Libia investiga el colapso de dos represas que causaron más de 11.000 muertos

DERNA, Libia 16 sept — El fiscal general de Libia anunció la apertura de una investigación sobre el derrumbe de dos represas que provocaron una devastadora inundación en una ciudad costera, mientras los equipos de rescate seguían buscando cadáveres el sábado, casi una semana después de la riada que se cobró la vida de más de 11.000 personas.

El fin de semana pasado, las fuertes lluvias de la tormenta mediterránea Daniel causaron inundaciones letales en el este de Libia. Las dos represas se desbordaron y enviaron una pared de agua de varios metros (yardas) de alto a través del centro de Derna que destruyó vecindarios enteros y arrastró a los residentes al mar.

Más de 10.000 personas siguen desaparecidas, de acuerdo con la Media Luna Roja libia. Seis días después, los rescatistas continuaban escarbando en el lodo y entre los escombros de los edificios caídos en busca de cadáveres y posibles sobrevivientes.

Claire Nicolet, responsable del departamento de emergencias de Médicos Sin Fronteras, apuntó que los rescatistas habían encontrado “muchos cuerpos” el viernes y que el operativo seguía en marcha.

 “Fue un gran número (…) Desafortunadamente, el mar sigue arrojando muchos cadáveres”, dijo a The Associated Press.

La ayuda es todavía necesaria, incluyendo la asistencia psicológica urgente para quienes han perdido a sus familias, agregó afirmando que los entierros siguen siendo un reto importante, a pesar de algunos avances en la coordinación de los esfuerzos de búsqueda y el reparto de la ayuda.

Las autoridades y los grupos de ayuda han expresado su preocupación por la propagación de enfermedades transmitidas por el agua y por el desplazamiento de artefactos explosivos de los recientes conflictos armados en el país.

Haider al-Saeih, director del Centro Nacional de Lucha contra las Enfermedades, afirmó el declaraciones televisadas el sábado que al menos 150 personas habían padecido diarrea tras tomar agua contaminada en Derna e instó a la población a consumir únicamente el agua embotellada que se reparte.

El fiscal general, Al Sediq al-Sour, dijo que la fiscalía investigará el colapso de las dos represas, que se construyeron en la década de 1970, además de la asignación de fondos para su mantenimiento. Se investigará a las autoridades de la ciudad, así como a los gobiernos previos, agregó.

“Le aseguro a los ciudadanos que, quienquiera que haya cometido errores o negligencias, la fiscalía tomará medidas firmes, presentará una causa penal en su contra y lo juzgará», afirmó en una conferencia de prensa en Derna el viernes por la noche.

La ejecución de la investigación no está clara en un país que se sumió en el caos después de la revuelta popular, respaldada por la OTAN, que derrocó al dictador Moamar Gadafi en 2011. Durante gran parte de la última década, Libia ha estado dividida entre gobiernos rivales — uno en el este y otro en el oeste — que están apoyados por poderosas milicias y patrocinadores internacionales.

Una de las consecuencias es el abandono de infraestructura crucial en un momento en que el cambio climático hace que los fenómenos meteorológicos extremos sean más frecuentes y graves.

Jalel Harchaoui, un experto en Libia del Real Instituto de Servicios para Estudios de Defensa y Seguridad, con sede en Londres, dijo que una pesquisa podría plantear “un desafío único” para las autoridades judiciales, ya que podría llegar a los niveles más altos del liderazgo en el este y el oeste.

Desde 2014, el este de Libia está bajo el control del general Khalifa Hifter y su autodenominado Ejército Nacional Libio. El gobierno rival, establecido en la capital, Trípoli, controla la mayoría de los fondos nacionales y supervisa los proyectos de infraestructura. En ninguno de los bandos se tolera la disidencia.

“El principal obstáculo para una investigación exhaustiva es el comportamiento de la coalición de Hifter; su histórica falta de rendición de cuentas podría obstruir el esclarecimiento de la verdad”, manifestó Harchaoui.

Las autoridades municipales habían advertido a la población sobre la tormenta, y el domingo se ordenó la evacuación de zonas costeras por temor a una marejada. Pero no se alertó acerca de las represas, que cedieron en la madrugada del lunes mientras la mayoría de los vecinos dormían en sus casas.

Un reporte de una agencia estatal de auditoría determinó en 2021 que las estructuras no habían recibido mantenido a pesar de que se asignaron más de dos millones de dólares para ese fin en 2012 y 2013.

En 2007 se contrató a una empresa turca para llevar a cabo el mantenimiento y construir otra represa entre ambas. La compañía, Arsel Construction Company Limited, indicó en su web que su trabajo terminó en noviembre de 2012. No respondió a un correo electrónico que pedía más comentarios.

Rescatistas locales e internacionales trabajaban sin descanso para encontrar cadáveres y posibles sobrevivientes en esta ciudad de 90.000 habitantes.

Ayoub contó que su padre y su sobrino fallecieron en Derna el lunes, un día después de que la familia huyera de las inundaciones en la cercana localidad de Bayda. Su madre y su hermana corrieron escaleras arriba hasta el tejado, pero los demás no lo consiguieron.

“Encontré al niño en el agua cerca de su abuelo”, dijo Ayoub, que solo se identificó con su nombre. “Aún no me creo lo que ha pasado”.

Al-Sour pidió a los residentes que tengan familiares desaparecidos que contacten con el comité forense que trabaja documentando e identificando los cuerpos encontrados.

“Pedimos a los ciudadanos que cooperen y acudan de inmediato a la sede del comité para poder terminar estos trabajos lo antes posible”, explicó.

La tormenta azotó otras zonas del este de Libia, como las ciudades de Bayda, Susa, Marj y Shahatt. Decenas de miles de personas están desplazadas y se han refugiado en escuelas y otros edificios gubernamentales.

Entre los muertos hay docenas de extranjeros, entre ellos algunos que habían huido de la guerra y los disturbios en otros países de la región. Otros habían llegado al país para trabajar o para intentar llegar desde allí a Europa. Al menos 74 hombres de un mismo pueblo en Egipto murieron en las crecidas, además de docenas de personas que escapaban de la guerra en Siria.

AP

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