Ramadán entre un hambre creciente y sin avistar el fin de la guerra

RAFAH, Franja de Gaza, 11 marzo  — Los palestinos comenzaron a ayunar el lunes por el Ramadán al inicio del mes sagrado islámico, mientras las conversaciones para un cese el fuego seguían estancadas y el hambre se agravaba en la Franja de Gaza, sin un final a la vista tras cinco meses de guerra entre Israel y Hamás.

La plegarias del domingo por la noche se celebraron al aire libre entre las ruinas de edificios derribados. Algunas personas colgaron guirnaldas de luz y decoraciones en abarrotados campamentos de carpas, y un video de una escuela de Naciones Unidas convertida en refugio mostraba niños que bailaban y rociaban espuma mientras un hombre cantaba por un altavoz.

Pero había poco que celebrar tras cinco meses de una guerra que ha matado a más de 30.000 palestinos y dejado buena parte de Gaza en ruinas. Por lo general, las familias romperían el ayuno del día con banquetes de celebración, pero incluso donde hay comida, es poco más que productos enlatados y los precios son demasiado altos para muchos.

“No ves a nadie con alegría en los ojos”, dijo Sabah al-Hendi, que compraba comida el domingo en la ciudad más meridional del enclave, Rafah. “Cada familia está triste. Cada familia tiene un mártir”.

Estados Unidos, Qatar y Egipto habían intentado mediar un cese el fuego antes del mes normalmente alegre, en el que los fieles ayunan entre el amanecer y el anochecer. El acuerdo habría incluido la liberación de docenas de rehenes israelíes y prisioneros palestinos y la entrada de una gran cantidad de ayuda humanitaria, pero las negociaciones se estancaron la semana pasada.

Hamás ha reclamado garantías de que el acuerdo llevaría al final de la guerra, mientras que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha prometido continuar la ofensiva hasta la “victoria total” contra el grupo armado y la liberación de todos los rehenes que quedan.

La guerra comenzó cuando milicianos liderados por Hamás asaltaron el sur de Israel el 7 de octubre y mataron a unas 1.200 personas, en su mayoría civiles, además de llevarse unos 250 rehenes. Se cree que Hamás aún tiene a unos 100 cautivos y los restos de otros 30 ya fallecidos, después de un intercambio el año pasado.

La guerra ha expulsado de sus hogares en torno al 80% de los 2,3 millones de habitantes de Gaza y llevado a cientos de miles al borde de la hambruna. Las autoridades de salud dicen que al menos 20 personas, la mayoría niños, han muerto de malnutrición y deshidratación en el norte de Gaza.

Las fuerzas israelíes bloquean en su mayor parte el norte del territorio desde octubre, y los grupos de ayuda dicen que las restricciones israelíes, los combates continuados y el desmoronamiento de la ley y el orden han hecho casi imposible llevar de forma segura ayuda que se necesita con desesperación en buena parte del territorio.

Mientras tanto, Israel ha prometido ampliar su ofensiva a la ciudad sureña de Rafah, donde se ha cobijado la mitad de la población gazatí, sin aclarar a dónde escaparían los civiles del ataque. El presidente de Estados unidos, Joe Biden, ha dicho que atacar Rafah cruzaría una “línea roja” para él, pero que Estados Unidos seguirá prestando ayuda militar a Israel.

En su mensaje anual de Ramadán, Biden reconoció que el mes sagrado llega “en un momento de intenso dolor”.

“Mientras los musulmanes se reúnen en todo el mundo durante los próximos días y semanas para romper su ayuno, el sufrimiento del pueblo palestino será el primer pensamiento en la mente de muchos. Es el primer pensamiento para mí”, dijo.

Estados Unidos y otros países han empezado a hacer entregas aéreas de ayuda en los últimos días, pero grupos humanitarios dicen que esos esfuerzos son costosos e insuficientes. El ejército estadounidense también ha empezado a transportar equipamiento para construir un muelle desde el que entregar ayuda, aunque probablemente pasen varias semanas hasta que esté operativo.

Está previsto que un barco del grupo de ayuda español Open Arms con 200 toneladas de ayuda alimentaria haga un viaje piloto a Gaza desde la cercana Chipre, aunque no está claro cuándo zarpará. Israel dijo que acepta de buen grado las entregas marítimas y que inspeccionará la mercancía con destino a Gaza antes de que salga de Chipre.

Se espera que el barco tarde de dos a tres días en llegar a un lugar no revelado de Gaza. La comida ha sido proporcionada por World Central Kitchen, una organización benéfica estadounidense fundada por el cocinero televisivo José Andrés, que dijo que la construcción de un malecón en Gaza había comenzado el domingo. Una vez el barco llegue al territorio, la ayuda será descargada con grúa, colocada en camiones y conducida al norte.

Estados Unidos ha proporcionado un apoyo militar crucial a Israel y lo ha protegido de las llamadas internacionales a un cese el fuego, al tiempo que le insta a evitar el daño a los civiles y a facilitar la ayuda humanitaria.

El Ministerio de Salud en Gaza dijo el lunes que al menos 31.112 palestinos han muerto desde que comenzó la guerra, incluidos 67 cuerpos llevados a hospitales en las últimas 24 horas. El ministerio no distingue entre civiles y combatientes en su conteo, aunque dice que las mujeres y los niños suponen dos tercios de los muertos.

Israel culpa a Hamás de la cifra de muertos civiles porque los milicianos combaten en zonas residenciales y colocan combatientes, túneles y lanzacohetes cerca de viviendas, escuelas y mezquitas. El ejército dice que ha matado a 13.000 combatientes de Hamás, sin presentar pruebas.

En declaraciones el sábado a MSNBC, Biden dijo que Israel tenía derecho a responder al ataque del 7 de octubre, pero que Netanyahu “debe prestar más atención a las vidas inocentes que se están perdiendo”. Añadió que “no puede haber otros 30.000 palestinos muertos”.

AP

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