Petro condiciona las negociaciones de paz en Colombia a cese de hostilidades contra civiles

Bogotá, 15 agos.- El presidente colombiano, Gustavo Petro, afirmó que las negociaciones que se hagan en el país con grupos armados deben partir del cese de hostilidades contra civiles, luego de visitar el departamento del Cauca donde se ha recrudecido la violencia de la principal disidencia de las FARC con la que el Gobierno busca iniciar un diálogo de paz.

“Cualquier negociación en el territorio nacional con grupos armados debe tener en cuenta que antes que un cese al fuego lo que queremos es un cese de hostilidades a la población civil”, dijo Petro en una declaración en Popayán, capital del Cauca, en el suroeste del país.

En esa región, históricamente una de las más golpeadas por el conflicto armado, el fin de semana fueron asesinados cuatro policías y secuestrado un militar en una emboscada y dos ataques con coches bombas que fueron atribuidos al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de la antigua guerrilla de las FARC, liderada por Néstor Gregorio Vera, alias “Iván Mordisco”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en imagen de archivo. EFE/Zipi/Pool

Según el presidente, el cese de hostilidades contra civiles es el camino pues “ni el secuestro, ni el confinamiento, ni la extorsión, ni las masacres, ni la muerte de líderes sociales, ni de excombatientes que han firmado la paz, ni el ataque a comunidades indígenas, a sus autoridades afros o mestizas pueden ser permitidos como antesala de un acuerdo de paz”.

Sustitución de economías ilícitas

“Un acuerdo de paz es básicamente acabar la hostilidad con la población civil en primer lugar y, en segundo lugar, aceptar el tránsito de las economías ilícitas hacia economías lícitas; incluso los combatientes actuales pueden hacer parte de esas economías lícitas para vivir de ellas en tranquilidad y en paz”, agregó el presidente.

En ese sentido aseguró que la estrategia en el Cauca “se va a centrar en primer lugar en una sustitución con dinero público de las economías ilícitas del departamento, en economías lícitas, básicamente economías cafeteras”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. EFE/Javier Lizón
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. EFE/Javier Lizón

En el Cauca hay vastas extensiones de cultivos de coca y de marihuana, así como laboratorios para el refinamiento de esta última y explotación ilegal de minas, actividades que son controladas por distintos grupos armados.

Con el fin de “salir de la base económica de la violencia”, el Gobierno impulsará esa política, de la que dijo Petro que estará acompañada por presencia militar y policial profesional.

“La función de la fuerza pública a partir de hoy es paralizar en tierra y mar las economías ilícitas del departamento y propiciar que la población que aún tiene que vivir bajo esas economías ilícitas pueda transitar con el apoyo del Gobierno nacional hacia las economías lícitas”, subrayó.

Según el mandatario, “este es un plan político-militar” en el que la acción de la fuerza pública “se hace en defensa de un objetivo político, el cambio de economías de tal manera que podamos alcanzar la paz, dijo sin mencionar expresamente al EMC, al que su Gobierno quiere atraer a su programa bandera, la “paz total”.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una fotografía de archivo. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

Como parte de esa política, el Gobierno negocia con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con la que ya tiene en marcha un acuerdo de cese el fuego de 180 días que comenzó el pasado 3 de agosto, pero con la disidencias de las FARC el proceso ha sido más difícil.

Violencia antes de negociar

El Gobierno y el EMC anunciaron en julio que habían llegado a un acuerdo para instalar una mesa de negociaciones de paz que aún no se ha concretado.

Y mientras las partes no se ponen de acuerdo, las disidencias siguen sembrando muerte y destrucción principalmente en el sur y suroeste del país, donde tienen mayor presencia.

Fotografía de archivo del presidente de Colombia, Gustavo Petro. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda
Fotografía de archivo del presidente de Colombia, Gustavo Petro. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

El sábado, tres policías, uno de ellos una mujer, fueron asesinados en una emboscada en una carretera de Morales (Cauca), en la que además quedó herido otro miembro de esa institución.

Al día siguiente, un coche bomba fue detonado en el caserío Timba, en el municipio de Buenos Aires, hecho en el que murió el subintendente de la Policía Carmelo José García Gómez, a quien solo le faltaban seis meses para jubilarse.

En la misma madrugada del domingo fue accionado otro coche bomba contra otra subestación de Policía de Cajibío, que no dejó muertos ni heridos, mientras que un militar de la Tercera División del Ejército fue secuestrado cuando viajaba por carretera entre Caloto y Santander de Quilichao.

Según el ministro de Defensa, Iván Velásquez, la escalada violenta de las disidencias de “Iván Mordisco” en el Cauca se debe a que “el EMC quiere presionar un cese al fuego para escapar a la presión que viene ejerciendo la Fuerza Pública, pero el Estado no cederá en la persecución de esa organización criminal ni de sus finanzas ilícitas”.

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