Petróleo y Moneda: Déficit fiscal y deuda: lo que querían saber y no se atrevían a preguntar (2 de 3)

Por Henri Hebrard

En espera de otra publicación de mis acostumbradas «Buenas noticias desde la economía dominicana», me complace compartir la 25ª entrega semanal de «Petróleo y Moneda», mi espacio de opinión y análisis económico que inauguramos a final de febrero 2025, gracias a nuestros amigos de lapropuestadigital.com

Esta semana la 2ª parte de 3 partes sobre los retos del financiamiento de los déficits fiscales: en Déficit fiscal y servicio de la deuda: todo lo que querían saber y no se atrevían a preguntar (parte 2 de 3)  , analizamos el problema más apremiante de la deuda pública, que es el creciente costo y peso del servicio de esta deuda, en relación con los ingresos del Gobierno Central:

a) Entre 2016 y 2019, la deuda del SPNF como % del PIB pasó de 34.0 puntos (2015) a 40.3 puntos (2019); 

b) De 2019 a 2021, este mismo ratio se disparó de 40.3 puntos (2019) a 50.1 puntos (2021);

c) De 2021 hasta diciembre 2024, si bien la deuda del SPNF logró bajar de 50.1 puntos (2021) a unos 46.2 puntos (2025), se encuentra todavía unos 6 puntos por encima de su nivel antes del COVID-19.

Ahora, y real motivo de preocupación ya estructural, el hecho de que el pago de los intereses se haya convertido en la principal línea de gastos (en el análisis funcional que reincorpora todos los pagos al Banco Central como pagos de intereses): por 1ª vez en la historia económica de la República Dominicana, según la Ley de Presupuesto de Ingresos y Gastos de 2025, el pago de intereses (RD$333.49 mil millones) superaría el presupuesto de Educación (RD$309.60 mil millones).

En la entrega de la semana próxima se analizarán las posibles opciones para restaurar un espacio fiscal que permita recuperar el gasto de capital a niveles no inferiores al 4.0% del PIB a plazo, y la inversión en salud a niveles similares al presupuesto de educación.

Muchas gracias de antemano por su lectura, redifusión, y por supuesto, sus acostumbrados comentarios.

Déficit fiscal y deuda: lo que querían saber y no se atrevían a preguntar (2 de 3)

En nuestra entrega de la semana anterior, nos concentramos el análisis sobre los montos de la deuda (o stocks de deuda), tanto del Sector Público No Financiero (SPNF), como del Sector Público Consolidada (SPC) que, además de lo anterior, incluye la significativa deuda acumulada por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

En el caso del SPNF, el análisis en tres períodos distintos mostró que durante el último período de cuatro años antes de la pandemia (2015 a 2019), el stock de deuda del SPNF había crecido en un 48.8% de forma acumulada para cerrar en US$35,942.5 millones (2019), lo que significaba que, durante aquel período, el stock de deuda crecía en ritmo diario promedio de unos US$8.07 millones.

Luego, durante los dos años de la pandemia (2020-2021), la deuda pública del SPNF se disparó en US$11,729.7 millones (prácticamente la misma cantidad que en los cuatro años anteriores), o sea un crecimiento acumulado de un 32.6% para cerrar este período de profunda crisis en US$47,672.2 millones (2021); en otras palabras, el stock de deuda del SPNF se disparaba a gran velocidad: a un promedio diario de unos US$16.07 millones, o sea el doble del período anterior.

Finalmente, a partir del cierre de 2021 hasta julio 2025, la deuda pública del SPNF ha seguido creciendo, pero a un ritmo porcentual parecido al período anterior al covid.

Al pasar de US$47,672.2 millones (2021) a US$60,885.2 millones (07-2025), el stock de deuda del SPNF se incrementó en US$13,213 millones, o sea, un crecimiento acumulado de un 27.7% en un período de 43 meses, lo que equivale a un promedio diario de unos US$10.1 millones; este promedio diario se encuentra 25% por encima del promedio diario de US$8.07 millones registrado en el período 2016-2019.

En el caso del SPC, el stock de deuda se encuentra lógicamente superior a los niveles del SPNF ya que el SPC sí incluye los compromisos asumidos por el Banco Central:

i) entre 2015 y 2019, la deuda del SPC crecía en un 46.6% (mientras la deuda del SPNF crecía en un 48.8%) para cerrar el período en US$44,928.2 millones (2019), o sea, US$8,985.7 millones por encima del stock del SPNF;

ii) durante los años COVID, el stock del SPC creció en un 31.8% (ligeramente por debajo del crecimiento del SPNF que fue de un 32.6%) para cerrar este período de trastorno financiero global en US$59,199.7 millones (2021), o sea US$11,527.5 millones (2021) por encima del stock del SPNF; y

iii) finalmente, en el período actual, el stock del SPC (solo disponible hasta junio 2025) venía creciendo en un 26.5% de forma acumulada, para situarse en US$74,894.6 millones (a 06-2025), o sea se encontraba unos US$13,940.4 millones (06-2025) por encima del saldo del SPNF.

Ahora bien, las dos maneras más correctas de medir tanto el tamaño como la evolución del peso relativo de la deuda pública, es: i) comparando su nivel frente al tamaño de la economía, o sea como porcentaje del producto interno bruto (PIB); y ii) mucho mejor indicador aún en el caso de la República Dominicana comparando el peso relativo del servicio de esta deuda (a través del pago anual de los intereses que ocasiona al fisco nacional) frente a el nivel de los ingresos, o sea midiendo el servicio como porcentaje de los ingresos. Como se verá a continuación, mientras el primer análisis no lleva a la conclusión de una emergencia inminente, sin embargo, la segunda métrica sí indica que, estructuralmente, el servicio de la deuda, al llevarse más del 25% de los ingresos anuales, está ejerciendo una presión creciente sobre las posibilidades para el Estado de desarrollar políticas públicas que acompañen las proyecciones agresivas de crecimiento del PIB para los próximos 15 años.

En el primer caso, como porcentaje del PIB, vemos que antes del covid, entre 2015 y 2019, tanto la deuda del SPNF como la del SPC registraba una trayectoria creciente al pasar de 34% a 40.3% del PIB y de 43.1% a 50.4% del PIB, o sea unos muy sensibles incrementos de 6.3 y 7.3 puntos del PIB, respectivamente.

Luego, durante los dos años del covid, este indicador se disparó en ambos casos: unos 9.8 puntos en el caso del SPNF al cerrar en 50.12% del PIB (2021); y unos 11.8 puntos en el caso del SPC pasaba para cerrar en 62.24% (2021).

Finalmente, gracias al enorme crecimiento del PIB nominal en dólares, que pasó de US$95,122.8 millones (2021) a US$134,597.8 millones (2024), el tamaño relativo de la deuda del SPNF se redujo sensiblemente, al bajar cerca de 4 puntos y cerrar en 46.22% (2024).

En un segundo caso, lamentablemente, se observa una trayectoria creciente del pago de los intereses de la deuda, los cuales pasaron de RD$144.89 mil millones en 2019 (esto es incluyendo los pagos de intereses del Gobierno central al BCRD así como las transferencias corrientes al mismo BCRD) a unos RD$289.59 mil millones en 2024. Dicho en otras palabras, se han duplicado los pagos de intereses en apenas cinco años, lo cual ha incrementado de manera significativa el peso de este servicio de la deuda pública: al medirlo como porcentaje del PIB pasaba de un 3.17% (2019) a un 3.91% (2024), y mucho peor, al medirlo como porcentaje de los ingresos, este servicio pasaba de un 21.9% (2019) a un 23.8% (2024).

Para concluir, los datos del Presupuesto 2025 mostraban un nuevo incremento del pago de los intereses (15.2%), proyectándose que el servicio de la deuda iba a representar una erogación récord de RD$333,490 millones (2025), equivalente a un 4.15% del PIB, lo cual quiere decir que, por primera vez en la historia económica de la República Dominicana, la función “Pago de Intereses de la Deuda” superaría la función “Educación” para la cual el Presupuesto 2025 contemplaba inicialmente una partida de RD$309,600 millones. Peor aún, la función “Salud” apenas contempla recibir partidas por un valor de RD$137,360 millones, que es lo mismo decir que el pago de los intereses en 2025 se llevará el equivalente a prácticamente dos años y medio de presupuesto del sector salud.

Entiendo que sin dificultad debería de existir un consenso unánime para que esta situación sea motivo suficiente para retomar la agenda de reformas estructurales y diseñar un ambicioso proyecto de “Transformación Fiscal para la Inclusión Social y la Aceleración Productiva” en República Dominicana.

Henri Hebrard

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