catedrático de Análisis Económico de la Universitat de València, señala a la Cadena SER que a su juicio hay 4 aspectos importantes que marcarán el futuro de la economía europea en general y la española en particular, que actualmente es de una «incertidumbre total». El primero es el fin de la guerra, ya que «dependiendo de lo que se alargue el conflicto bélico, los efectos negativos que provoca se alargarán más en el tiempo y afectará más al crecimiento». Además, señala que la posición del «bloque occidental cuando finalice la guerra con respecto a Rusia jugará un papel clave, ya que se deberá decidir sobre si mantener los vetos o levantarlos», lo que en caso afirmativo obligaría a buscar un nuevo proovedor de gas de forma permanente. Por otro lado, también menciona «la duración de la política de control férreo de las importaciones y exportaciones de China, que ralentizan la economía. Por último, considera imprescindible «un pacto de rentas entre empresas y administraciones para que el impacto se amortigue y no recaíga unicamente en los hogares españoles».

Por qué el precio del gas afecta en el de la sandía

Uno de los factores para saber si España entrará finalmente en recesión o no es el precio del gas de cara al otoño y el invierno. Si Rusia corta todo el suministro de gas a Alemania, establecerá restricciones de uso y su economía se detendrá porque las fábricas no podrán trabajar a pleno rendimiento. Además de a su economía, este factor también afectará notablemente en el resto de los estados europeos. Berlín comprará inevitablemente el gas en otros mercados, lo que elevará la demanda sobre la oferta, provocando una subida del precio del gas para todos los países de la UE.

La cantidad de dinero que se paga por el gas está marcada por los mercados de futuros, que son los que adquieren este recurso de forma anticipada y previendo cómo evolucionará la demanda. Estos pagan un precio más elevado por el aumento de las compras, a lo que se suma la falta de seguridad en el suministro. Además, a diferencia del petróleo, el gas es mucho más difícil de transportar, por lo que la anticipación es más importante que con otros recursos.

El efecto que puede provocar este fenómeno es que volverá a subir el precio de la energía, también el del petróleo porque se sustituirá para producir energía, y eso afectará a toda la producción económica. El coste de llenar el depósito de la maquina recolectora subirá, y el agricultor tendrá que elevar el precio de las sandías que recoge para mantener su margen de beneficio. En consecuencia, como el salario de los ciudadanos no sube en la misma proporción y se comprarán menos sandías al mes a un precio más alto. Un marco aplicable a la gran mayoría de productos.

Los Fondos Europeos como principal elemento antirecesión

Para contrarrestar la inflación disparada y una posible recesión de la economía española, los Estados Miembro de la UE cuentan con los Fondos Europeos. España será el que más dinero en subvenciones recibirá de todos los países comunitarios, por delante de Italia, con una cuantía total de 77.234 millones de euros. Inicialmente el montante era de 69.510 millones, pero posterior el organismo europeo lo elevó.

La forma práctica con la que este dinero sirve para combatir la recesión es la siguiente: la administración central y las comunidades autónomas deberán distribuir estos millones entre las empresas públicas y privadas, que pueden ser utilizados para numerosos usos, como por ejemplo la transformación verde y digital. Este dinero, del que todavía se ha gastado una pequeña parte, impulsará la inversión y la contratación: por ejemplo transformando a métodos sostenibles los sistemas energéticos de un hotel, aprovechamiento de aguas o el aislamiento de la casas para que consuman menos energía. Con la aplicación de estas medidas, se activa el crecimiento económico y por tanto favorece las posibilidades de no entrar en recesión.

Por último, la visión de Maudos sobre esta cuestión es muy clara. «Este dinero nos ha. Son fondos dirigidos a resolver problemas estructurales de España, como la baja productividad de nuestro país. Por ello es muy necesario que no se detenga el ritmo de ejecución, que hasta ahora ha sido muy lento».

Publicado en SE12, España

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