Los directivos de los medios piden un mayor control a las redes sociales ante la desinformación

Barranquilla (Colombia), 2 dic (EFE).- La falta de un corsé jurídico a las grandes empresas tecnológicas, como Facebook o Twitter, que regulen delitos como la calumnia o limiten la desinformación fue el asunto central del diálogo entre gerentes de medios de comunicación de este jueves en el Congreso Mundial de Juristas.

«Las empresas que se manejan a través de plataformas digitales no suelen pagar impuestos o los pagan tan poco que hacen ridícula la competencia (contra los medios tradicionales)», dijo el exdirector del diario colombiano El Tiempo Roberto Pombo, durante el conversatorio en Barranquilla, donde se celebra el Congreso.

Empresas como Facebook, Twitter o Google han monopolizado la información en cada país del mundo, pagando muy pocos impuestos y sin retribuir a las fuentes, y es de los medios tradicionales de los que se nutren, como recordó el presidente honorario del diario español El País, Juan Luis Cebrián.

«La no territorialidad de la comunicación es una aberración desde donde se mire», dijo Pombo, que criticó el «paraíso universal» fiscal de estas empresas, que acumulan las mayores riquezas del mundo, ya que «cuando no podamos vivir del carbón y petróleo, las regalías de los medios tecnológicos deberían ser las rentas de los Estados».

POLICÍAS CONTRA FAKE NEWS

Las redes sociales e Internet han motivado «una reorganización de las formas de comunicación», donde quien quiera puede convertirse en informador o emisor de información.

Cebrián mencionó el caso de la primera entrevista que concedió Lionel Messi cuando fichó por el Paris Saint Germain, tras su salida del Barça, que en vez de ser a un medio tradicional deportivo, fue a un «influencer», Ibai Llanos, que retransmite en su cuenta de Youtube y Twitch a decenas de miles de personas.

«Se la dio (la entrevista) a un tipo sin ‘expertise’, con millones de seguidores porque es un tipo simpático que seguramente no sepa hacer nada», dijo Cebrián, que tampoco abordó las partes de culpa de los medios tradicionales en haber perdido el interés de muchas personas -sobre todo jóvenes- al acudir a la información.

A los periodistas les está ocurriendo, metaforizó Pombo, como «a la Iglesia Católica cuando apareció la imprenta», que se asustaron por la pérdida del monopolio editorial; los periodistas están «desconcertado»: «nos están reemplazando y en principio nos parece eso una usurpación del sistema natural», aludió.

En este ecosistema, «los comunicadores clásicos estamos (…) convirtiéndonos un poco en policías del canal no ortodoxo de la comunicación», en la verificación de la información que se publica sin los filtros tradicionales de chequeo y de contraste con varias fuentes, aludió Pombo, que dejó la dirección de «El Tiempo» el pasado enero, tras 12 años en frente.

MÁS REGULACIÓN

Además de mayores ataduras fiscales, los dos periodistas, que participaron en este foro de juristas, pidieron mayores legislaciones alrededor de las nuevas formas de comunicación.

«Facebook tiene hoy 2.400 millones de usuarios, que es la tercera parte de Humanidad, ¿quién ha tenido antes ese número de usuarios en su periódico o televisión sin ningún tipo de responsabilidad de lo que ahí fluye?», criticó Cebrián.

Esa compañía se ha visto envuelto en los últimos años en escándalos por la laxitud de la información que sus usuarios publican y que ha permitido que empresas como Cambridge Analytica extraiga millones de datos a usuarios para usarlos con fines electorales e incluso influir votaciones o que se propague el odio que ha incitado a genocidios como el rohinya en Birmania.

En esta falta de legislación también ocurren situaciones, como recordó Pombo, en que una persona por emitir la misma información u opinión en un medio tradicional o una red social, en el primer caso se pueda enfrentar a un delito de calumnia y en el segundo no sea objeto de ninguna sanción.

Esta nueva situación, sumada a «sociedades huérfanas de liderazgos tradicionales» ahonda los populismos y elimina las opiniones críticas y argumentadas, aseguraron los ponentes.

El XXVII Congreso Mundial de Juristas comenzó este jueves en Barranquilla, con más de un centenares de paneles sobre las cuestiones fundamentales que preocupan al mundo actual, y se celebrará hasta el viernes, con la asistencia del rey de España, Felipe VI, y autoridades y representantes de todo el mundo.

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