Medida del Banco Central provocará caída del crecimiento de la economía privada a partir del 2023, advierte economista

Santo Domingo, 1 agosto – Las consecuencias de la reciente decisión del Banco Central de incrementar una vez más la tasa de política monetaria se comenzarán a sentir a partir del próximo año, especialmente con una caída en la tasa de crecimiento de la economía privada, advirtió el economista Luis Manuel Pinatini.

Piantini, ex vicegobernador del Banco Central, dijo que este impacto es previsible dada la agresiva política de contracción de la masa monetaria que vienen ejecutando las autoridades monetarias acelerada en los últimos dos trimestres.

El Banco Central anunció este domingo un aumento de 50 puntos en la tasa de política monetaria, llevándola de 7.25% a 5.75% anual.

“Es por lo tanto que el próximo año el Gobierno debería de asumir una fuerte política de expansión de los gastos de inversiones públicas para compensar la caída en los gastos privados y evitar una pronunciada caída en la tasa de crecimiento, la cual debería de rondar en un nivel superior al 3% al finalizar el año dada la desaceleración de las economías de los países desarrollados con sus secuelas negativas sobre el empleo incrementándose la pérdida de empleo y por lo tanto las tasas de desempleos”, explicó.

Aduce que ese comportamiento afectará al turismo y las remesas en particular. Esta desaceleración mundial provocará una caída en la demanda global y, por lo tanto, en el consumo de materias primas reduciéndoles sus precios lo que se reflejará en una disminución en las tasas de inflación por lo que algunos economistas prevén que la Reserva Federal comenzará a revertir su actual política contractiva recortando las tasa de interés de su política monetaria a partir de la segunda mitad del próximo año, expectativas que se vienen reflejando en el comportamiento alcista de las bolsas de valores.

Asume que para compensar  el posible impacto negativo en la inversión nacional y extranjera, el Gobierno debería de profundizar la apertura económica del país, declarando a este como una zona de libre comercio y producción, promoviendo un impulso en la atracción de los inversores que dejan el continente asiático y se están posesionando en países del Hemisferio Occidental cerca de sus mercados de ventas. También con esta declaración todas las empresas se igualarían en tratamiento fiscal en el territorio nacional unificando los mercados formal e informal.

De esta forma las autoridades maximizarían las ventajas que vienen mostrando las  zonas francas y el turismo siendo los sectores más dinámicos porque tienen menos restricciones gubernamentales, y sería el sello característico que le dejaría a la nación este período gubernativo, y con dichas expansiones también crecerá la base impositiva en los impuestos a las personas y al consumo, para compensar la eliminación gradual del impuesto en los beneficios a las nacionales.

Estos impuestos sobre ganancias a las empresas sólo se aplicarían a aquellas que repartan dividendos o transfieran sus beneficios al exterior. El impacto favorable sería un imán de atracción hacia el país de las inversiones que se quieran ubicar en la región con aumento significativo en la expansión y especialización del empleo nacional.

República Dominicana sigue mostrando un fuerte dinamismo en la expansión de su economía impulsada por los buenos crecimientos de las exportaciones de bienes y de servicios y por el crédito privado, asegura.

Afirma que una apreciación del 5% en la tasa de cambio del peso le ha restado presiones a la tasa de inflación doméstica.

Adicionalmente, las medidas del Gobierno de auxiliar a las familias subsidiando los aumentos en los precios de los energéticos y en bienes de la canasta familiar mediante programas de ventas para contrarrestar los efectos adversos del explosivo crecimiento de las materias primas alimenticias en los mercados internacionales han permitido que no se produzca una contracción más pronunciada en el consumo privado, dándole respiro a que la economía continúe expandiéndose.

De todas formas las caídas en las tasas de crecimiento de las economías desarrolladas se reflejarán en caídas en las tasas de crecimiento de nuestras ventas externas en bienes y servicios y en las remesas recibidas lo que le puede restar al impulso al crecimiento durante el segundo semestre del año, aunque el gasto doméstico se acelera estacionalmente durante ese período, terminando en una tasa entre 4.5% y 5% del PIB, una de las más elevadas en el hemisferio occidental.

Indicadores

Contrario a lo que acontece en el panorama económico internacional donde las economías desarrolladas y China han experimentado caídas significativas en sus tasa de crecimiento, en los Estados Unidos con dos caídas trimestrales negativas lo que para algunos economistas estaría ya entrando en proceso recesivo y para otros en uno de tasas de crecimientos más bajas que su potencial, la República Dominicana sigue mostrando un fuerte dinamismo en la expansión de su economía impulsada por los buenos crecimientos de las exportaciones de bienes y de servicios y por el crédito privado.

Las medidas tomadas por el Gobierno de auxiliar a las familias subsidiando los aumentos en los precios de los energéticos y en bienes de la canasta familiar mediante programas de ventas para contrarrestar los efectos adversos del explosivo crecimiento de las materias primas alimenticias en los mercados internacionales, han permitido que no se produzca una contracción más pronunciada en el consumo privado, dándole respiro a que la economía continúe expandiéndose.

De todas formas las caídas en las tasas de crecimiento de las economías desarrolladas se reflejarán en caídas en las tasas de crecimiento de nuestras ventas externas en bienes y servicios y en las remesas recibidas lo que le puede restar al impulso al crecimiento durante el segundo semestre del año, aunque el gasto doméstico se acelera estacionalmente durante ese periodo, terminando en una tasa entre 4.5 y 5 % del PIB, una de las más elevadas en el hemisferio occidental.

La variación mensual del índice de precios al consumidor (IPC) se situó en 0.64% durante junio de 2022, mientras que la inflación interanual, es decir en los últimos 12 meses, se ubicó en 9.48%, moderándose con respecto a su nivel más alto alcanzado en 2022 de 9.64% en abril. De igual forma, la inflación subyacente interanual, que excluye los componentes más volátiles de la canasta, comienza a dar señales de moderación, al pasar de 7.25% en el mes de mayo a 7.11% en junio.

Fuente Listín Diario

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