Pelea a tres caídas

Ellis Pérez

@EllisPerezSr

Cuando Rusia lanzó su invasión al territorio de Ucrania, hace ya unas ocho semanas, se creó una expectativa inmediata de que Rusia, por mucho tiempo calificada como una súper potencia, arrasaría con el territorio ucraniano en poco tiempo y lograría expulsar de Kiev al primer ministro, Vladimir Zelensky con todo su gobierno e implantar un nuevo grupo de autoridades que fueran afines a la Rusia de Putin. Se comentaba que eso podría lograrse en una rápida operación militar en unas, dos o tres semanas. Las cosas no han sucedido de esa manera. Las tropas rusas, que se dirigían hacia la capital ucraniana,  en gran convoy lucían atascadas, casi sin movimiento y como desorientadas y confundidas por falta de dirección efectiva y de aprovisionamiento adecuado, tanto de armas como de combustible y comida. El gobierno de Ucrania se ha ufanado no solo de haber eliminado una gran cantidad de soldados rusos en el campo de batalla, sino tambien, a una cantidad considerable de sus oficiales generales directivos.

Ante la visible dificultad de eliminar el gobierno de Zelensky, Rusia anuncia una segunda fase de la guerra en la que se produce el retiro de ataques de tropas a la capital y la concentración de sus esfuerzos militares en las zonas Este y Sur  de Ucrania que hacen frontera con Rusia y el Mar Negro. Esta es la región donde se encuentran las nuevas  autoproclamadas repúblicas independientes de Luhansk y Donetsk y donde está enclavada la masacrada Mariupol. Esta nueva situación está siendo calificada por algunos observadores de los acontecimientos como una derrota de los planes iniciales de Rusia y una sorpresiva victoria para la corajuda defensa que hasta ahora ha mostrado la intrépida Ucrania con Zelensky a la cabeza. Es decir, que la primera caída le ha tocado a Rusia y ahora habrá que ver lo que sucede en esta segunda fase en la que Rusia buscará la primera caída de Ucrania. Si lo consigue habría que ver el desenlace de la tercera caída.

Una derrota total de Rusia es casi impensable. Un Putin acorralado y casi perdido sería capaz de cometer las peores atrocidades para evitar esa derrota.  Ante una situación de esta categoría los Estados Unidos y sus aliados probablemente no tendrían otra opción, más que enfrentarlo resueltamente en el campo escogido por él, lo que nos pondría de frente a una situación de daño extremo a la mayor parte de la humanidad.

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