Ministro de Educación descarta incinerar libros

Santo Domingo, 7 mar – El ministro de Educación, Ángel Hernández, respondió al hecho de que en los almacenes del Minerd reposan en espera de incineración más de cinco millones de libros, y casi dos millones de unidades de útiles y equipos comprados de forma futurista.

“Incinerar libros no es la mejor opción. Pueden ser usados para promover la lectura en los centros u otra finalidad afín. Esos libros fueron comprados en momento inoportuno por el cambio curricular, pero uso tendrán”, expresó el funcionario en su cuenta de Twitter. Sus declaraciones salen a relucir luego de un reportaje que hiciera la comunicadora Julissa Céspedes.

De acuerdo con el trabajo de investigación, los documentos de adjudicaciones de grandes volúmenes de estas compras señalan a las gestiones de varios exministros. “Como si el único propósito de un presupuesto que al día de hoy supera por mucho el billón de pesos fuera comprar, diferentes administradores del 4% han simplemente ‘gastado’ una cantidad astronómica de millones que no ha ayudado a mejorar la calidad educativa. En resumen, la inversión del Estado dominicano con el 4% es un problema por resolver”, señala la investigación.

El ministro había confesado que a su llegada a la institución encontró un almacén repleto de compras millonarias que nunca se utilizaron. Y al enumerar los ministros responsables aseguró que la práctica era común en todos, y especificó que solo de Andrés Navarro había más de mil millones solamente en libros, que tendrán que ser desechados. En tres de los 14 almacenes que tiene el Ministerio de Educación, dos de estos ubicados en Haina y uno en Manoguayabo, fueron hallados en montañas de cajas más de 5 millones de libros, textos integrados, registros de grados, boletines y otros materiales que se compraron en grandes volúmenes en el período 2012 al 2019. Según Carlos Vidal, director de Medios Educativos, citado en la investigación, cuando se cambió el currículo por mandato del Consejo Nacional de Educación, las compras se siguieron haciendo de forma futurista y en cantidades que sobrepasaban lo debido.

Según esta dirección, los millones de libros abandonados a su suerte en los almacenes no cumplen con la modalidad académica actual y esto es producto de la nueva reforma y actualización curricular.

Fuente El Caribe

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