Los reyes eméritos de España conmemoran distanciados los 60 años de su boda

Madrid, 13 may (EFE).- Los reyes eméritos de España, Juan Carlos I y Sofía, conmemoran mañana el 60 aniversario de su boda en Atenas, una efeméride marcada por el distanciamiento entre ambos después de que la relación como pareja se haya deteriorado desde hace años y de que el monarca español decidiera trasladarse a vivir a Abu Dabi en agosto de 2020 tras un escándalo financiero.

Las circunstancias familiares y personales van a impedir que el matrimonio real reedite en sus bodas de diamante la celebración que hicieron a lo grande en las de plata, en 1987, junto al Gobierno español y otras casas reales europeas, y, de manera privada, en las de oro, rodeados de la familia.

En 2012, la Casa del Rey distribuyó además un CD con 50 imágenes de su vida en pareja, aunque ya entonces la relación se vio sacudida por la caída que Juan Carlos I sufrió un mes antes en Botsuana, donde se encontraba de cacería con Corinna Larsen, con quien mantuvo una relación íntima entre 2004 y 2009 que hizo constatar su desunión con la reina Sofía.

Una década después, el rey emérito no ostenta el trono y permanece fuera de España a la espera de su regreso, una vez que la Justicia haya archivado las investigaciones sobre sus negocios en el extranjero, lo que, además de agrandar el alejamiento de su esposa, también lo ha hecho con su hijo y actual monarca, Felipe VI.

UN MATRIMONIO ROTO DESDE HACE MUCHO

La última vez que se les vio juntos fue en febrero de 2020, en el funeral de la viuda del que fue presidente de las Cortes españolas Torcuato Fernández-Miranda. Un mes antes también lo hicieron en el funeral de la infanta Pilar de Borbón, hermana de Juan Carlos I, una imagen que no ha vuelto a repetirse dos años después.

«El matrimonio está roto desde hace mucho. Con Felipe VI en el trono, doña Sofía ha intentado unirse de nuevo con él como compañeros de viaje en la vejez, pero es imposible. Abu Dabi lo rompe todo y ella está posicionada con la Corona», asegura a EFE Carmen Gallardo, autora del libro «La última reina» (La Esfera de los Libros), centrado en la figura de la emérita.

A juicio de Gallardo, Sofía de Grecia siempre ha sido «muy respetuosa con su papel y lo sigue siendo». «Se ha comportado como lo hacían las reinas de antes: la Corona está por encima de los sentimientos personales».

La escritora cree que por parte de Juan Carlos I «es posible que nunca hubo un amor romántico» hacia su mujer, pero era «una buena boda», porque «casarse con una princesa de casa reinante era un aval para una dinastía que estaba en el exilio» y que desconocía los planes que el dictador Francisco Franco (1939-1975) pudiera tener sobre una posible restauración monárquica.

El enlace tuvo lugar en Atenas por el doble rito católico y ortodoxo, rematado por una ceremonia civil que completó el tercer sí a una unión de la que fueron testigos representantes de 27 familias reales, con los reyes de Grecia, Pablo y Federica, como anfitriones.

El príncipe Juan Carlos, de 24 años, vistió el uniforme de gala de teniente de Infantería, mientras que Sofía de Grecia, con un año menos, portó el traje que lució su madre en su boda, con siete metros de cola que ayudaron a mover ocho damas de honor, entre ellas, su cuñada Pilar de Borbón.

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