La Patria necesita lograr fórmulas unificadoras

Teófilo Quico Tabar

No es la primera vez que me refiero al tema de la inmigración en nuestro país. Sobre lo cual es justo reconocer que para algunos se hace difícil no solo fijar posición, sino plantear posibles soluciones. Por muchísimas razones. Sobre todo, cuando son múltiples los razonamientos y las motivaciones. Porque cuando se hace difícil lograr siquiera por asomo algún entendimiento, entonces se les abren los caminos a las actitudes viscerales. Ese es el caso de nuestras relaciones con Haití.

Un tema extremadamente complejo. Que sin necesidad de concluir, si es exclusivamente histórico, reconocer que también entran factores políticos y comerciales. Y con todos esos factores juntos, es aconsejable, para lograr un posible entendimiento, mantenerlo desligado de conveniencias partidarias. Pues al final, quienes pretendan sacarle provecho, podrían salir perjudicados y provocarle daños al país.

Porque independientemente de la posición que cada sector o persona sostenga con relación al tema de los extranjeros en el país y sus consideraciones sobre las leyes y reglamentos en que se han sustentado, es un asunto que ha debatido bastante. Probablemente de ello se ha hablado mucho más que cualquier otro, en los últimos tiempos como ahora.

No debería continuar el debate sobre la base de si las leyes complacen a todos los sectores, puesto que se convertiría en una discusión infinita. Según mi criterio, nuestra realidad se sustenta en tres aspectos fundamentales: legalidad, convivencia y conveniencia. Y debemos ponernos de acuerdo, o por lo menos despejar cualquier duda internamente, para protegernos ante la comunidad internacional, que no necesariamente conoce el problema a profundidad.

El presidente Luis Abinader ha adoptado posiciones claras en defensa de nuestro país sobre el derecho y determinación para aplicar sus propias leyes. Destacando que se respetan los derechos de los ciudadanos, apoyado por muchos sectores de la vida nacional, incluyendo destacados políticos. Pero si bien la mayoría de la población aprueba esa postura, debemos hacer esfuerzos para que otros sectores de la sociedad, con posiciones diferentes, también se unan contra cualquier campaña que tienda a perjudicar o desacreditar nuestra nación. No para favorecer al Gobierno, sino pensando en el pueblo dominicano.

En tal sentido, el momento es oportuno para que se inicie un proceso de reflexión. Porque estamos en una barca que, aunque ha soportado embates provenientes de diferentes latitudes y cuenta con un capitán que ha demostrado destreza, si quienes están dentro de ella, que son todos los sectores de la vida nacional, no pueden lograr acuerdos de hacia dónde se quiere enrumbar, se hará más difícil avanzar a la velocidad requerida. Y cualquier dificultad o vaivén de la barca, absolutamente todos los sectores recibirán los efectos, sin importar de qué forma piense cada uno de ellos.

Tiene que surgir alguna fórmula para lograr acuerdos en algo que compete a todos. Con razón y sensatez. Que logre establecer internamente un pensamiento unitario, como la mejor fórmula de evitar que cualquier vendaval foráneo, sin los conocimientos debidos, pueda afectar a la nación y el sentimiento dominicano. En el mes de la Patria, confío en que el presidente Abinader y todos los sectores nacionales unidos lo lograrán.

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