La AIE advierte que los precios del petróleo aún no reflejan la magnitud de la crisis provocada por la guerra en Medio Oriente
Washington, 19 abril. – Estados Unidos, abril de 2026. A casi dos semanas del cese al fuego en Medio Oriente, la incertidumbre en los mercados energéticos internacionales persiste, mientras expertos advierten que los precios del petróleo podrían mantenerse elevados durante un periodo prolongado, incluso si el conflicto no se reactiva.
En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía aseguró que los valores actuales del crudo aún no reflejan la magnitud de la crisis de suministro.
Hace un mes, el director del organismo, Fatih Birol, calificó la situación como “la mayor interrupción del suministro de petróleo en la historia”, en referencia al impacto directo de la guerra en Oriente Medio sobre el flujo energético global.
En su más reciente informe mensual, la entidad advirtió que la prolongación de las hostilidades durante abril agravó el escenario para el comercio internacional.
Uno de los puntos más críticos ha sido el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas más importantes del mundo para el transporte de hidrocarburos. Según datos de la AIE, el tránsito de crudo cayó drásticamente de 20 millones de barriles diarios a apenas 3,8 millones, generando una disrupción sin precedentes en el suministro.
Durante una intervención en Washington, Birol explicó que, aunque en las primeras semanas del conflicto aún se registraban envíos desde Medio Oriente, en abril la actividad se paralizó completamente. “Durante el mes de abril no se ha cargado nada”, afirmó, al tiempo que insistió en que los precios actuales del petróleo no reflejan la gravedad de la crisis.
El funcionario detalló que la pérdida de suministro alcanza actualmente los 13 millones de barriles diarios, con riesgo de seguir aumentando. Además, comparó la situación con crisis energéticas recientes, señalando que “tras la invasión rusa de Ucrania se perdieron unos 75.000 millones de metros cúbicos de gas, y hoy estamos muy por encima de esa cifra”.
A la interrupción del suministro se suman los daños estructurales en la infraestructura energética del Golfo Pérsico. Más de 80 instalaciones han resultado afectadas, y al menos un tercio presenta daños graves.
La recuperación de estas infraestructuras podría tomar hasta dos años, lo que refuerza la previsión de que los efectos sobre los precios del crudo se prolongarán incluso en un escenario sin enfrentamientos activos.
Pese al anuncio de cese al fuego, analistas internacionales coinciden en que las tensiones geopolíticas continúan latentes, con riesgos de reanudación del conflicto y con disputas estratégicas aún sin resolver. Esta fragilidad mantiene en alerta a los mercados, donde predomina la volatilidad y la especulación ante posibles nuevas interrupciones.
En paralelo, organismos financieros multilaterales han comenzado a preparar mecanismos de respuesta. El Fondo Monetario Internacional anunció la disponibilidad de hasta 50.000 millones de dólares para enfrentar el impacto económico, mientras que el Banco Mundial indicó que podría aportar inicialmente 25.000 millones.
Su presidente, Ajay Banga, señaló que la capacidad total de movilización podría alcanzar los 60.000 millones de dólares en los próximos seis meses si la crisis se prolonga.
Especialistas del sector energético advierten que, aun si se consolida la tregua, el mercado petrolero no volverá a los niveles previos al conflicto en el corto plazo. Las afectaciones logísticas, la incertidumbre política y los daños en la infraestructura limitarán la capacidad de recuperación, manteniendo los precios elevados y presionando las economías dependientes de importaciones de energía.
En este escenario, la Agencia Internacional de la Energía reiteró la necesidad de prepararse para un periodo prolongado de inestabilidad. “Ningún país es inmune a este problema”, advirtió Birol, al referirse a las perspectivas para el segundo semestre del año.

