Puerto Plata, el turismo y una discusión banal

Edgar Lantigua

La vorágine de las redes sociales que domina el escenario actual podría hacernos perder con facilidad el juicio y conducirnos, como al Quijote los libros de caballería, a pelear contra los molinos de viento.

La prensa ha tenido siempre que enfrentar los ataques de gobiernos militares, poderes económicos etc., y ahora, de grupos que a través de las redes sociales atacan cuando una noticia no refleja su visión de las cosas.

La noticia, “En Puerto Plata la gente se desbordó a disfrutar, sin mucha preocupación por el ómicron”, ha desatado los demonios contra el Listín y nosotros, nos acusan de querer hacer daño al destino y mil cosas, sin importar las publicaciones positivas que hemos hecho a lo largo del tiempo, como, “Panderetas por un crucero”, alabada hace apenas unos días.

He sentido como si estuviera viviendo uno de esos episodios de la revolución francesa, en la que hoy se está en la cúspide del favor popular y al día siguiente al borde de la guillotina.

Una parte de la población y directivos del turismo local tiene el convencimiento de que el problema del destino es la prensa. No es así.

Si el problema de Puerto Plata que pasó de ser líder del turismo nacional, a un destino que lucha por reinventarse, es un titular como el del domingo, este destino se salvó, con que contraten una agencia de relaciones públicas es suficiente.

Si eso es lo que creen, estamos más perdidos que “el hijo de Lindbergh”. No soy un experto en comunicación estratégica, pero ese no es el problema.

A Puerto Plata la perjudicaron los pleitos de guías y taxistas que hicieron que se retiraran los cruceros en 1993.

La prensa que perjudicó, en su momento, es la prensa sensacionalista del Reino Unido, contra la que nunca se dice nada, con reportajes entre 1999 y 2007 con todo tipo de alegatos infundados, que contribuyeron al descenso drástico en la llegada de turistas ingleses, hoy casi en cero.

Le perjudicó que se negaran a seguir con la ley de incentivos de 2001 cuando se tenía miedo a más competencia, incentivos que hubo que pedir a gritos cuando esa ley fue modificada hace poco.

En la última Cumbre de Prensa y Turismo que hizo Adompretur en Puerto Plata al presentar una ponencia, planteamos los números que demuestran que el turismo que se perdió fue esencialmente de Europa, Alemania e Inglaterra, porque Norteamérica sigue aportando casi lo mismo desde los 90, incluso creció hasta la crisis Covid.

Sugerimos elegir una imagen que sirva de martillo visual para el destino, no existe, a diferencia de Santiago que es el monumento, o París que es la torre Eifel, En esos destinos el martillo visual como dice Laura Ries, no fue escogido, lo dio el tiempo aquí hay que escogerlo. Planteamos convertir al hotel Montemar en un centro de convenciones. Hemos hecho periodismo propositivo.

El problema de Puerto Plata no es la prensa nacional, ni es Frank Rainieri culpable favorito al que acusan de cosas que estoy seguro no le importan, concentrado como está, en sus propias iniciativas. Es, y que me perdonen, la cortedad de miras, que hace perder energías en una conversación banal, como ésta y no en los objetivos estratégicos que parecían haber calado en su clase dirigente.

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