Ni récord ni boom: los datos reales del turismo 2025

Ramón Núñez

Aunque el ministro de Turismo y aspirante presidencial del PRM, David Collado, ha intentado imponer el relato de que su gestión ha sido la más exitosa y que 2025 fue el mejor año del sector en varias décadas, los datos oficiales cuentan otra historia: hubo una clara desaceleración en la llegada de turistas, especialmente desde los principales mercados emisores tradicionales.

Entre 2004 y 2018, el turismo creció a un ritmo promedio anual de 5.1%. En 2019 se produjo una caída de –1.87%, influida por el impacto mediático de los fallecimientos de turistas estadounidenses, por causas naturales, en hoteles del este. En 2020, la pandemia provocó un desplome histórico de –62.7%.

La recuperación posterior fue vigorosa pero decreciente: 107.6% en 2021, 43.4% en 2022, 12.5% en 2023 y un crecimiento más moderado de 5.9% en 2024, ya en línea con el promedio histórico.

En 2025, el número total de turistas (dominicanos y extranjeros no residentes por vía aérea) creció apenas 3.81%, por debajo del promedio de largo plazo y del 5.92% registrado en 2024. Más revelador aún: los turistas extranjeros aumentaron solo 3.0%, frente al 5.86% del año previo.

En términos absolutos, en 2025 llegaron 216,383 turistas extranjeros adicionales respecto a 2024, mientras que en 2024 el incremento había sido de 394,560 visitantes sobre 2023. La desaceleración es evidente.

El panorama se vuelve más preocupante al observar los principales mercados emisores: los turistas canadienses disminuyeron en 4.38%, los norteamericanos en 2.02% y los europeos en 2.38%,

Los resultados no fueron peores gracias al impulso sudamericano, cuyas llegadas crecieron 21.33%, equivalentes a 270,019 turistas adicionales. Ese aumento compensó la caída combinada de 124,833 visitantes procedentes de Estados Unidos, Canadá y Europa.

Solo Argentina aportó 168,689 turistas más, mientras Colombia sumó 65,680.

El cambio estructural es claro. En 2019, Estados Unidos y Canadá aportaron 2.9 millones de visitantes; en 2023 subieron a 3.4 millones, en 2024 alcanzaron 3.7 millones, pero en 2025 retrocedieron a 3.6 millones. Sudamérica, en contraste, pasó de 753,836 visitantes en 2019 a 1,535,622 en 2025, con crecimiento sostenido desde 2022.

Europa, por su parte, llegó a 1.3 millones en 2019, subió a 1.4 millones en 2022 y desde entonces mantiene una tendencia descendente.

La desaceleración de los mercados tradicionales coincide con medidas arancelarias que han enfriado el consumo en Estados Unidos y Canadá, así como con la menor capacidad de gasto de los europeos, afectados por la incertidumbre económica y la guerra en Ucrania.

Las tensiones internacionales también pasan factura: los turistas rusos, que sumaron 217 mil en 2019, bajaron a 85,912 en 2021 y se redujeron a apenas 22,949 en 2025.

Por ahora, no hay motivo de alarma inmediata. El turismo estadounidense podría recuperarse si mejora su economía. La incógnita es si Sudamérica podrá sostener su dinamismo en 2026 si los flujos desde Estados Unidos, Canadá y Europa continúan estancados.

Lo cierto es que 2025 no fue el mejor año del turismo, pese al relato oficial. Para alcanzar la cifra de más de 10 millones de visitantes, el Ministerio de Turismo incluye a los cruceristas, aunque datos de la Dirección General de Migración indican que menos del 4% desembarca y realiza consumos en tierra.

Como dice la sabiduría popular: “Dato mata relato”

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