Irán defiende su derecho a enriquecer uranio en medio de tensiones y crisis económica

Teherán, 15 abril. – Irán reiteró que su derecho a enriquecer uranio es “indiscutible”, aunque dejó abierta la posibilidad de negociar los niveles de enriquecimiento en el marco de las conversaciones internacionales en curso, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y una creciente crisis interna.

Durante su conferencia de prensa semanal, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, sostuvo que el uso pacífico de la energía nuclear no puede ser limitado “bajo presión o mediante la guerra”, reafirmando la postura histórica de Teherán frente a la comunidad internacional.

“El nivel y el tipo de enriquecimiento siempre han sido temas negociables. Sin embargo, Irán debe poder continuar con este proceso conforme a sus necesidades”, afirmó el funcionario, según reportes recogidos por la agencia de noticias de Naciones Unidas.

Las declaraciones se producen en medio de negociaciones con Estados Unidos y otros actores internacionales, donde el programa nuclear iraní continúa siendo uno de los principales puntos de fricción en la agenda global.

En paralelo, informes citados por la misma fuente dan cuenta de una situación económica y política cada vez más delicada dentro del país. De acuerdo con versiones difundidas por analistas especializados, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, habría advertido a altos mandos de la Guardia Revolucionaria sobre el riesgo inminente de colapso económico.

Según estos reportes, el mandatario habría señalado que el país enfrenta severas dificultades tras el fracaso de recientes conversaciones internacionales y el endurecimiento de medidas como el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos e Israel, que busca frenar las exportaciones de petróleo, principal fuente de ingresos de la nación.

Las advertencias apuntan a un posible colapso en un plazo de tres a cuatro semanas si no se logra un alto el fuego o una desescalada del conflicto, lo que agravaría aún más la situación económica.

Entre los principales problemas identificados figura la incapacidad del Estado para cubrir salarios del sector público y de seguridad, debido al agotamiento de los recursos financieros disponibles.

A esto se suma una pugna interna por el control de decisiones económicas y políticas, en la que el presidente habría solicitado recuperar facultades que actualmente mantiene la Guardia Revolucionaria, sin lograr consenso.

El deterioro económico tiene múltiples causas, entre ellas el impacto del bloqueo naval y las sanciones internacionales, que han interrumpido significativamente las exportaciones de crudo y productos petroquímicos.

Asimismo, el conflicto armado con Israel y Estados Unidos ha generado daños a infraestructuras clave, pérdidas humanas y un aumento considerable del gasto en defensa.

En el plano económico interno, la inflación ha alcanzado niveles críticos, especialmente en alimentos, mientras que la moneda local, el rial, se ha depreciado hasta mínimos históricos, superando el millón de riales por dólar.

El país también enfrenta un déficit presupuestario cercano al 6% del Producto Interno Bruto, en un contexto donde el Banco Central ha advertido sobre el agotamiento de las arcas públicas.

A esta situación se añaden problemas estructurales como una severa sequía, escasez de energía eléctrica y gas, así como un creciente malestar social impulsado por el alto costo de la vida y la falta de perspectivas económicas.

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