No olvidemos la catástrofe del viernes 4 de noviembre

Ramón Núñez Ramírez

El viernes 4 de noviembre los ciudadanos del Gran Santo Domingo experimentaron en toda su intensidad el impacto de la fuerza brutal de la naturaleza, con lluvias intensas durante cuatro horas, cuyo resultado trágico fueron nueve vidas perdidas, cientos de vehículos anegados, casas destruidas y tapones interminables, todo ello resultado de la imprevisión y el déficit de infraestructuras capaces de drenar ese volumen de lluvia.

En cuatro horas cayeron alrededor de 245 mm de agua por cada metro cuadrado y  eso es mucha agua, sin embargo en un huracán promedio pueden caer varias veces esa cantidad  en un periodo de tiempo similar y nunca hemos visto inundaciones semejantes en la metrópoli, la que se supone está mejor preparada para los desastres, pero ese fenómeno cogió “fuera de base” una parte del gobierno y esa imprevisión tuvo un costo excesivo especialmente en termino de vidas.

Resulta que nuestro Presidente está “atendiendo todos los cartones” y eso es bueno, pero a veces no, porque los subalternos, los responsables a veces se duermen y eso fue lo que ocurrió el viernes 4 de noviembre, pues la conjunción de una vaguada y una onda tropical, previsible sobre la zona sureste, debió despertar las alarmas y por lo menos despachar los empleados públicos y privados para evitar el pico en el tránsito de los viernes a las 6:00pm.

El otro fallo viene producido por las carencias de un sistema general de drenaje pluvial, sin embargo contamos con drenajes puntuales conformados por un imbornal (una especie de caja receptora de la lluvia) y un pozo filtrante, ese sistema funciona pero es necesario limpiar el imbornal y sacar la basura; resulta que eso no se hizo antes de la temporada ciclónica como tampoco la poda de los árboles.

El Presidente Abinader y algunos comunicadores alegaron que ningún gobierno ha invertido en el drenaje pluvial y esa es una verdad a medias. Durante las gestiones del Dr. Leonel Fernández se logró la solución de la Av. Núñez de Cáceres con Gustavo Mejía Ricart, en la Línea 1 del Metro de Santo Domingo se construyó una línea de desagüe desde la Av. Tunti Cáceres hasta el Rio Ozama, otra en la Av. Correa y Cidrón hasta el malecón, una en la Av. Charles de Gaulle hasta la Av. De las Américas y  en la Av. España; cinco soluciones de siete y las otras dos fueron ejecutadas en los gobiernos del Dr., Balaguer, ah y la zona colonial donde Nicolás de Ovando construyó inmensos túneles de drenaje que todavía funcionan y por eso no hay inundaciones.

Con el cambio climático serán frecuentes estos fenómenos destructivos y debemos preparar las ciudades para ello, buscar soluciones puntuales a las zonas donde se produjeron mayores inundaciones, continuar el Plan Maestro Desarrollado en el Gobierno del Dr. Leonel Fernández, cuyo costo no supera los US500 millones, y también ponerle atención al tema de las redes eléctricas y los postes cuya vida útil se agotó.

También esta tragedia saco lo mejor de los dominicanos, Jochi Batista, el padre que salió del tapón a cuidar a su hija y no regresó, los que pusieron su vida en peligro para rescatar de las aguas a ciudadanos indefensos y los buzos que encontraron los cadáveres.

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